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jueves, 9 de septiembre de 2021

YO QUIERO UN 51% DE FELICIDAD

¡De vuelta al blog, que no escribía aquí desde las vacas de agosto! ¿Me habéis echado de menos? Decidme que sí, porfa, que si no mi autoestima se resiente.


Aunque, la autoestima no debería depender de la aprobación/desaprobación o afecto/desafecto de los demás, que pa eso es "auto". No obstante, ¡espero que me hayas echado de menos! Yo a ti también. Un poquito.


Y, hoy, ya en septiembre, en esta época que tanto me recuerda a la vuelta al cole que tan melancólico me ponía siempre en mi niñez (seguro que no era el único, ¿verdad?), vuelvo para darle una vuelta de tuerca a una idea que me suele rondar siempre en estas fechas y que, cómo no, tiene un impacto significativo en la felicidad-bienestar-plenitud-llámalocomoquieras.


Y es que, cuando hablo de felicidad, con mis pacientes, con los asistentes a mis talleres, o con familiares y amigos (y porque con los vecinos no es plan; me parece un tema demasiado profundo para tratar en un ratito en el ascensor. Os imagináis: "¿Tiene un día feliz usted hoy? Yo estoy ahí, ahí"), coincidimos en una idea, que es: la felicidad permanente y absoluta no existe.


Se es feliz por momentos. Y yo, personalmente, me conformo con ser un 51% de mi vida feliz. De hecho, ¡qué narices!, no me conformo, ¡lo quiero! Si llego a ser un 51% del tiempo feliz, ¡estará de puta madre! Más que de sobra.


Fijaros, uno de los símbolos que más me gustan es el del Ying y el Yang (de hecho, lo tengo tatuado), que expresa la armonía que hay en el mundo (y, por extensión, en nosotros mismos): el bien y el mal, lo bueno y lo malo, lo malo dentro de lo bueno y lo bueno dentro de los malo. Un fifty-fifty total, empate técnico, prórroga y penaltis. Por eso, con tener la mitad+1, un poquititín más que la mitad, ya iría sobrao de felicidad y me consideraría afortunadísimo. 


Más no quiero. Ni hablar. Porque si soy más feliz que eso corro el riesgo de habituarme, de empacharme de felicidad, y paradójicamente, tener más felicidad pero no enterarme. Quita, quita.


Ahora bien... si el 49% del tiempo que no sea feliz, en lugar de lamentarme y quejarme (me refiero a hacerlo todo el tiempo: un poco de lamentación y queja si que está permitido y a veces sienta muy bien), o en lugar de culparme, o de aferrarme a lo que podría haber sido o debería ser para que ese 49 dejara de ser un 49 y se convirtiera en un 48 o en un 47 y así ir bajando... si en lugar de hacer todo eso todo el tiempo que me ocupa el 49%, me adapto, aceptando, asumiendo las consecuencias, responsabilizándome de mis sentimientos, asimilando el aprendizaje y buscando la alternativas, entonces, quizá, solo entonces, ese 49, aunque no baje al 48, sí se convierta en algo más fácil de llevar.


El final de las vacaciones siempre llega (si no, no serían vacaciones). La cuestión es cómo te vas a tomar el inicio de curso.


Mi curso empieza fuerte:


- Domingo 12 de septiembre "Mis idas de olla. Un psicólogo al borde de una crisis existencial" en La Cochera Cabaret de Málaga. ¡No te lo pierdas! Risas y reflexiones a pares, aseguradas.





- 15, 22 y 28 de septiembre, presentaciones de La Dictadura de la Felicidad en Proyectarte (Rincón de la Victoria), Fnac Málaga y Fnac Marbella, respectivamente. Incluyen charla-coloquio y lectura de psicocuentos.





Cuestiona todo lo que digo; la duda nos acerca más a la verdad.


Si te gustó el post, no te lo quedes solo para ti, porfa, compártelo.


Si te gusté yo, hago terapia psicológica en consulta en Málaga y online para el resto del mundo.


¡Y un abrazo!

martes, 10 de agosto de 2021

¿AUTOAYUDA SÍ, AUTOAYUDA NO?

Como ya algunos de vosotros sabéis, hace poco he publicado mi segundo libro, La Dictadura de la Felicidad (un libro buenísimo, por cierto, qué voy a decir yo... Podéis saber más sobre él aquí), y una de las frases que uso muy a menudo para definirlo es que es "un libro de autoayuda diferente". O, también, y esta es buenísima (hoy debo tener el ego subido), "una vuelta de tuerca a los libros de autoayuda".


Pero... no deja de ser un libro de autoayuda (aunque, a mí me gusta más llamarlo libro de crecimiento personal). Y hay en la calle un debate, de hace tiempo, sobre si los libros de autoayuda, o la autoayuda en general (pensemos en charlas, vídeos, podcasts, talleres, etc.), causa más beneficio o más perjuicio. ¿Es realmente buena la autoayuda? ¿Autoayuda sí o autoayuda no?


Pues, como suele ser habitual, pienso que la respuesta está en el famoso y, desde hace algún tiempo musical, "depende" (grande Maestro Pau Donés, que, por cierto, tiene su propio libro, que en muchos aspectos también puede ser considerado de autoayuda: "50 palos... y sigo soñando". Lo recomiendo, sin duda alguna). Pero, ¿de qué depende? Pues, también, como viene siendo habitual, del uso que se le dé.


Me explico. En primer lugar, ¿por qué la autoayuda puede ser mala?


- Porque, como en todos los géneros literarios o disciplinas, puede haber mensajes erróneos, que hacen más mal que bien, o que, en algunos casos, son hasta falsos. Por ejemplo, como analicé en el anterior post, el hacernos creer que sentirnos mal (sentir estrés o rabia) es causa directa de enfermedades. O que simplemente con desear mucho algo es suficiente para conseguirlo (madre mía). O el exceso de positividad y la idealización de las "emociones positivas", esa dictadura de la felicidad a la que combate, precisamente, mi libro. Por tanto, es importante saber elegir qué libros leer, pero, sobre todo, porque podemos fallar en nuestras elecciones y es totalmente humano, no perder nuestro sentido crítico cuando estemos leyendo o escuchando cualquier mensaje. El pensamiento crítico es imprescindible. Por eso siempre te invito a cuestionarlo todo. Y lo que yo diga, más todavía.


- Porque la autoayuda, como su propio nombre indica, pone el foco en uno mismo. Y eso está bien... y mal. Hemos de ocuparnos de nosotros mismos y de nuestro bienestar... pero no solo de eso, y nunca de eso en exceso, ya que uno de los principales motivos de malestar, de sufrimiento humano, es el Ego y las conductas autorreferenciales. Pensar demasiado en uno mismo y darse mucha importancia es, ciertamente, de lo peor que podemos hacer si queremos ayudarnos. Por tanto, no descuidemos nuestras relaciones con los demás y las conductas altruistas, ya que ayudar a los demás nos da paz y bienestar, tanto, o quizá más, que ayudarse a sí mismo.


- Y porque la autoayuda exacerba la importancia de la actitud. La actitud es importante, muy importante, y puede que sea lo más importante, para producir y mantener estados de felicidad. Pero tu felicidad no depende de tu actitud. Depende de muchos factores, y entre ellos, por supuesto, de las circunstancias. Y cuando estas son pésimas, decirle a uno que tenga una buena actitud porque así será feliz, ese mensaje tan tóxico, es también dictadura de la felicidad. Tenemos derecho a sentirnos infelices. Por lo tanto, sí, las cosas te pueden ir mal y puedes tener una actitud buena y, aún así, sentirte mal, por supuesto. Permítetelo.


Y, ahora, el único motivo, el úniquísimo pero muy importante motivo por el cual la autoayuda sí que es buena:


- Porque necesitamos aprender a ser felices. Y, por tanto, necesitamos que otros nos enseñen a ser felices. Sí. Así de claro. Ya me imagino al ego de algunos, diciendo: "Sí, hombre, yo me voy a gastar dinero para que tú u otros tantos como tú me digáis qué debo hacer para ser feliz. ¡Anda ya, que yo seré feliz a mi manera!" No. A tu manera no. A la manera del Sistema. El Sistema, es decir, el modo en el que hacemos las cosas, se enmarca en un contexto sociocultural, económico y político definido por el capitalismo. Y dentro de ese modo de hacer las cosas, nuestros roles fundamentales son dos: producir y consumir. No ser felices. Insisto: producir y consumir. Para ser felices, sí. Es decir, producir, para obtener capacidad de consumo, a través de la cual obtenga felicidad. Siempre hay algo que hacer y que comprar y que conseguir para obtener felicidad, pero, mientras tanto, ¿¿¿cuándo coño somos felices??? Por eso, porque nuestro sistema no está orientado realmente a la felicidad, necesitamos estudiar. Leer, escuchar, reflexionar, practicar, transmitir y compartir con otros nuestros conocimientos y experiencias. Si el conocimiento es poder, y desarrollamos conocimientos para actividades tales como trabajar, cocinar, aprender idiomas, etc., ¿¿¿por qué no para la felicidad??? Claro que sí. Por muy sencillo que sea sentir felicidad, como nos hemos centrado tanto en lo otro, en producir y consumir, al final se nos ha olvidado, y necesitamos recordar, desaprender y reaprender.


Porque el conocimiento es poder, y hay un conocimiento enorme, enorme, sobre la capacidad de autoayudarnos a nosotros mismos y de ayudar a los demás y así crecer como personas y sentirnos mejor los unos con los otros. Y está bien aprender ese conocimiento y usarlo. Porque con ese poder es como uno puede derrocar a la dictadura de la felicidad.


Cuestiona todo lo que digo, la duda nos acerca más a la verdad (te lo dije).


Si te gustó el post, comparte, porfa. Si ya leíste el libro y te gustó también, ¿a qué esperas para recomendarlo? Grrr.


Y, como me voy de vacaciones un tiempito, hoy viene más grande: ¡¡¡UN ABRAZO!!!

jueves, 15 de julio de 2021

LA FELICIDAD EN EL SIGLO XXI

Hace muy poquito, el 5 de julio, por fin salió a la venta mi segundo libro, La
Dictadura de la Felicidad. Pero no he venido a hablar en este post de mi libro.


Bueno, a ver, a lo mejor un poquito. Pero muy poquito, os lo prometo.


Porque de lo que de verdad he venido a hablaros es de la felicidad en el siglo XXI. Tiene sentido si leemos el título del post, ¿verdad?


Cabría preguntarse por qué es necesario hablar de la felicidad en el siglo XXI. ¿Acaso la felicidad ahora es diferente que en el siglo XX, el IXX, etc.? ¿Varía la felicidad en función de la época, la década o, incluso, la temporada? Imaginaros: "Es verano y no sé qué felicidad ponerme, ¿cuál es la que está de moda este año?"


Según mi punto de vista, que no es el único, pero es el que puedo dar, durante lo que llevamos de siglo han surgido varios cambios que han influido en nuestra manera de ver y entender la felicidad y, por tanto, en el cómo hacemos para ser felices. Y son los siguientes:


- La aparición de la Psicología Positiva a principios de siglo. La ciencia de la felicidad. Con esta corriente, dentro de la psicología, se puso el foco de estudio en las mal llamadas "emociones positivas" (las emociones no son ni positivas ni negativas; son, punto). Esto está bien, creo que es bueno que se estudie qué hábitos, rasgos de personalidad y actitudes favorecen los estados de bienestar. Pero, la consecuencia también fue que se demonizaron las "emociones negativas". Ser feliz pasó a ser muy importante. Y ser infeliz... ¡la peor desgracia del mundo!


- El auge de las nuevas tecnologías. Internet, redes sociales, móviles... Sin duda nos han facilitado y enriquecido la vida en muchos aspectos. Pero, sí, también tienen su lado oscuro. Generan adicción y dependencia, nos desconectan (estamos más conectados que nunca, pero, ¿más siempre es más?, ¿o un mayor número de interacciones hace que estas sean menos profundas y significativas?), y, sobre todo, para el tema que nos atañe, estas nuevas tecnologías se han convertido en Escaparates de felicidad. Hoy, a través de las redes sociales, mucha gente muestra ser muy feliz todo el tiempo. Pero... ¿es verdad? ¿Y cómo pensáis que afecta esto a nuestra percepción de la felicidad?


- La "crisis" económica. En 2008 estalló, pero ya se había estado gestando mucho antes esta crisis estafa. La llamo así porque los principales responsables de la misma fueron los entes del sector financiero (bancos, grupos de inversión, grandes empresas) y sin embargo la pagamos los ciudadanos y ellos siguen siendo tan ricos son más ricos aún de lo que ya eran. La consecuencia para nuestra felicidad es que, en un contexto en el que la felicidad ha pasado a ser importante, porque hemos tomado consciencia gracias a la Psicología Positiva u otras fuentes, ¿cuándo nos ocupamos de ella, si hoy, para poder vivir, tenemos que trabajar más, cobrando menos, para pagar recursos básicos que cada vez son más caros?


- El confinamiento. Y si teníamos poco en estas dos décadas con la crisis económica, va y en el 2020, ¡bum!, llega el coronavirus. ¡Ole! La pandemia, al menos en España, nos metió dos meses en casa. Un tiempo en el que el mundo se paró. Fueron muchos los que dijeron que esto cambiaría nuestra manera de ver las cosas y vivir. ¿Fue realmente así? ¿Paramos? ¿Cambiamos? Algunos, simplemente, no pudimos, porque seguimos teletrabajando, y otros se dedicaron a aprovechar esta "pausa" para hacer más cosas que nunca: aprender a hacer pan y pasteles, clases online de yoga, seminarios webs de cualquier tipo... ¿Tenemos miedo a detenernos y mirarnos... por lo que pudiéramos encontrar?


Fuera como fuese, estos cuatro fenómenos me sirven para extraer unas ideas que pueden ser importante para la generación y buen mantenimiento de nuestra felicidad:


- Ve al psicólogo. O a una conferencia. O a un taller. O lee. O escribe. O medita. En definitiva, haz actividades que te ayuden a hacer introspección, autoanálisis. Ya que este es el primer paso para avanzar: conocerse, para saber de donde se parte.


- Haz menos y más lento. No necesito explicar esta idea. Simplemente hazlo, quítate cargas, quítate prisas, y comprueba si tu vida mejora o no.


- El sistema competitivo en el que vivimos no beneficia nuestra salud mental y emocional. Para nada. La perjudica. Por tanto, necesitamos ayudarnos más, ser más cooperativos, colaborar.


- Conéctate mejor. No más; mejor. Da igual el canal que uses, si es con el móvil o in situ. Lo importante es que dediques tiempo y atención a otras personas, sobre todo a las personas que son más importantes para ti. Escucha. Ábrete. Compartid.


- Y, por supuesto, ya que nuestro concepto de la felicidad, por todo lo anterior expuesto, y por otros muchos factores, se ha podido desvirtuar bastante, habrá que redefinir qué es la felicidad. Y para eso podéis comprar mi libro (y para más cosas, ya que en él también hablo del amor, de la toma de decisiones, de la autoestima). Ahora sí, ahora sí que me tocaba hacer un poco de spam (sorry).


Tenéis más información acerca de La Dictadura de la Felicidad, un libro de
autoayuda diferente, aquí.


Cuestiona todo lo que digo; la duda nos acerca más a la verdad.


Si te gustó el post, no te lo quedes solo para ti, porfa, comparte.


Si te gusté yo, hago terapia psicológica en consulta en Málaga y online para el resto del mundo.


Y, cómo no, que además sale gratis, ¡recibe este abrazo!

miércoles, 24 de junio de 2020

AL BORDE DE LA DICTADURA DE LA FELICIDAD

Hoy aprovecho mi (vuestro) espacio para dar una buena noticia: ya he firmado el contrato de edición de mi próximo libro, La dictadura de la felicidad. Ha sido con la Editorial Miradahas, unos chicos y chicas muy apañados y con una colección de libros de gran calidad. Me alegro mucho de que me acompañen en este viaje que empecé hace ya año y medio, cuando comencé a redactar las primeras líneas del libro.

A partir de ahora, quedan algunos meses por delante de correcciones, diseño, maquetación, etc. para pulir el resultado final y que todo esté lo mejor acabado posible antes de que el libro salga a la venta. Os pido paciencia por tanto, porque pasará algún tiempo, y, por supuesto, os avisaré de todas las novedades.

Para los que no sabéis aún nada de este proyecto, deciros que hace unos meses subí el primer capítulo para descarga gratis, y así ir abriéndoos el apetito. Desde entonces, se han producido más de 800 descargas y me habéis hecho llegar muy buenas opiniones que me animan a seguir mejorando la publicación final y a continuar escribiendo y creando. ¡Muchas gracias!

Adelantaros que La dictadura de la felicidad es un libro de "autoayuda" diferente, que nos recuerda que por más que hagamos, produzcamos o consumamos, no vamos a ser felices en la puta vida, y que da igual, porque la buena noticia es que no nos hace falta. La dictadura de la felicidad viene (está llegando) para ayudarnos a romper esquemas, desaprender lo aprendido y escapar del Estado del Malestar interno y construir un mundo nuevo... dentro de nosotros mismos.

Os recuerdo: podéis descargaros gratis el primer capítulo desde aquí y quienes lo leáis, por favor, dejad vuestros comentarios en la misma página de descarga, para así nutrirnos de ellos, tanto yo como ahora todo el equipo de edición que me acompaña.

Y gracias a ti también, por acompañarme. ¡Un abrazo! 

jueves, 16 de abril de 2020

EL PROBLEMA DE LA FELICIDAD

Espero que estés llevando bien esta laaaaaaaaaaaarga (ánimo, ya queda menos) cuarentena.

Yo, voy a intentar, una vez más, ponértelo fácil. Y en esta ocasión no te voy a dar orientaciones, pautas, estrategias, consejos... No, te voy a dar un regalo. Uno de los regalos más importantes que se pueden dar en estos días. Una lectura:


En ese enlace puedes leer online y descargarte el primer capítulo de mi próximo libro, titulado La Dictadura de la Felicidad (a cambio, solo te pido que dejes tus comentarios en la página tras leerlo; si quieres, es totalmente voluntario). Un libro que aborda el tema de la felicidad desde una perspectiva un poco diferente a la que estamos acostumbrados. Es decir, no nos dice lo que queremos oír. O sí, quizá nos dice exactamente lo que queríamos oír de una vez porque ya estábamos harto de tanto discurso fácil y "maravilloso" sobre la felicidad. No lo sé; júzgalo por ti mismo.

Y es que, creo, hay un problema hoy día con la felicidad, y pienso que es el siguiente.

En primer lugar, no podemos entender la felicidad como el mismo fenómeno en este siglo que en el siglo XX. En el anterior, sí, se hablaba de felicidad, pero no era algo tan importante y, sobre todo, se tenía la idea general de que, bueno, más o menos haciendo lo que se suponía que se debía hacer (tener trabajo, casarse, comprar una casa, engendrar hijos, hacer unos cuantos amigos y distraerse de vez en cuando) ya uno era feliz.

¿Qué es lo que pasa cuando entramos en el siglo actual? La Psicología Positiva es lo que pasa. Es decir, aparece una corriente dentro de la psicología que dice: "Oye, nosotros, los psicólogos, siempre nos hemos ocupado de la enfermedad mental, del sufrimiento emocional, del problema, de lo malo... ¿Qué hay de la felicidad? ¿¿¿Nadie se va a ocupar de eso???" Y se ocuparon: empezaron a investigar sobre qué nos hacía felices, sobre todo, qué fortalezas personales son las que facilitan la felicidad y si son susceptibles de entrenarse y desarrollarse. Y resulta que hallaron que sí, que igual que el neuroticismo o la negatividad se entrenan, y mucho, la felicidad también.

Y eso fue un ¡bum!, un ¡guau! para mucha gente, profesionales y seudoprofesionales. Porque si la felicidad se puede entrenar y desarrollar, ¡vamos a enseñarle al mundo lo que tienen que hacer para conseguirlo! (y así de paso, ganamos un poco de dinerito también). Y empezaron a proliferar libros de autoayuda y crecimiento personal, congresos, conferencias, sesiones de coaching, retiros espirituales... Y así hasta nuestros días. La felicidad se ha convertido en una disciplina.

Y está bien que así sea (creo). Es decir, lo malo es que abandonemos nuestra felicidad personal a lo que, por costumbre, por aceptación social, se nos ha dicho que debemos hacer. No. Creo que es importante saber sobre felicidad y ocuparme de mi propia felicidad que, ¡ojo!, puede ser muy distinta de la tuya. El problema, por fin, radica en ¿cuánto de importante debe ser eso para mí, para nosotros?

Porque, si una de las consecuencias de tanto y tanto hablar sobre felicidad es que la felicidad se ha convertido en algo muy muy importante, en algo grande... Todo lo que es grande al final acaba pesando, y se acaba convirtiendo en una carga, y lo llevo a cuestas, dejando ya de ser una elección para convertirse en una imposición, en... En un dictado de la dictadura de la felicidad.

Y podemos liberarnos de ese yugo, claro que se puede. Y espero tener muy pronto publicado el libro para echarte una mano con eso.

Disfruta del primer capítulo, ojalá que te guste.

Cuestiona siempre lo que digo. La duda nos acerca más a la verdad.

Si te gustó este post, comparte, sobre todo con aquellos que estén más aburriditos en casa y puedan entretenerse con la lectura.

Y recibe, cómo no, este abrazo.

David Salinas.