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miércoles, 8 de noviembre de 2017

EL ROL OBSERVADOR

La mayor parte del estrés es autogenerado y proviene de nuestro apego al control.

Queremos tenerlo todo atado y bien atado, y como eso es muy difícil cuando no imposible, me estreso y me frustro y me enojo.

¿Por qué nos cuesta adquirir una actitud contemplativa ante la vida y en cambio nos ansiamos tanto por abarcar lo inabarcable y anticipar lo inexistente? Porque nos cuesta renunciar al control.

Y nos cuesta renunciar al control porque confundimos eso con un acto de irresponsabilidad. Confundimos contemplación con la imprudencia del que es pasivo y deja su vida en manos del azar, de Dios, del Universo o de Donald Trump.

Pero es, a mi modo de ver, una confusión, y trataré de demostrarlo con esta definición que sigue sobre los roles pasivo, controlador y observador (contemplativo).

El pasivo se da la vuelta. Y desde esa posición no ve. Elige no ver.

El observador o contemplativo primero observa. Y toca sólo lo que puede tocar. Elige mover aquello que está a su alcance y puede mover.

El controlador no cesa de perder tiempo y energía en tratar de tocar y mover aquello que está fuera de su alcance porque primero, no se paró a observar.

Este sábado 11 de Noviembre en Málaga hago el Taller de Mindfulness en Emociones II, con nuevos ejercicios de meditación para entrenar la Atención Plena y desarrollar nuestro rol de observador.

Observar tanto los eventos externos, como los internos: nuestros pensamientos y emociones.

Porque tanto unos como otros son estímulos que podemos elegir ignorar o controlar a través de la represión.

Y seguramente sea más responsable: observar, aceptar, y continuar.

Como haría un buen observador.

Un abrazo.

martes, 8 de agosto de 2017

EL GPS DE LA FELICIDAD

Si vas hacia el Norte, no puedes dirigirte al Sur, si te encaminas hacia el Oeste dejas a tu espalda el Este.

Los otros caminos no desaparecen, siguen estando ahí, pero tomamos una decisión consciente: elijo orientarme.

No podemos eliminar de nuestra vida las penas, amarguras ni el miedo, pero sí podemos escoger hacia dónde pongo el foco.

A la consciencia, en nuestro día a día, de esa elección, es lo que yo llamo el GPS de la felicidad.

Cuando me oriento hacia la gratitud en lugar de hacia la queja.

Cuando me oriento hacia el aquí y ahora en lugar de hacia el pasado o hacia el futuro.

Cuando me oriento hacia la compasión en lugar de hacia la crítica.

Cuando me oriento hacia la aceptación en lugar de hacia las expectativas.

Cuando me oriento al dar en lugar de al reclamar.

Cuando me oriento hacia la risa en lugar de hacia la lamentación.

Cuando me oriento hacia el amor en lugar de hacia el odio.

Cuando me oriento al Ser en lugar de al tener.

Estas elecciones conscientes las podemos poner en uso cada día, cada día de nuestra vida. Y por supuesto, seguiremos quejándonos, lamentándonos y, lamentablemente, odiando u odiándonos.

Pero ser conscientes de que esa elección existe, puede suponer una gran diferencia. Un abrazo.