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miércoles, 22 de diciembre de 2021

LO MEJOR DEL 2021

 Este 2021 ha sido, para mí, un año con sus luces y sus sombras, con sus dificultades y sus retos, con sus pérdidas, y, por supuesto, con sus ganancias. Gratificantes ganancias. En lo profesional, publiqué mi segundo libro, La Dictadura de la Felicidad, y estrené el espectáculo Mis idas de olla. Un psicólogo al borde de una crisis existencial, el único que fusiona la psicología con las artes escénicas. Ambos proyectos me han llenado de orgullo y me han ofrecido experiencias que me han hecho crecer en lo personal. Y para agradecértelo, a ti que has estado ahí, en mis terapias o talleres, leyendo las páginas de mi libro o yendo al teatro, o siguiéndome a través de este blog, a ti, te quiero dar MIL GRACIAS por tu compañía, y ofrecerte este último regalo del año: un repaso a lo mejor visto en Redes Sociales sobre psicología, bienestar y desarrollo personal. Espero que lo disfrutes y aproveches. ¡Un abrazo!

 

 

El mismo principio al que se refiere al artículo se puede aplicar a los adolescentes y adultos. Es malo para el ser humano tenerlo todo.

https://elpais.com/mamas-papas/2020-12-18/ninos-hiperregalados-reciben-tantos-juguetes-que-cuando-pasa-la-novedad-se-aburren-no-saben-o-no-quieren-jugar-solos.html

Cortometraje ganador del Oscar en 2020 que nos enseña una valiosa lección. The neighboor´s window.

 

Igual que hay personas que repiten patrones de elección de parejas tóxicas, hay otras con patrones de elección de "amores no correspondidos". Este post te lo explica muy bien y te ayuda a desactivar esos patrones insanos.

https://psicocode.com/pareja/superar-amor-no-correspondido/

 

Qué bonito es el amor sin apego. Imprescindible este artículo para cultivarlo y llegar a un amor maduro, sano y pleno.

El amor no es posesión; es generosidad. Hacia el otro... y hacia uno mismo.

https://lamenteesmaravillosa.com/desactivar-el-ego-para-amar-en-plenitud-y-sin-apegos/

"El olvidado asombro de estar vivos", y otras grandes reflexiones:

 

¿Somos más libres por tener más donde elegir… o más bien nos ahogamos en el océano de posibilidades que tenemos a nuestro alcance? Imprescindible entrevista de Eduard Punset al psicólogo Barry Schwartz. Consumir y tener menos no solo provocaría un alivio al planeta... también nos haría más felices.

https://www.dailymotion.com/video/xbw07d

 

Filosofía para cuestionar el mundo que nos rodea. La importancia del pensamiento crítico para nuestro bienestar. Imprescindible entrevista. ¡Animaros a verla, merece la pena!

 

Posts de autoría propia en otros portales:

¿El capitalismo nos hace felices?

https://www.psiconetwork.com/el-capitalismo-nos-hace-felices/

 

¿Por qué necesitamos la infelicidad?

https://psicocode.com/psicologia/por-que-necesitamos-infelicidad/

Vídeoposts:

 

 

 

 

jueves, 9 de septiembre de 2021

YO QUIERO UN 51% DE FELICIDAD

¡De vuelta al blog, que no escribía aquí desde las vacas de agosto! ¿Me habéis echado de menos? Decidme que sí, porfa, que si no mi autoestima se resiente.


Aunque, la autoestima no debería depender de la aprobación/desaprobación o afecto/desafecto de los demás, que pa eso es "auto". No obstante, ¡espero que me hayas echado de menos! Yo a ti también. Un poquito.


Y, hoy, ya en septiembre, en esta época que tanto me recuerda a la vuelta al cole que tan melancólico me ponía siempre en mi niñez (seguro que no era el único, ¿verdad?), vuelvo para darle una vuelta de tuerca a una idea que me suele rondar siempre en estas fechas y que, cómo no, tiene un impacto significativo en la felicidad-bienestar-plenitud-llámalocomoquieras.


Y es que, cuando hablo de felicidad, con mis pacientes, con los asistentes a mis talleres, o con familiares y amigos (y porque con los vecinos no es plan; me parece un tema demasiado profundo para tratar en un ratito en el ascensor. Os imagináis: "¿Tiene un día feliz usted hoy? Yo estoy ahí, ahí"), coincidimos en una idea, que es: la felicidad permanente y absoluta no existe.


Se es feliz por momentos. Y yo, personalmente, me conformo con ser un 51% de mi vida feliz. De hecho, ¡qué narices!, no me conformo, ¡lo quiero! Si llego a ser un 51% del tiempo feliz, ¡estará de puta madre! Más que de sobra.


Fijaros, uno de los símbolos que más me gustan es el del Ying y el Yang (de hecho, lo tengo tatuado), que expresa la armonía que hay en el mundo (y, por extensión, en nosotros mismos): el bien y el mal, lo bueno y lo malo, lo malo dentro de lo bueno y lo bueno dentro de los malo. Un fifty-fifty total, empate técnico, prórroga y penaltis. Por eso, con tener la mitad+1, un poquititín más que la mitad, ya iría sobrao de felicidad y me consideraría afortunadísimo. 


Más no quiero. Ni hablar. Porque si soy más feliz que eso corro el riesgo de habituarme, de empacharme de felicidad, y paradójicamente, tener más felicidad pero no enterarme. Quita, quita.


Ahora bien... si el 49% del tiempo que no sea feliz, en lugar de lamentarme y quejarme (me refiero a hacerlo todo el tiempo: un poco de lamentación y queja si que está permitido y a veces sienta muy bien), o en lugar de culparme, o de aferrarme a lo que podría haber sido o debería ser para que ese 49 dejara de ser un 49 y se convirtiera en un 48 o en un 47 y así ir bajando... si en lugar de hacer todo eso todo el tiempo que me ocupa el 49%, me adapto, aceptando, asumiendo las consecuencias, responsabilizándome de mis sentimientos, asimilando el aprendizaje y buscando la alternativas, entonces, quizá, solo entonces, ese 49, aunque no baje al 48, sí se convierta en algo más fácil de llevar.


El final de las vacaciones siempre llega (si no, no serían vacaciones). La cuestión es cómo te vas a tomar el inicio de curso.


Mi curso empieza fuerte:


- Domingo 12 de septiembre "Mis idas de olla. Un psicólogo al borde de una crisis existencial" en La Cochera Cabaret de Málaga. ¡No te lo pierdas! Risas y reflexiones a pares, aseguradas.





- 15, 22 y 28 de septiembre, presentaciones de La Dictadura de la Felicidad en Proyectarte (Rincón de la Victoria), Fnac Málaga y Fnac Marbella, respectivamente. Incluyen charla-coloquio y lectura de psicocuentos.





Cuestiona todo lo que digo; la duda nos acerca más a la verdad.


Si te gustó el post, no te lo quedes solo para ti, porfa, compártelo.


Si te gusté yo, hago terapia psicológica en consulta en Málaga y online para el resto del mundo.


¡Y un abrazo!

jueves, 24 de junio de 2021

LA CREENCIA DE QUE LOS DEMÁS NO ME VALORAN

En mi último post hablaba de algunas de nuestras creencias más autolimitantes
(no soy merecedor, soy inferior, soy mala persona...). Estas creencias están basadas en malas experiencias que derivan en aprendizajes erróneos y, por supuesto, tienen un efecto que puede llegar a ser devastador para nuestra autoestima y, por ende, para nuestras relaciones con los demás (es complicado relacionarse bien con los demás si no tienes una buena relación contigo mismo).


Pero, ¿qué pasa cuándo la creencia no va dirigida hacia mí, sino al resto? ¿Qué sucede cuando yo sí me valoro positivamente (me siento merecedor, un igual frente a los demás, buena persona...) pero considero que son los otros los que no lo saben ver y, por tanto, no me valoran como me merezco?


Bueno, pues, en la mayoría de los casos (habría que ver cada uno individualmente para poder decir "en todos los casos"), esta también es una creencia irracional o errónea. Vamos a ver los argumentos que nos los demuestran y, por tanto, desmontan esta creencia:


- Es una sobregeneralización. ¿Todo el mundo no te valora, nunca? A veces tenemos desencuentros o decepciones con algunas personas y llegamos a conclusiones globales que no se ajustan a la realidad.


- Puede que esa creencia sea el resultado de un sesgo atencional. ¿El hecho de que una persona te haya fallado alguna vez significa que no te valore? ¿Y todas las veces que no lo ha hecho, qué? Cuidado con dónde ponemos la atención, porque si solo la ponemos sobre lo malo, podemos sacar deducciones precipitadas y extremadamente negativas.


- Puede que esa creencia sea el resultado de una creencia autolimitante. Si, en el fondo, me pienso como alguien no merecedor... y me digo "¡sí soy merecedor!", pero luego alguien, con alguna acción, refuerza aquella creencia autolimitante, una falsa alarma se va a disparar dentro de mí y me va a decir, "¿Ves?, no eres merecedor, ¡por eso te ha hecho eso!", y entonces le estás dando un valor intrínseco a ti a un fenómeno que puede ser totalmente circunstancial.


Algunas de las claves que nos pueden ayudar a superar esta creencia irracional que, como veis, aunque dirigida a los demás, no deja de ser también una creencia autolimitante ("yo valgo, pero los demás no me valoran, ¿será porque no valgo?"), son:


- Usa el discernimiento. Ni todas las personas son iguales ni todas las situaciones son la misma. Si crees que algo falla, no hagas atribuciones polarizadas ("todo el mundo" o "yo soy así para todos"), sino pregúntate qué puede estar pasando: quizá has de elegir mejor tus compañías, quizá has de trabajar algún aspecto de tu personalidad, o quizá, simplemente, aceptar que no se le puede gustar a todo el mundo siempre.


- Permite el fallo, el disgusto, el desacuerdo, el conflicto, el rechazo... Somos humanos y, por tanto, ¡no perfectos! Nos equivocamos, y todos los fenómenos que acabo de nombrar son relativamente normales en cualquier relación. Cuidado con las expectativas: los demás no pueden estar ahí para nosotros siempre que los necesitemos y no fallarnos nunca. ¡Eso es una idealización! Y puede causar mucho daño. Si, tras usar el discernimiento, llegas a una conclusión razonada de que hay personas que te restan más que aportarte o que no están ahí casi nunca pero luego sí te demandan que tú lo estés, todo tu derecho del mundo a alejarte de esas personas, faltaría más.


- Y, por último: tu valía no la han de refutar los demás. "Sí, yo valgo, me creo merecedor, ¡pero los demás no me valoran!" Los demás no han venido al mundo a demostrarte continuamente lo que vales. Eres tú quien ha de creérselo y estar convencido de ello (sin ínfulas, por supuesto). Todos, por el simple hecho de ser seres humanos, somos válidos y merecemos amor y felicidad (hasta que nuestros actos determinen otra cosa, al menos). Luego, habrá gente que te quiera más, menos, a veces sí, a veces no... pero, tu valía y bienestar interior no has de depositarlos en ellos, sino en ti.


Tú sabes cuánto vales y cuán feliz te mereces ser y no por el hecho de que haya gente en el mundo (y no tooodo el mundo) que no te quiera o no te trate como te mereces significa que dejes de ser digno de amor y de una buena vida.


Un último consejo: da las gracias a las personas que bien te quieren... pero también a las personas que te han malquerido, porque ellas también te han ayudado en tu camino de crecimiento personal.


Cuestiona todo lo que digo, la duda nos acerca más a la verdad.


Si te gustó el post, no te lo quedes solo para ti, porfa, compártelo.


Si te gusté yo, hago terapia psicológica en consulta en Málaga y online para el resto del mundo.


El día 5 de julio sale a la venta mi libro (¡por fin!) "La Dictadura de la Felicidad".
Para los que estáis en Málaga, mañana viernes por la tarde estaré vendiendo y firmando en mi consulta algunos ejemplares limitados que ya tengo en mis manos. Y para los que no, aún podéis leer el primer capítulo desde la página de descarga gratis de esta web.


El día 11 de julio volvemos a representar en La Cochera Cabaret de Málaga el espectáculo "Mis idas de olla. Un psicólogo al borde de una crisis existencial". Entradas a la venta aquí: https://www.lacocheracabaret.com/evento/mis-idas-de-olla-2/ 


Y nada más (que no es poco). ¡Ah, sí, casi se me olvida! ¡Recibe este abrazo!