miércoles, 19 de julio de 2023

ALTO Y CLARO

Muchos, a estas alturas de campaña electoral, estaréis cansadísimos de oír hablar de política. Lo entiendo, pero es que la política también es una cuestión de salud mental, de bienestar, de felicidad. La política no es solo políticos peleándose entre ellos para ganar más votos. La política va (o debería ir) de la vida de la gente, de cómo nos organizamos en comunidad y tomamos decisiones que nos afectan a todos, y de manera importante además.


Por eso tu voto es decisivo, para ti, para los tuyos, para tu comunidad. Y no solo lo es votar, sino, sobre todo, votar bien. Para ello hay que conocer las propuestas de los distintos partidos que se presentan (no al dedillo, pero sí al menos las más importantes), y, antes de nada, conocerse bien a uno mismo: cuáles son mis valores y mis objetivos y cómo es mi escala de preferencias (lo explico un poquito mejor en este vídeo post). 


Y, hasta aquí, un psicólogo debería de mantenerse equidistante (o quizá es lo que creo yo que esperáis de mí). Pero no. Los que me conocen bien saben que muy equidistante no soy, que suelo tomar partido, que me suelo mojar. Y en este tema, dada su importancia, no podría ser distinto. Alguien tenía que dar un paso al frente y decirlo alto y claro:


Las políticas de izquierda son más favorables para la salud mental que las políticas de derecha.


¿Y en qué me baso para hacer tal afirmación? ¿En mi ideología, en mi subjetividad, en que tuve una novia de derecha y me rompió el corazón? No. Me baso para hacer esa afirmación únicamente en criterios clínicos.


Las políticas de derecha actuales (PP y Vox) se basan en el neoliberalismo, que es una teoría política y económica que tiende a reducir al mínimo la intervención del Estado​, apoya el libre mercado, y sus pilares básicos incluyen la privatización y la desregulación. Esta forma de entender la organización económica da lugar a lo que se suele llamar un capitalismo salvaje: las organizaciones económicas (empresas, bancos y otras entidades financieras) tienen la libertad y capacidad de abusar de sus trabajadores y clientes. Hoy hay cada vez más gente que, aunque no se encuentre en una situación de vulnerabilidad extrema, se siente más indefensa en la sociedad, ante la hostilidad de los mercados. Cada vez hay más trabajadores, autónomos y pymes que tienen que competir ferozmente por sobrevivir, lo que deriva en un estrés brutal. Y cada vez hay más crecimiento económico, sí, pero este crecimiento no se redistribuye de forma unitaria, por lo que las desigualdades económicas están creciendo, junto a la precariedad, lo cual provoca incertidumbre y vidas frustradas. Occimorons no lo podría decir mejor.




Frente a este modelo ferozmente competitivo y que genera estas tremendas desigualdades (no olvidemos que en la actualidad el 1% de la población posee el 38% de la riqueza global, el 10% el 76% de la riqueza y la mitad de la población posee solo el 2%, ¡datos indignantes!), nos encontramos con el modelo de la izquierda, que se basa en la socialdemocracia, que es una ideología política, social y económica que busca apoyar las intervenciones estatales, tanto económicas como sociales, para promover mayor equidad económica e igualdad social en el marco de una economía capitalista, e implica medidas para la redistribución del ingreso y regulación de la economía a favor del interés general y el mantenimiento de un Estado de bienestar. A simple vista, suena mucho más justo, proteccionista y amable que el modelo neoliberal, ¿no? 


Cierto es que no todos los políticos de izquierda, solo por ser de izquierda, lo hacen bien. Los hay que son chorizos, los hay que son incompetentes y los hay que dicen llamarse de izquierda y luego no hacen una mierda de políticas de izquierda. Pero, también es cierto que la política no la deberían hacer solo los políticos, sino TODOS, y hacerla todos no es solo votar cada cuatro años y que ese voto sea un cheque en blanco que le permita al político hacer lo que le dé la gana. El político ha de rendir cuentas de su gestión no solo cuando hay elecciones, sino siempre, y ahí es donde debemos estar las gentes, en los sindicatos, en las organizaciones, en las iniciativas populares, en las calles y en las redes sociales, exigiendo esa rendición de cuentas, exigiendo que se hagan las cosas bien y honestamente.


PERO... pero, el modelo, el paradigma, el sistema, es importante, es muy importante. Y yo quiero vivir en un mundo menos competitivo y más colaborativo, en un mundo menos hostil y más amable, en un mundo menos desigual y más redistributivo. Y el 23-J voy a ser coherente con lo que soy, con mis valores y con lo que quiero. Y voy a votar.


¿Y tú qué vas a hacer?


Cuestiona todo lo que digo; la duda nos acerca más a la verdad.


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Si te gusté yo, hago terapia psicológica en consulta en Málaga y online para el resto del mundo. También tengo un par de libros, puedes echar un vistazo aquí.


Que sea lo que tenga que ser y sea de una manera o sea de otra, ¡recibe este abrazo!
 

martes, 4 de julio de 2023

IDENTIDAD VS FELICIDAD parte 2

En mi último post explicaba la diferencia entre identidad (el Yo, el ego) y felicidad. Pero quiero volver a referirme sobre ello porque creo que es un tema complejo e importante, ya que muchos de mis pacientes vienen a mi consulta con un problema de identidad, y no de felicidad, aunque ese problema de identidad es el que les está haciendo sufrir y, por tanto, son infelices por culpa de su identidad.


Hay que poner ejemplos para entender esto:


Fulanito lo tiene casi todo para sentirse feliz en muchos momentos de su vida. Él es positivo y agradecido, posee sentido del humor y tiene una familia y amigos que lo quieren, un trabajo que le gusta, una situación económica tranquila y aficiones que le encanta practicar. Sin embargo, ocupa un puesto de responsabilidad en su empresa y dedica mucho tiempo de su vida al trabajo. Por ello, Fulanito no puede dedicar tanto tiempo como el que le gustaría (casi nada, en realidad) a su familia, amigos y hobbies, además que suele estar todo el día con estrés y cansado. Nadie obliga a Fulanito a echar tantas horas en el trabajo, podría poner límites perfectamente, pero si no lo hace es una decisión suya, porque desde muy joven tiene un alto nivel de compromiso y responsabilidad. Fulanito no quieren que piensen de él que es un vago o un aprovechado. Pero... eso le está pasando factura. Fulanito tiene un claro problema de identidad.


Menganita lo tiene también casi todo para sentirse feliz. Es joven, guapa y muy saludable. Se lo pasa bomba con sus amigos, a los que quiere con locura. Sin embargo, sufre mucho y va a terapia por ello, porque no encuentra a una persona con la que tener una relación estable. Menganita ha tenido varias relaciones fallidas en su vida y ha conocido a otras personas con las que no acabó de cuajar la cosa. Siente que se le está pasando el arroz y que se va a quedar sola. El caso es que ella se lo pasa muy bien cuando sale o cuando se queda en casa practicando algunas de sus aficiones solitarias, como leer. Pero siente que no es lo que tendría que estar haciendo, que ya debería haber encontrado a su "media naranja", y se agobia y se frustra por no estar haciendo lo que se supone (lo que ella supone) que debería hacer con su vida, que es sentar cabeza de una vez con alguien. Menganita tiene un claro problema de identidad.


Si fuéramos los psicólogos de Fulanito, le diríamos que por cumplir escrupulosamente con su horario de trabajo no está siendo vago ni aprovechado, sino que ya está aportando (y seguramente mucho) a su empresa, y que además no es tan importante lo que puedan pensar los demás de él como pasar tiempo con las personas que ama, ya que parece ser que eso es lo que realmente le hace feliz. Y si fuéramos los psicólogos de Menganita la animaríamos a darse cuenta de lo que tiene y ya la hace feliz, en lugar de fijarse tanto en lo que no tiene e idealizarlo hasta tal punto que piensa que no puede ser feliz si no lo consigue, ya que una relación estable es solo una opción más de vida y no una necesidad vital.


Los problemas de identidad residen en las expectativas personales. Lo que se espera de nosotros o lo que creemos que los demás (familia, amigos, empleadores, sociedad) esperan de nosotros. Así, si creo que lo que se espera de mí es ser un trabajador siempre cumplidor, una mujer emparejada o un psicólogo que no falla nunca, ciertamente podemos tomar decisiones y actuar de manera que nos aleje de nuestra felicidad.


Porque los problemas de felicidad residen en los sentimientos. Ya que la felicidad es un sentimiento, un estado interno subjetivo y transitorio. Cuando nos sentimos bien o tenemos muchas razones o pocas pero de peso para sentirnos bien, pero no nos damos cuenta porque estamos enfocados en pensamientos del pasado y del futuro que tienen mucho más que ver con nuestra identidad que con nuestra felicidad, ya que la felicidad es cosa del presente, entonces tenemos un problema. Y cuando no nos permitimos sentir infelices, porque nuestras condiciones de vida actuales son malas y/o porque hay dolor e insatisfacción en nosotros, y no lo aceptamos, ahí también tenemos un problema de felicidad, ya que la felicidad y la infelicidad son dos caras de una misma moneda. 


El ego reside en la mente, que es su cárcel, pues más allá de los barrotes de esta no existe. Mi identidad es lo que pienso que soy, lo que pienso que piensan los demás que soy, y lo que pienso que debería ser en función de sus expectativas, que he convertido en mis expectativas. La felicidad está en el ser, en lo que tú eres ahora, más allá de los límites de tu mente, lo que estás siendo en este momento lleno de vida. El ego quiere protegerse a sí mismo, a la identidad que te has formado dentro de tu mente, y en todo ve peligros que amenazan esa identidad. El ser quiere ser, quiere sentir, quiere vivir. Y cuando sea placer o satisfacción, lo podremos llamar felicidad, y cuando sea dolor o insatisfacción, lo podremos llamar infelicidad... pero no será peligroso.


El ego siempre está en alerta para proteger su identidad: "no me puedo comer ese dulce, engordaré y dejaré de ser atractivo; ¿y si voy a la fiesta y hago el ridículo?, tengo que tener éxito en esta vida o si no me considerarán un fracasado; ¿cómo voy a separarme de mi pareja, y lo que pensarán de mí?; necesito un coche más caro, una casa más grande y mucho más dinero para poder satisfacer las expectativas de mierda que otros tienen sobre mí..." Problemas de identidad, no de felicidad. A la felicidad (al ser) le dan igual las expectativas. No espera nada. Porque la felicidad y el ser solo están en el momento presente. No quieren conseguir, no quieren superar, solo quieren sentir.


Todos tenemos una identidad, no podemos suprimirla, ni sería bueno hacerlo. Pero, seguramente, nos conviene bastante minimizarla, quitarle protagonismo. Reducir el ego, dejarnos ser. Y quitarnos problemas de identidad...


... para poder ocuparnos de nuestra felicidad.


Cuestiona todo lo que digo, la duda nos acerca más a la verdad.


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Si te gusté yo, hago terapia en consulta en Málaga y online para el resto del mundo. También soy el autor de La dictadura de la felicidad.


Y, con mucho ser, ¡recibe este abrazo!

jueves, 22 de junio de 2023

IDENTIDAD VS FELICIDAD

Tengo que hacerte una confesión: soy un neurótico. Sí. De libro.


En realidad, esa definición de mí mismo como neurótico es bastante incompleta. El neuroticismo es un rasgo de personalidad que define solo una parte de la personalidad y que explica una tendencia a la inseguridad que deriva en conductas de preocupación obsesiva, perfeccionismo y culpa, y en estados de tensión constante. Chungo, eh. Pero, David es además psicólogo. E hijo y hermano. Y amigo. Y amante (cuando me dejan). Y creativo. Y payaso. Y a veces tonto...


Pues bien, algunas teorías freudianas dicen que el neuroticismo es el miedo a la muerte. Yo (y no soy el único) defiendo que en realidad es el miedo a la vida. El neurótico, al sentirse inseguro (¿por qué?, porque ha tenido unos padres que le hicieron sentir así, porque sufrió bullying, por cuestiones biológicas y hereditarias, por vete tú a saber por qué), percibe el mundo como hostil, como una amenaza, lo que le provoca ansiedad, y su manera de protegerse es a través del control, o de la falsa sensación de control que cree encontrar en las conductas rumiativas, de perfeccionismo y de culpa.

Sin embargo, recientemente, reflexionando sobre ello, me he dado cuenta de que a lo que la mayoría de los neuróticos le tenemos miedo no es a que nos sorprenda la adversidad, sino a no haber hecho nada (o no lo suficiente) para evitarlo. Los neuróticos somos adictos al control y, como buen método de control que es, recurrimos bastante a la culpa. Y, en conflicto con nosotros mismos quizá, para evitar nuestra propia culpa, aunque de paso, provocándonosla, nos obligamos a estar siempre en alerta, a tenerlo todo bajo control y a hacer siempre lo que se supone que se debe hacer. No nos perdonamos fallar, debemos tener siempre el control.


Así pues, valga como ejemplo, se tiene bastante consensuado que una de las principales causas de los celos obsesivos es la inseguridad. Yo no creo que el celoso neurótico sea únicamente alguien que teme que su pareja le engañe porque no se crea lo suficientemente bueno para ella; también pienso que hay un tipo de celoso neurótico obsesivo que lo que teme es que su pareja le engañe por culpa de no haber estado lo suficientemente atento (conductas de vigilancia y control) o por no haberlo hecho lo suficientemente bien (conductas de perfeccionismo).


El neurótico (quizá no todos los neuróticos) tiene una fijación por su identidad. ¿En qué posición queda mi identidad (mi yo, mi ego) si mi pareja me pone los cuernos por mi culpa? ¿Qué van a pensar de mí si fracaso? ¿Cómo me vuelvo yo a enfrentar al mundo si la adversidad me golpea y me noquea porque no la vi venir?


Esto es bueno saberlo. Porque así sabemos también que, saliendo del yo (o minimizándolo), mejoramos en nuestro neuroticismo. Y dándonos cuenta también de que, en realidad, no tenemos tanto que hacer como nos creemos que tenemos que hacer, ya que la vida, en el fondo, no nos está demandando tanto como lo que nos exige el ego. Cuando salimos de nuestra identidad, lo que nos encontramos es vida, es aquí y ahora, es presente, es, quizá, en algunos momentos, felicidad.


Identidad y felicidad son dos cosas diferentes, van por vías paralelas, son dos canales con frecuencias distintas. Hay muchas cosas que hacemos en nuestro día a día, porque creemos que nos harán felices, y en realidad solo sirven para proteger o alimentar nuestro ego. Protegerme del qué dirán, tener siempre el control para que no me pase nada malo y nadie pueda decirme que no fui lo suficientemente bueno como para evitarlo, tenerle miedo al fracaso, comprarme un coche más caro, hacer lo que se supone que debo hacer (pero no lo que quiero hacer) para tener éxito social... 


Y la felicidad, que está en la vida, y que está en ti, porque tú eres vida, no quiere
que la protejas ni que la alimentes, solo quiere que la sientas. Porque la felicidad es solo eso. Un sentimiento. Un estado subjetivo. Y la solemos sentir bastante cuando salimos de nuestra identidad, soltamos control, y decimos "vida, haz conmigo lo que quieras". Siendo neurótico o no, la verdad es que solo serás capaz de hacer eso por momentos.


Pero... qué necesarios, importantes y valiosos son esos momentos.


Cuestiona todo lo que digo, la duda nos acerca más a la verdad.


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Si te gusté yo, hago terapia en consulta en Málaga y online para el resto del mundo. Tengo un libro súper chulo (o eso me gusta pensar a mí... aunque ya hay mucha gente que me ha dicho los mismo) titulado La dictadura de la felicidad.


Y con una pizca de neuroticismo pero también con mucho amor, ¡recibe este abrazo!

martes, 6 de junio de 2023

EL SEXO ES EL 11

A continuación te paso un ranking de 10 cosas de la vida que me hacen más
feliz que el sexo:

10. Una conversación interesante (hay mucha gente que antes de que le follen el cuerpo prefiere que le follen el cerebro).

9. Ayudar.

8. Jugar. A lo que sea. De hecho, mi definición de sexo es "un juego de niños adultos", pero he preferido meterlo aparte.

7. Escribir.

6. Momentos con las personas que quiero.

5. La música.

4. Dormir.

3. Comer (mmm, croquetas).

2. Reír (la risa es el orgasmo intelectual).

1. Las historias.

El sexo sería el 11, justo antes del alcohol y de la playa (ya que el ranking podría ser ferpectamente de 13, que me gusta más que el número 10). 

Pero, te imagino pensando, "Bueno, ¿y a mí qué coño me cuentas? ¿Por qué me hablas de esto?" Ya. Cada uno de nosotros tiene sus gustos y preferencias y es muy posible que si vosotros hicierais vuestro propio ranking cambiaríais las posiciones, el sexo entraría en el top ten (o no) y meteríais cosas que no están en mi lista. Vale. Es obvio. Pero he querido pasaros mi ranking de cosas que más felicidad me aportan en la vida porque, quizá, puede ser un ejemplo de cómo el placer, en general (comer, dormir...), y el placer sexual en particular, no son ni lo único ni lo más importante en nuestra vida. Y, sin embargo, muy a menudo, pienso, nos dejamos dominar por el deseo para colmar ese placer. El deseo se convierte en el guía de de nuestras decisiones y conductas, le dejamos ponerse al mando.

Y esto pasa mucho, creo, en las relaciones, con el deseo y el placer sexual. Y nos impide, a veces, conectar de una manera más genuina con otras personas. Porque si yo conecto contigo para culminar mi deseo y satisfacer mi placer, puede que vaya a actuar como creo que debo actuar para conseguir ese objetivo. Es un contacto con un fin... más allá del simple contacto, de la simple interacción, del simple estar y verte. Y mostrarme. Como soy. Sin deseo. Sin apego. Sin ego. Sin máscara. Sin intenciones ocultas. Sin "usar y tirar". Solo estar, verte, dejarme ver, sentir, jugar, a un juego el que nadie gana ni pierde, en el que solo cabe el disfrute... y quizá un poco de amor.

El placer es cojonudo. De lo mejor que hay (he puesto comer y dormir en el 3 y 4, y el sexo es el 11, que no está nada mal). Pero hay otras cosas que nos aportan mucha felicidad y, quizá, más felicidad que el mero placer. De hecho, hay actividades que no son placenteras, porque requieren esfuerzo, constancia, compromiso, como el trabajo o desarrollar una actividad creativa, pero que nos aportan mucha felicidad, porque, al fin y al cabo, la felicidad es un sentimiento que trasciende el placer. Nos sentimos felices cuando nos sentimos orgullosos, plenos, autorrealizados. Y cuando sentimos que conectamos con otras personas más allá de las sensaciones del cuerpo, de una manera emocional, y sentimos que formamos parte de algo, llámese ese algo grupo, tribu, familia, mundo o universo.

El sexo, ya te digo, ¡el sexo es la hostia! Pero, después de haber leído esto quizá te plantees si está siendo un motor demasiado importante sobre tu conducta y tus relaciones humanas. O no.

Cuestiona todo lo que digo, que la duda nos acerca más a la verdad.

Si te gustó el post, no te lo quedes solo para ti, porfa, comenta y comparte. ¡Deja tu propio top ten (o top thirteen, lo que prefieras) de cosas que te hacen feliz.

Si te gusté yo, hago terapia en consulta en Málaga y online para todo el mundo.
Tengo un libro para follarte la mente ;) titulado La dictadura de la felicidad. Y, ¡ah!, este sábado 10 de junio hago el Taller Cuentoterapia, en el que contaremos y analizaremos en grupo historias para nuestro desarrollo personal y nos atreveremos incluso a contar la nuestra con ejercicios de escrituraterapia. Como he mencionado antes, las historias son mi number one en mi top, soy un enamorado de las historias, ya que nos dan placer (intelectual) y al mismo tiempo aprendemos y crecemos con ellas. Así que, si estás en Málaga para la fecha, ¡no te lo pierdas!

Y recibe, con mucho amor (lo mejor del mundo y que no he puesto en la lista porque en realidad ya está en la mayoría de las cosas de mi top thirteen), ¡este abrazo!

miércoles, 24 de mayo de 2023

UNA ACCIÓN QUE NI TE PLANTEABAS QUE PODÍA SER MUY IMPORTANTE PARA TU SALUD MENTAL

A continuación voy a enumerar una serie de hábitos que pueden llegar a ser muy beneficiosos para nuestra salud mental:


- Apagar las luces de las habitaciones que no están siendo usadas.

- Echar combustible en gasolineras low cost.

- Poner las lavadoras en horarios de tarificación más económica.

- Hacer listas de la compra para gastar solo en aquello que realmente se necesite.

- Hacer una hoja de ingresos y gastos y reducir o eliminar lo que se pueda.

- Ahorrar para imprevistos.

- Usar más la bici, los patinetes o los pies.

-...


Sí, efectivamente el estrés económico puede ser muy perjudicial para nuestra salud mental. Y no solo el estrés económico. Occimorons, genial psicólogo y viñetista al que puedes seguir en Instagram, nos lo explica mejor con esta frase: "Salud mental es también tener un trabajo estable con un sueldo digno que nos permita construir un proyecto de vida". Pues sí, la precariedad laboral afecta, y mucho, a la salud mental. Y si no que se lo digan a nuestros jóvenes (y a los no tan jóvenes también).


Por eso, a la lista que he hecho antes, yo añadiría una acción que puede ser decisiva para nuestra salud: votar. Porque las decisiones en política influyen en el modelo económico y laboral de una sociedad. Y ese modelo, por supuesto, influye en nuestra salud mental.


Este próximo domingo, en España, son las elecciones municipales y, en algunos sitios, también las autonómicas. Yo vivo en Málaga y tengo muy claro que no voy a votar al actual alcalde, Francisco De La Torre, del Partido Popular. Málaga, al igual que otras ciudades como Madrid o Mallorca, se ha convertido en un lugar tensionado económicamente. Los precios de las vivienda en propiedad y de los alquileres han subido de manera desproporcional a los sueldos y a eso se le une el aumento del precio en todo lo demás. No estoy de acuerdo, para nada, en el modelo liberal o neoliberal de políticos como De La Torre, Ayuso u otros del Partido Popular. Las políticas de derecha defienden un modelo basado en la competitividad y en la cultura exacerbada del esfuerzo. Eso, aparte de no coincidir con mis valores, no es sano. Es estrés. Mucho estrés. Cada vez hay que saber más y trabajar más para poder acceder a lo mismo que antes no costaba tanto. ¡Y eso si llegamos!


Pfff... Qué agobio, ¿no? Me dan ganas de decirles "¡Dejadme vivir en paz, cooooño!" ¿A ti no? En serio, no creo que el capitalismo, al menos no el capitalismo extremo que defienden algunas corrientes políticas, sea bueno para la salud, ya seas de izquierdas o de derechas. No creo que el ser humano esté preparado para soportar tanta tensión como la que genera el crecimiento económico ilimitado. Los recursos del planeta no son ilimitados. Los de las personas, tampoco.


Y, con la que está cayendo, con la que está cayendo, quizá no sería mala idea que, a la hora de votar este domingo, también pienses en la salud mental. 


Cuestiona todo lo que digo, la duda nos acerca más a la verdad.


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Si te gusté yo, hago terapia psicológica en consulta en Málaga y online para el resto del mundo. También tengo un libro fantastioso llamado La dictadura de la felicidad.


Y, ya pienses de una manera u otra o como te dé la gana, ¡recibe este abrazo! 

martes, 9 de mayo de 2023

EL PODER DESTRUCTOR DE LAS MALAS HISTORIAS QUE NOS CONTAMOS

Este viernes 12 de mayo la actriz y cómica Gisela Escoda y un servidor volvemos a La Cochera Cabaret de Málaga con El poder transformador de las historias. La justificación de este espectáculo, que conjuga teatro, monólogos, cuenta cuentos, poesía y bienestar psicoemocional, es que las historias que hemos escuchado, leído o visto también moldean nuestra personalidad y tienen pues un impacto sobre nuestro crecimiento interior.


Un impacto que puede ser muy positivo cuando extraemos buenos aprendizajes de esas historias, o negativo, cuando extraemos malos aprendizajes. Y luego están las historias que nos contamos a nosotros mismos, claro.


Ya lo dijo Albert Ellis, el creador de la terapia racional emotiva (y uno de los psicólogos más influyentes de toda la historia), que es la antesala a la terapia cognitivo conductual: "No son los eventos los que provocan estados de ánimo determinados sino la interpretación que hacemos de esos eventos". Entonces, ¿qué historia te estás contando sobre lo que te pasa?


O voy más allá: ¿qué historia te has estado contando a ti mismo sobre tu vida durante todo este tiempo?


Porque, a veces, resulta que nuestros padres se peleaban y gritaban a todas horas y, por la historia que me conté sobre ello, aprendí que el mundo era un lugar hostil. A veces, fuimos víctimas de bullying y pensé que algo tendría yo para ser tratado así, que sería por mi culpa. A veces, fuimos rechazados por personas que nos gustaban y llegué a la conclusión de que no era merecedor de amor y amistad. Sí, porque cuando nos contamos nuestra historia, la identidad del protagonista principal se va forjando


Así que: ¿quién te has contado a ti mismo que eres tú?


El mundo está lleno de personas que nos hemos contado malas historias sobre nosotros mismos, siendo este el germen de creencias irracionales y autolimitantes que nos provocan miedos, inseguridades, complejos y dolor totalmente innecesarios. Y no se trata de ver tu historia de color de rosa. Pero, seguramente sí de contarte una historia que sea más realista, más amable, de la que puedas sacar buenos aprendizajes, y conocerte mejor para darte cuenta de que tú no eres lo que te pasa y te puedes reinventar todavía.


Y esa historia me parece una muy buena historia. Así que... ¡a empezar a escribirla!


Cuestiona todo lo que digo; la duda nos acerca más a la verdad.


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Si te gusté yo, hago terapia en consulta en Málaga y online para el resto del mundo. También tengo un libro muy chulo (o eso creo) titulado La dictadura de la felicidad. Y, si estás en Málaga, te esperamos el viernes en La Cochera.


Y, como siempre, ¡recibe este fuerte abrazo! 

martes, 25 de abril de 2023

EL PODER DE LA ESCRITURATERAPIA

Este pasado domingo fue el Día del libro y aproveché para publicar un vídeo en mi canal de Youtube ensalzando los beneficios terapéuticos de la lectura. Sin lugar a dudas, los libros, los buenos libros, son de los mejores psicólogos con los que podemos encontrarnos.


Y ahora, con motivo además de que este jueves 27 de abril hago con Rocío Vinceiro (pedagoga y formadora de mindfulness) el Taller "Cuando la palabras curan", en el que ofreceremos un espacio para la inteligencia emocional, el mindfulness, y la lectura y escritura terapéutica, quería rescatar este post que escribí y publiqué hace ya algunos años para el portal Psicocode. Y es que la escritura, como vas a ver ahora, es una poderosísima herramienta de autoconocimiento, expresión y transformación. ¡No te pierdas el usarla!


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 “Soy de ese tipo de personas que no acaba de comprender las cosas hasta que las pone por escrito.” Haruki Murakami, Tokio Blues.


Creo que la siguiente imagen describe visualmente bastante bien lo que quería decir el amigo Murakami.




Las personas del Siglo XXI vivimos con la atención focalizada casi en exclusiva hacia lo externo: TV, publicidad, Facebook, Whatsapp… Es la era en la que más estímulos externos recibimos, fruto del auge de las nuevas tecnologías. Por ello, no estamos acostumbrados, ni educados, a prestarle atención a lo interno, a nuestro mundo interior: sensaciones, pensamientos y emociones. Pero…


Eso no quiere decir que nuestro mundo interior no requiera nuestra atención. 


Si bien desde la psicología sabemos que la introspección excesiva se asocia con la depresión (bucear demasiado dentro de uno mismo puede hacer que te “ahogues”), la realidad es que la tendencia actual no es esa. Huimos de nuestro mundo interior, por miedo a encontrarnos con habitantes desagradables, que no nos gustan: emociones incómodas, pensamientos negativos, dolor… Es la consecuencia lógica que se deriva de “bucear” en otros pantanos, los del hedonismo. Somos parte de una sociedad que venera el placer y rechaza el dolor. Sin embargo, el dolor forma parte de la vida.


Y por mucho que huyamos de él, hay veces en las que toca a la puerta. Y cuando nos tapamos los oídos para no oírle, grita. Y cuando dejamos pasar el tiempo, el conflicto que generó aquel dolor se une a nuevos conflictos que acaban atascándose en nuestro mundo interior y provocando un embrollo psicológico como el del hombre de la viñeta.


Existen diferentes maneras para desembrollar a través del contacto con nuestro mundo interior. Una es el diálogo interno, otra la meditación o mindfulness centrada en las emociones, y otra es sobre la que quiero extenderme ahora: la Escritura-Terapia.


¿En qué consiste la Escritura-Terapia?


Precisamente en escribir sobre tus sensaciones, emociones y pensamientos. No solo eso: también contextualizar (describir la situación), cómo han influido esos eventos internos en tu actitud o conducta, qué respuesta has dado, cuáles han sido las consecuencias.


También puedes escribir una alternativa, una especie de happy-end, por ejemplo: “Ahora entiendo que estar continuamente dándole vueltas al problema sólo me genera tristeza y agobio, así que voy a ponerme a hacer algo distinto que me ayude a salir de este estado”. Y ya puestos, para los más duchos en el arte de escribir, podéis poneros con la Escritura-Terapia Creativa: escribir un cuento, una poesía o un post puede ser una magnífica herramienta para liberar emociones.


Facilidades para la Escritura-Terapia.


No te limites por pensar que lo tienes que hacer muy bien, la finalidad de esta herramienta no es publicar un libro, así que no te bloquees por no encontrar la expresión gramatical más correcta para expresar tus ideas, simplemente escríbelas.


Acepta que a veces puede resultar una tarea incómoda, porque vamos a escribir sobre sensaciones, pensamientos y emociones que no nos gustan, pero al final es un ejercicio sanador; como cuando sales a correr o vas al gimnasio: te cansas, te duele, pero cuando te metes bajo la ducha, ¡ah, qué relax! Y al principio, como todos los hábitos, costará más, encontrarás mayor resistencia a hacer uso de la Escritura-Terapia, pero así pasa cuando nos proponemos iniciar cualquier actividad nueva: cuesta arrancar, pero luego todo va sobre ruedas. 


Utilidades de la Escritura-Terapia.


Facilita la expresión y comprensión emocional; nos sirve para ordenar ideas y descubrir conflictos internos; nos proporciona un análisis de la relación entre lo que pensamos y sentimos y nuestra propia conducta y su funcionalidad; potencia nuestra autoconciencia y autoconocimiento; sirve para desahogarnos; conseguimos observar nuestro estado interior desde una perspectiva más externa y neutral. 


La gran ventaja de la Escritura- Terapia.


Con el mindfulness tratamos de observar la experiencia interna como meros espectadores a través de la meditación. Con la Escritura-Terapia este propósito se puede alcanzar de manera más sencilla, porque las sensaciones, pensamientos y emociones quedan capturadas en palabras, sobre el papel. La relevancia y el sentido de fatalidad que adquieren esos eventos internos cuando se mueven dentro de nuestro yo y no los afrontamos, se reduce ahora a un “mero texto que estoy observando, que tengo delante mía, y que no puede hacerme nada”.


Y esas sensaciones, pensamientos y emociones dejan ya de dominarnos. Ahora que las tengo delante, puedo enfrentarme a ellas. Y entonces, entonces por fin soy libre.


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Cuestiona todo lo que digo; la duda nos acerca más a la verdad.


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Si te gusté yo, hago terapia psicológica en consulta en Málaga y online para el resto del mundo. Y, hablando de escribir y de libros, tengo dos muy chulos (o eso creo): Prevención y afrontamiento del estrés laboral y La dictadura de la felicidad.


¡Y espero verte en el taller del jueves, si estás por Málaga! ¡Un abrazo!