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martes, 16 de junio de 2020

EL LADO OSCURO

En su momento publiqué un post titulado Celebrar la presencia en el que, con motivo de la muerte de David Bowie, hablaba de cómo hay personas que sin conocerlas, y ya sea por su arte o por sus ideas, por su influencia en definitiva, han calado en nosotros, y nos duelen cuando se van como si fueran un allegado más.

La semana pasada le tocó a otro gran artista, Pau Donés, cuyas canciones en Jarabe de Palo forman parte de la banda sonora de la vida de muchos de nosotros. Sus letras y su música son una inspiración eterna, musicoterapia en estado puro, dieta para el crecimiento interior.

Sin embargo, hay personas que, más allá de su talento, por la manera de ser en la que han sido, por su modo de ver y afrontar las cosas, son un modelo de vida. Pau fue uno de ellos. Por su sencillez, por su amabilidad, por su cercanía, por su solidaridad. Pau dedicó muchos de sus proyectos a causas con los más desprotegidos.

Pero, hoy, una semana después de su muerte, quiero dedicarle este post, sobre todo, por su manera de vivir el lado oscuro de la vida... la enfermedad. Pau, mientras estuvo enfermo de cáncer, por lo que he podido ver y leer de él en entrevistas, siempre fue consciente de que se podía morir, de que el cáncer se lo podía llevar. Y al mismo tiempo, eligió centrarse en la vida.

No es nada fácil esto, nada fácil. Él decidió no ser un guerrero, no gastar estúpidamente energía en pelearse ni quejarse ni preguntarse por qué. Se enfocó en el paraqué. Ahora que estoy aquí y sé que voy a morirme, no sé cuándo, pero voy a morirme, voy a vivir.

¿Y sabes qué? Tú también vas a morir. Y yo. Y por eso Pau es modelo de vida. Porque el propósito de toda vida no es esquivar la enfermedad y evitar la muerte, sino vivirla. Y ojalá este mensaje que nos ha dejado Pau Donés en forma de trayectoria vital pueda dar un poquito, aunque sea un poquito, de luz a todos los que hoy viven cerca de el lado oscuro.

Pero mejor que yo, que hable él:


Hace tiempo alguien me dijo
Cual era el mejor remedio
Cuando sin motivo alguno
Se te iba el mundo al suelo
Y si quieres yo te explico
En que consiste el misterio
Que no hay cielo, mar ni tierra
Que la vida es un sueño

¡GRACIAS PAU!


jueves, 25 de octubre de 2018

VAS A ESTAR BIEN

Hay veces en la vida que pasamos por momentos duros, difíciles, de incertidumbre... El infortunio nos golpea de repente, de manera inesperada, y pensar que las cosas finalmente "van a salir bien" o que tú mismo "vas a estar bien", nos ayuda a sobrellevarlos.

Pero hay muchas personas a las que les cuesta ser optimistas. Racionalizan sobre ellos mismos y su situación de vida (seguramente demasiado) y encuentran que no es seguro que las cosas vayan a salir bien o que vayas a estar bien. Por supuesto, esa seguridad, esa certidumbre, es imposible obtenerla, y por lo tanto importante es renunciar a ella.

A este tipo de personas, o a todo el mundo (incluido a mí mismo), porque todos hemos pasado por momentos en los que el optimismo era difícil de adoptar y renunciar a esa garantía de certeza se volvía harto complicado, nos preguntaría:

¿Has venido al mundo a hacer predicciones?

¿Has venido al mundo a acertar? ¿A saber lo que va a pasar?

¿O has venido al mundo a ser feliz, a... estar bien?

El "va a estar bien", el "vas a estar bien" no debe ser tomado como una predicción, ya que como tal, por su propia naturaleza, puede acabar siendo una predicción errónea.

El "va a estar bien" o "vas a estar bien" debe ser tomado como una declaración de intenciones. 

Porque la felicidad no va de predecir y acertar. La felicidad no va de tener certeza, ni seguridad. La felicidad ni siquiera va de lo que me pasa o me pueda pasar. La felicidad es sobre todo una cuestión de actitud, de con qué actitud afronto lo que me pasa o me pueda pasar.

Y con el "va a estar bien" o "vas a estar bien" yo declaro mi intención de estar bien, me comprometo a tener una actitud que me facilite estar bien.

Frente a la adversidad, frente al fracaso, frente a la pérdida, frente a la enfermedad, frente al dolor: llora, ten miedo, rabia, ¡permítete estar mal! Porque la felicidad no es estar siempre bien. No es eso...

Pero sí tiene mucho que ver con no abandonar nunca mi predisposición a sentirme bien.

Porque para eso venimos al mundo.

Vas a estar bien Eva. ¡Un abrazo!