Hay veces en la vida en las que la ansiedad de rendimiento nos golpea con todas sus fuerzas. Si quieres saber más respecto a este tipo de ansiedad, puedes ver el siguiente vídeo:
Porque empezamos en un nuevo trabajo y queremos causar una buena impresión.
O porque aparecen nuevas e imprevistas dificultades en mi actual trabajo.
O porque emprendo un nuevo proyecto en el cual he puesto mucho esfuerzo previo para que salga bien.
O porque me asignan nuevas responsabilidades y más personas a mi cargo.
O porque tengo un trabajo en el que si lo hago mal se pierde mucho dinero.
Son muchos los motivos (además de los intrapersonales) por los cuales puedo empezar a sentirme, con respecto a un trabajo, un proyecto o, sí, también, una pareja u otro tipo de relación: muy agobiado, perder la capacidad para distraerme y evadirme, no poder conciliar el sueño o dormir mal... entre otros síntomas.

Efectivamente, muere gente, mucha gente.
Sin embargo, si tú haces mal tu trabajo, ¡seguramente las consecuencias no sean ni de lejos tan graves como ésa! Sí, un cliente puede acabar insatisfecho, o tu jefe decepcionado, o se puede perder mucho tiempo o recursos o dinero, o te pueden despedir, ¿¿¿y qué??? ¡No es el fin del mundo! Todo eso es superable, recuperable, prescindible... ¡Pero tu bienestar, ahora, no!

El día que se presente en mi consulta un controlador aéreo, voy a pasar una ansiedad de rendimiento de narices. ¡Un abrazo!
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