miércoles, 7 de octubre de 2026

CÓMO EVITAR PONERSE A LA DEFENSIVA

 ¿Te sueles poner a la defensiva?


A veces, saltamos, ¿verdad? Sacamos las uñas, quizá antes de tiempo, o nos tomamos cosas a lo personal y, luego, nos damos cuenta de que no había razón para ello.


Cuando nos ponemos a la defensiva, generalmente, ¿qué es lo que defendemos? El honor, el orgullo, la identidad... el ego. Pero, si yo ya parto de tener una identidad fuerte y segura, no voy a tener la sensación permanente de que tengo que defenderla, porque ya se defiende por sí solita. 


Por ejemplo, si tengo un jefe excesivamente crítico y que no suele dar feedbacks positivos, no me afectará si tengo confianza en que hago bien mi trabajo. Si mis amistades no suelen mostrar agradecimiento por los detalles que suelo tener con ellos, no cambiaré mi forma de ser, ya que lo haré desde el convencimiento de que me gusta ser así, independientemente de lo que se me devuelva. Si un chico o chica me rechaza porque no me valora lo suficiente, no acabaré pensando que no soy suficiente para nadie, sino solo para él o ella, pero que no depende de mi valor, sino de lo que está buscando esa persona. 


Como vemos, hay una correlación directa entre la autoestima y el que nos resbale lo que digan y hagan los demás: si yo ya sé lo que valgo, no necesito demostrarte lo que valgo, porque yo ya lo sé, y quizá es tu problema que tú no lo sepas. Por tanto, esto nos facilitará domar nuestro ego cuando este quiere que nos pongamos en actitud defensiva. No hará falta. Defenderme de qué. No necesito demostrar, no necesito defenderme. Solo permitirme ser.


Por supuesto, esto no debe ser una licencia para la falta de autocrítica. De hecho, nuestra identidad personal no solo se defiende por sí sola cuando la tenemos fuerte y segura, también cuando no nos damos demasiada importancia a nosotros mismos. Una buena autoestima no se construye desde la base del quererse. No es quererse (o, al menos, no solo eso). Es conocerse, aceptar nuestras sombras, valorar nuestras luces y, sobre todo, tratarse bien. Así pues, tener autoestima es también aceptar que somos humanos, imperfectos, bastante pringadetes en ocasiones y... y que eso es válido también.


Ah, por último, no ponerte a la defensiva no implica siempre no defenderte. Defiendes tus derechos, necesidades y puntos de vistas, y si alguien está tratando de saltarse tus derechos, ignorar tus necesidades o menospreciar tus puntos de vistas, si tienes una autoestima sana, los defenderás, porque te valoras y ellos serán valiosos para ti, pero podrás hacerlo sin ponerte a la defensiva, desde una posición segura y tranquila, con asertividad. Y lo que no necesitarás es defender tu valía personal, porque sabrás que ella no está en juego. Con lo cual, el ego, ese que se nos hincha tanto cuando creemos que están tratando de pisotear nuestra identidad, se relajará.


A fin de cuentas, no es nuestra carga lo que piensen, digan o hagan otros. Y sí lo
es cómo reaccionamos ante ello.


Spoiler: no siempre nos sale bien. Eso también forma parte de lo pringadetes que somos. 


Cuestiona todo lo que digo, que la duda nos acerca más a la verdad.


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Si te gusté yo, hago terapia en consulta en Málaga y online para todo el mundo. También tengo un par de libros.


¡Y recibe este abrazo! 


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