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martes, 10 de febrero de 2026

NO CONTROLES

Como estamos en la semana del amor, porque el sábado es San Tontín San Valentín, hace poco creé esta decálogo de amor sano:



Y tras hacerlo, analizándolo me di cuenta de que no había puesto nada relacionado con la celotipia (celos obsesivos). Pero no es verdad. En realidad, en el punto 1 está resumido todo lo que necesitamos saber sobre el problema de la celotipia. 

Tu pareja no es tu pertenencia. Tu pareja no es tu pertenencia. Tu pareja no es tu pertenencia...

Y como tu pareja no es tu pertenencia, no hay nada que debas hacer para controlarla.

Cierto es que en una relación de parejas hay pactos. Las personas llegan a acuerdos que se traducen en compromisos. Como, por ejemplo, el compromiso de fidelidad. Pero no es tu misión velar por que tu pareja cumple sus compromisos. Esa es su misión, no la tuya. La tuya es cumplir tus compromisos, confiar, y ser un buen compañero/a de tu pareja.

Punto.
No eres ni debes ser el policía de nadie.

Si cumples tus compromisos, confías y eres bueno/a, y tu pareja te engaña, tú has hecho tooooodo lo que tenías que hacer, y el único responsable de ese engaño, ¿quién ha sido? Efectivamente, tu pareja. Pues, hala, que él o ella se lo trabaje.

Si tienes pensamientos de contenido celotípico que te generan ansiedad y que te empujan a acometer actos de control (vigilancia, espionaje, interrogatorios, ponerle censuras y trabas a tu pareja, pelear con ella para que te confirma o desmienta...), has de tener muy claro clarinete que esas conductas nunca tienen cabida en una relación de pareja.

Sentir celos es algo normal, todos podemos llegar a sentir celos. Y algunas veces, incluso están bastante justificados. Pero la celotipia (celos obsesivos) es una enfermedad de la que te tienes que ocupar tú, trabajando en ti, no controlando a tu pareja. Y si crees que está pasando algo en la relación que te molesta o que te provoca inseguridad, háblalo con ella, con asertividad, con respeto, y tratando de llegar a entendimientos y soluciones. 

Cada cual elige estar con quien quiere estar y hacer lo que quiera. Somos libres. También debemos ser responsables, por supuesto. Pero asegurarte de que tu pareja lo será, no es tu responsabilidad.

Tenlo claro, y si con todo esto todavía tienes problemas con tu celotipia: no lo dudes, ven a terapia. Te ayudo.

Cuestiona lo que digo; la duda nos acerca más a la verdad.

Si te gustó el post, comenta y comparte, no te lo quedes solo para ti.

Si te gusté yo, hago terapia en consulta en Málaga y online para todo el mundo. También tengo un par de libros.

Y no podía despedirme sin desearte ¡mucho cuidado con ese loco de Cupido, que ya anda suelto! ¡Que alguien se ocupe de él y le dé su merecido!

¡Un abrazo! 😅

miércoles, 12 de febrero de 2025

LOS 3 REQUISITOS BÁSICOS PARA EL AMOR DE PAREJA

Ya estamos en la semana de Cupido y, como viene siendo habitual en mí, aquí
que vengo a hablar del amor.


Me encuentro en mis terapias con muchas personas con crisis de amor: o bien porque les va mal con la pareja, o porque no encuentran a nadie que les cuadre, o porque se cagan en San Valentín y en El Corte Inglés... (el que popularizó este día en España, por cierto, fue Galerías Preciados).


El caso es que cuando tenemos una crisis, es normal dudar de nosotros mismos y de nuestros criterios de elección. Estas personas ya no saben si el problema son ellas mismas que siempre eligen mal, o que no tienen ni idea de lo que quieren, o que piden demasiado, o que se hacen demasiadas preguntas (volviéndome a mí, de paso, medio loco).


Entonces, yo encuentro tres requisitos básicos para querer estar con alguien como pareja o quedarte tranquilo con que esa pareja que ya tienes es la adecuada. Estos tres requisitos básicos no vienen en ningún manual de psicología ni de coaching de amores (si es que existe ese tipo de coaching, que no me extrañaría). Es puro sentido común:


- Atracción sexual. Porque si no la hay, puedes querer mucho a esa persona y desear estar con ella, pero en un formato diferente al de la pareja, ¿no?


- Que estando con esa persona tú estés bien (y cuando no, también). Porque si hay mucha atracción y mucho amor, pero te trata mal, porque es abusiva o posesiva o algo peor, mejor no, ¿verdad?


- Que tengáis proyectos de vida más o menos compatibles. Porque si hay atracción y os queréis cantidad y estáis bien, pero ella quiere vivir en el extranjero y él en casa, o él quiere tener hijos y ella solo gatos, como comprenderéis, difícil.


Es pura lógica. Si estoy con alguien es para estar bien, con alguien con quien pueda compartir mi vida, y con quien de vez en cuando nos achuchemos un poquito (¡o un muchito!). 


Pero, entonces, ¿me tengo que conformar solo con una persona que me atraiga, con la que esté bien y que seamos compatibles?, preguntará el exigente o la exigente de turno. Hombre, a ver, estooo, ¡a mí no me parece para nada mal plan! Pero no, no tenemos por qué conformarnos solo con eso. Estos tres son requisitos básicos, unos mínimos, unos sí o sí que hay que cumplir, porque si no hay atracción o te trata como el culo o no encajáis, ¿pa qué?


Luego están las preferencias: prefiero rubias a morenas, a bajitos antes que a altos, a votantes de extrema derecha taurinos y de pulserita española siempre en la muñeca que no a un perroflauta... Vale, cari, cada cual con sus filias. ¡Pero!, lo importante es saber identificar todo eso como preferencias, no como requisitos.


Y las preferencias son negociables, joder. Un poquito de por favor. Un poquito de flexibilidad, leñe. Tanta autoexigencia ya, cagoentó. Que así no hay quién pueda. Que se va a morir mi madre y no me va a ver vestir de blanco (cosas mías). Yo, por ejemplo, y no me gusta ponerme como ejemplo pero como soy el más cercano que tengo, pues ea, yo salí con una mujer que fumaba. Y soy anti tabaco. No me gusta que la gente fume, mucho menos besar a ceniceros andantes. Pero, como ella me gustaba, por otras cosas, y además cumplía los tres requisitos, tragué. Traté de negociar con ella que al menos no fumara delante mía. La relación terminó pronto.


¡Da igual! Lo importante es entender que hoy día nos cuesta tanto conocer a alguien porque nadie nos cuadra, y nos cuesta tanto mantener una relación porque todo nos molesta, y creo que en parte es porque nos hemos vuelto demasiado idealistas con el amor, queremos que la otra persona sea perfecta, que encaje de manera absolutamente idónea con nuestras expectativas, y en el momento en el que estas se ven un poco defraudadas, ponemos tierra de por medio. Claro que sí, cari, ¡porque tus expectativas son un truño!


Baja el amor a la tierra, por dió. ¿Folláis, te lo pasas bien con tu
almendrita/bizcochito y además te apoya y respeta, podéis construir un proyecto de vida no perfecto pero sí algo bastante chulo? Tienes un tesoro. Si tiene los ojos verdes en vez de azules, les regalas una lentillas de color, y si vota a Podemos en lugar de a VOX échale un somnífero potente la noche antes de las elecciones y que se quede todo el domingo dormidito.


O te aguantas, cari, o te aguantas, que no sabes aguantarte na de naita, eh.


Cuestiona todo lo que digo, la duda nos acerca más a la verdad.


Si te gustó el post, comenta y comparte, no te lo quedes solo para ti, porfa.


Si te gusté yo, hago terapia en consulta en Málaga (¡me he mudado!, por cierto, ahora estoy en la zona Avenida Europa; está muy bien conectada, ¡y hay aparcamiento!), y online para todo el mundo. También tengo un par de libros fetén.


Y mucho cuidado este viernes, por favor, que me han comentado que hay un puto enano loco con ricitos de oro lanzándole flechas a la gente. ¡Ojo con él, un abrazo!

miércoles, 10 de febrero de 2021

¿TE ENAMORAS DE AMORES IMPOSIBLES?

Nos acercamos al, para muchos, muy temido 14 de febrero, y Cupido está a punto
de salir a volar para apuntarnos con sus flechas el muy hijo de...

Perdonadme. Los que me conocéis ya sabéis que mi enemistad con San Valentín surge hace siete años, cuando hice mi primer taller "Desarmando a Cupido. Eliminación de Creencias Tóxicas sobre el amor". Y es que, desde que vengo desarrollando mi labor terapéutica, no han sido pocas las personas que han pasado por mi consulta y talleres víctimas del desamor.

Algo va mal en el amor cuando hay tantas personas que sufren por amor. Y no me refiero a enamorarse y desenamorarse; eso es algo normal. El amor es un encuentro y el algún momento (a los dos días, a los ochenta años) se produce el desencuentro. Pero, ya sea dentro de una relación como cuando se produce la ruptura, si sufrimos de forma intensa y prolongada, bien puede ser porque nuestras creencias y pensamientos están haciendo que nos relacionemos de manera tóxica con el otro o, lo que es peor, con nosotros mismos.

Nuestra forma de pensar el amor puede ser muy decisiva también a la hora de establecer patrones de comportamiento a través de los cuáles salimos perjudicados en la elección de la persona con la que deseamos estar. Bien porque siempre nos va a rechazar o bien porque la relación está destinada al fracaso desde un principio. Y esto se vuelve algo recurrente, un "siempre me pasa lo mismo". No, no te pasa. Siempre haces lo mismo. Solo que no te das cuenta.

Sirva este post para aflorar lo inconsciente y dotarnos de un poco de luz con la que servirnos para esquivar las flechas envenenadas de Maldito Cupido:

- ¿Te dejas llevar demasiado por la atracción sexual? No me gusta llamarla "atracción física" ya que la atracción que podemos llegar a sentir por alguien abarca más que lo puramente físico (la forma de expresarse, de actuar, el estatus, el olor, la voz...). En definitiva, la atracción sexual está marcada por las primeras impresiones, por una información muy superficial. Luego, hay que conocer bien a la persona y descubrir si, además de atraerme, es una candidata real a ser una buena compañera de vida. Hay veces que estamos tan cegados por la venda de la atracción sexual que, aunque las señales de incompatibilidad sean evidentes, seguimos adelante. Y es que el amor es ciego... pero la razón no debería serla nunca.

- ¿Crees que te autoboicoteas? Hay personas que tienen miedo a una relación, por sus inseguridades, por el miedo a la intimidad o por miedo a volver a pasarlo mal si la relación no funciona. Otras, simplemente, se sienten estupendamente estando solteras pero la presión social de tener una pareja les hace dudar de sí mismas. Entonces, como no se atreven a tener una relación o como no quieren, inconscientemente eligen a personas con las que será muy difícil que nazca algo de verdad: personas con las que no se da reciprocidad, que tienen pareja o cuyas diferencias son casi insalvables (por ejemplo, que uno de los dos quiera tener hijos y el otro no, o que vivan en lugares muy lejanos). Y así una y otra vez. La salida del bucle en el caso del miedo a la intimidad sería trabajar esas inseguridades a nivel terapéutico. En el caso de la persona que ama su soledad, no hay nada de malo, ¡no estamos obligados a estar en una relación! Pero si aparece una persona en tu vida con la que te gustaría estar y te da pereza porque te gusta estar solo, has de saber que estar en una relación no implica perder el espacio exclusivo que te gusta dedicarte a ti. No se puede tener todo. A veces el secreto está en dejar la puerta entreabierta, darse la oportunidad de conocer, y si va bien, bien, y si no, ¡al menos habrás probado!

- Otros. Los orígenes de esos patrones de enamorarnos de "quien no debemos" pueden ser tantos como personas existen, ya que es la historia de cada cual, esa que forja nuestra personalidad (forma de pensar y actuar) la que va a explicar el por qué de nuestras desafortunadas elecciones. Por lo tanto, cuando hacemos terapia psicológica y se produce el tan deseado insigth (toma de consciencia), es decir, cuando descubro el porqué de mis errores en el pasado, las consecuencias de los mismos y las alternativas que hay a mi alcance para corregir el tiro... ¡entonces es cuando Cupido ya no tiene nada que hacer!

No se trata de enamorarnos con la cabeza, ya que eso es imposible. El amor es visceral, es un sentimiento. Nace del corazón (o, si nos atenemos a lo científico, del sistema límbico, la parte del cerebro que se ocupa de las emociones... el corazón del cerebro). Sigamos enamorándonos con el corazón... pero sin perder la cabeza. Siempre poniéndole consciencia y buen juicio. Para amar y amarnos mejor.

Este año, debido a la COVID-19, no podré hacer el taller que hago todos los años
acercándose el 14 de febrero, ¡pero no pasa nada!, porque en su lugar voy a hacer una charla online a través de videoconferencia. ¡Y además es gratuita! Será el viernes 12 de febrero de 19:00 a 20:30. En este enlace tienes más información: https://www.elgabinetededavidsalinas.es/evento/62/video-conferencia-desarmando-a-cupido

Cuestiona todo lo que digo, la duda nos acerca más a la verdad.

Si te gustó el post, no te lo quedes solo para ti, porfa, compártelo.

Si te gusté yo, hago terapia psicológica en consulta en Málaga y online para el resto del mundo

Y con corazón y con cabeza, ¡recibe este abrazo! 

martes, 12 de febrero de 2019

¿IDIOTIZA EL AMOR?

Algún romántico se estará echando las manos a la cabeza con el título de este post.

Pero la respuesta (mi respuesta) clara y contundente es que: SÍ. El amor idiotiza. Y bastante.

O para ser francos y escrupulosamente correctos: enamorarse. Enamorarse es lo que idiotiza.

Según la antropóloga norteamericana Helen Fisher, una de las investigadoras más reputadas en el estudio del amor romántico, cuando nos enamoramos nos suceden cosas como: dependencia psicológica y emocional (nos "enganchamos", por eso lo de que el amor es como una droga), ansiedad ante el rechazo o la separación, pensamientos obsesivos (es como si la persona amada "acampara" dentro de nuestra cabeza) e idealización de la persona de la que nos hemos enamorado, a la que atribuimos rasgos que en realidad no tiene por qué poseer.

Si estos síntomas no son los de un idiota, ¡si tener en la mente todo el día a alguien a quien pienso de una manera que realmente no es y cuyo rechazo o separación me genera un miedo enorme, no es de idiotas!, entonces no sé yo qué lo es.

Y sin embargo: ¡no estoy en contra del amor romántico y del acto de enamorarse! ¿Cómo voy a estar en contra? ¡Es imposible! Porque enamorarse... es inevitable. 

Creo que todos, absolutamente todos, nos hemos enamorado alguna vez y, aunque digamos que nunca más, con gran probabilidad de acierto puedo decir que: volverás a enamorarte.

Enamorarse al fin y al cabo es un sentimiento y los seres humanos, aunque no queramos, sentimos.

Así, hay pensadores y psicólogos que defienden que es posible no enfadarse, ¡y yo me opongo a esa idea! (me opongo muy enfadado, además). ¿Cómo no vamos a enfadarnos con... con la de idioteces que pasan en el mundo? (y que por cierto son mucho más idiotas que la idiotez de enamorarse)

Pero que yo me enfade, incluso que me enfade con bastante frecuencia, y a veces incluso con no poca intensidad, no quiere decir que vaya pegando hostias por ahí a diestro y siniestro. Puedo canalizar mi ira, controlar mi enfado, dominarlo para que no sea él quien me domine a mí.

Y exactamente igual pasa con el enamoramiento:

- Puedo pensar que esa persona no es la única persona del mundo, y que desde luego no es mi mundo.

- Decirme que si es persona no me corresponde o deja de quererme, lo pasaré mal, pero que lo superaré.

- Focalizar mi atención en otras personas/cosas/actividades que también me generan paz y bienestar.

-  Y darme cuenta de que, por muy maravillosa que sea esa persona, no es perfecta... aunque tampoco tiene por qué serlo, claro.

Y así, continuar experimentando esa sensación tan agradable que sentimos cuando estamos enamorados, pero no dejarnos gobernar por ella, y lo que estaremos haciendo no será acabar con el enamoramiento o matar el amor, sino simplemente, 

Ponerle cabeza, a nuestro corazón.

Que pases un feliz Día de San Valentín con tus amores: tu pareja, tu familia, tus amigos, con quien tú quieras, y por supuesto contigo mismo, y como regalo adelantado recibe ¡este abrazo!  

jueves, 7 de febrero de 2019

POR QUÉ LAS CONSULTAS PSICOLÓGICAS ESTÁN LLENAS DE CORAZONES ROTOS

Porque sí, algún psicólogo o psicóloga tenía que decirlo: muchas de las personas que nos dan de comer son las que sufren por una historia de desamor.

A veces esa historia de desamor tiene que ver con una mala relación con la pareja. A veces con una separación no superada. A veces, la gran mayoría, con la ausencia del amor más importante de todos: el amor propio.

Los estudios dicen que la mayoría de las personas que acuden al psicólogo lo hacen para tratar problemas de ansiedad o del estado de ánimo, como la depresión. Pero considero que ése es un dato no del todo cierto. La ansiedad y la depresión no son el problema, son el resultado del problema. Y éste suele ser: una mala relación con los demás y/o conmigo mismo.

Y esa mala relación con los demás o con nosotros mismos es a su vez el resultado de nuestros déficits de pensamiento. Pensar mal nos lleva a relacionarnos mal con nuestro entorno y con nosotros mismos y, por ende, a sentirnos mal.

Y cuando digo pensar mal me refiero a producir pensamientos sesgados, distorsionados, exagerados o contra mí. Pensamientos que carecen de razón y de utilidad. No son verdades demostrables ni me sirven de nada. Por ejemplo: pensar que eres un inútil. ¡Seguro que no eres un inútil y que sabes hacer muchas cosas bien, y aunque lo fueras, ¿de qué te sirve decirte que eres un inútil, te ayuda a ser mejor?!

Como el polarizado pensamiento "soy un inútil", o "mi vida es una mierda" (¿no hay cosas buenas en tu vida?) o "todo me va a ir mal" (¿cómo lo sabes, eres adivino?), existen multitud de pensamientos relacionados con el amor y que son el resultado de un esquema de creencias irracionales que provienen de la cultura, la sociedad, la publicidad y otros ámbitos. Creencias que nos llevan a pensar que:

- Estar sin pareja el día de San Valentín es lo peor.

- Si mi pareja no quiere estar siempre conmigo es que ya no me quiere.

- La persona con la que comparta mi vida debe complementarme en todo.

- Los celos le dan vida a una relación.

- La otra persona debe hacerme feliz.

Y un sinfín de "mierdas" más. Pensamientos y creencias que nos llevan a hacernos unas expectativas irreales sobre lo que debe ser el amor y por tanto, a vivir el amor de manera frustrante e insatisfactoria.

Porque estar sin pareja puede ser un gran disfrute, porque tengo todo el derecho del mundo a no querer estar con mi pareja y eso no significa que no la quiera, porque la persona que elija como compañero o compañera no ha de cumplir mis expectativas sino ser como es, porque los celos matan las relaciones, y porque eres tú quien ha de hacerse feliz a sí mismo y no nadie más.

Y después compartir tu felicidad con otra persona, si así lo decides, y que esa persona la comparta contigo.

Este sábado 9 de febrero haré un año más (¡y ya van 5!) el Taller Desarmando a Cupido: eliminación de creencias tóxicas sobre el amor, para discutir (y combatir) en grupo, muchos de los mitos y falacias que existen sobre el amor y que provocan que lo malvivamos y lo maltratemos, en lugar de disfrutarlo de una manera sana y plena. Si estás en Málaga espero verte allí, y si no recibe, con mucho amor, ¡este abrazo!  

miércoles, 14 de febrero de 2018

EL AMOR NO ES UNA FLECHA, ES UN BOOMERANG

Nuestro estado de ánimo no está tan condicionado por los eventos externos (lo que nos pasa) como por nuestros eventos internos (lo que nos decimos sobre lo que nos pasa).

Y por supuesto, nuestras respuestas frente a los eventos externos, están muy condicionadas por nuestra respuesta emocional ante lo que nos hemos dicho que nos pasa.

De ahí, la importancia de pensar bien, para sentirse bien, y actuar de manera más adaptativa y funcional.

Y esto ocurre en todas las áreas y, cómo no, en el amor.

Pensar bien el amor es importantísimo para sentirse bien en una relación romántica o en ausencia de tal relación.

El sábado pasado, en el Taller Desarmando a Cupido, discutimos en grupo sobre algunas de las creencias más populares (y desafortunadas) sobre el amor: la media naranja, el "y fueron felices para siempre", el propio San Valentín...

Porque aunque me parezca fantástico que haya un día para celebrar el amor, igual que hay días para celebrar multitud de otras cosas que nos hacen felices (día de la música, día del libro, día de la solidaridad...), e igual que cualquier día es bueno para celebrar lo que nos dé la gana, del Mito de San Valentín se puede desprender una creencia tóxica que contamina la relaciones de pareja y envenena la autoestima de los solteros: la falsa sensación de obligación.

Y entonces podemos llegar a conclusiones como:

- Si mi pareja no celebra San Valentín con el mismo entusiasmo que yo, es que realmente no le importo.

- Si llega San Valentín y no tengo una relación romántica, estoy solo en el mundo y nadie me quiere.

Porque hoy sea San Valentín, eso no implica que tengas que dar amor, o recibirlo o estar en una relación sentimental, y si no se cumple alguno de esos requisitos es que algo no va bien. Seguramente lo que único que no vaya bien sean: tus expectativas.

Y es que el amor, según como yo lo entiendo, no tiene nada que ver con la obligación. El amor es el acto de amar, es decir: de dar, de manera libre y generosa, tus sentimientos afectuosos a otros entes, llámense hombre, mujer, familia, amigos, animales, naturaleza o cultura. Y cuando hay reciprocidad, se puede producir un encuentro, una unión. Pero en ningún caso una posesión, de la que se deriva una obligación.

El amor no es una flecha que es lanzada al otro y a través de la cual lo poseemos, y a partir de ese momento debemos esperar que nuestras expectativas queden satisfechas, que el otro las satisfaga.

El amor es un boomerang. Lánzalo y te vendrá de vuelta.

Pero no porque el otro te lo devuelva... No, así no funciona. ¿Un boomerang cómo funciona? Vuelve solo. Así de sencillo, vuelve solo.

Si no entiendes la metáfora, vamos a hacer un pequeño ejercicio: ¿te sientes en San Valentín sin amor? ¿Ya seas soltero o estés en una relación, sientes que no tienes el amor que quieres? Bien, pues imagínate que tu amor, tu capacidad de dar amor, es un boomerang. Ahora cógelo y lánzalo fuerte. ¿Lo lanzaste? Ya tienes amor.

Por supuesto, cuando estamos en una relación sentimental, queremos que el otro nos lance su boomerang. Pero no podemos obligar al otro, ya que el amor es el acto libre de dar amor, de lanzar libremente ese boomerang, y en cuanto se convierte en obligación, deja de ser amor.

El amor no va de exigir, ni de esperar, ni de obligar, ni de obligarse, ni de tener, ni de cumplir requisitos.

El amor simplemente es amar.

Hoy en ESRADIO MÁLAGA (90.5FM) entre 12:30 y 13:00 estaré hablando con Rafael Calvo en El Vendedor de Peines sobre San Valentín, Cupido, el amor y la felicidad con o sin pareja.

Nos oímos, nos vemos, nos leemos. Te amo. ¡Un abrazo!

miércoles, 7 de febrero de 2018

¿POR QUÉ SIEMPRE ME VA MAL EN EL AMOR?

Hay personas que suelen lamentarse de tener muy mala suerte en las relaciones de pareja. Van de relación en relación, o bien nunca acaban de cuajar y tener una relación que dure más allá de los primeros meses, del "vamos a conocernos". Tanto si eres una de esas personas, como si conoces a alguien (que seguro que sí) que encaja en el tipo, o si simplemente te interesa aprender más y mejorar en el área del amor, este post puede ayudarte.

En primer lugar, nada de estigmatizaciones, ¡fuera culpas y fuera automachaques! El amor es un encuentro, y es absolutamente normal que haya desencuentros, y la responsabilidad es compartida. Que hayas tenido muchas relaciones que no han funcionado, o muy pocas relaciones o ninguna, no te convierte en peor persona que nadie. La culpa puede ser muy incapacitante, la "etiquetización" también ("yo soy así, el amor no es lo mío..."). A través de detectar en qué fallamos y tratar de mejorarlo se crece, a través de la culpa y el estigma no. Por otra parte: las relaciones románticas son un área más de la vida que puede estar satisfecha o no, pero no son lo único. ¿Qué hay de las relaciones laborales, sociales, familiares? Que te vaya mal en el amor no significa que seas un cero a la izquierda o que estés gafado. Es importante detectar las fallas de uno mismo para poder transformarlas. Y todos tenemos defectos, así que no te infravalores.

En segundo lugar, partiendo de lo anterior, es imprescindible, si quieres empezar a mejorar en el área de las relaciones románticas: que te conozcas. Hacer introspección: observación de los pensamientos, emociones y conductas. Saber qué te gusta, qué quieres, qué te molesta pero estás dispuesto a tolerar, qué detestas,... El segundo principal motivo por el cual a muchas personas les va mal en el amor es que no se conocen a sí mismas ni saben lo que les gusta o quieren, y sus elecciones entonces responden más al azar, a los impulsos sexuales o al deseo de no estar solo, en lugar de a una auténtica motivación por compartir la vida con alguien con intereses y valores comunes.

En tercer lugar, aunque el autoconocimiento es esencial, ya que cada caso es único, y por tanto las causas de por qué a las personas les va mal en las relaciones románticas son múltiples, complejas y singulares, SÍ que hay un primer principal motivo común por el cual a las personas le suele ir mal en el amor: cómo piensan el amor. Nuestras creencias y pensamientos. Porque nuestras creencias y pensamientos determinan nuestra manera de sentir y actuar, no respecto hacia las relaciones románticas, ¡respecto a todo, respecto a la vida! Así:

- Si pienso que las relaciones románticas son lo más importante en la vida y sin ellas no se puede ser feliz (exageración: hiperromanticismo), será fácil generarse ansiedad que derive en conductas de autoboicot: agobiar demasiado a la otra persona (apego ansioso), dependencia emocional y conductas celotípicas por miedo a perder "la felicidad".

- Si pienso que todos los hombres o mujeres son iguales (generalización) fácilmente sentiré miedo a que me hagan daño y desconfianza hacia cualquier persona, lo que me llevará a adoptar actitudes defensivas que seguramente acabarán en la consecución de la profecía autocumplida: cuando yo mismo provoco, de manera inconsciente o involuntaria, el mal que temía.

- Si pienso que si me embarco en una relación es para que la otra persona me haga feliz (mito de la media naranja), me sentiré muy frustrado al comprobar que la otra persona es imposible que cumpla todas mis expectativas, y convertiré en conflicto grave cualquier diferencia o carencia.

Las alternativas racionales a estas tres creencias que he puesto de ejemplo, podrían ser: las relaciones románticas son importantes pero como otras áreas de la vida, y mi bienestar no se circunscribe a un área en exclusiva; cada persona, más allá de los rasgos comunes y de los estereotipos, es única e irrepetible; y mi felicidad no me la tiene que dar nadie, me la debo dar yo, depende de mí.

¿No nos iría mejor si pensáramos así y actuáramos en consecuencia?

De ahí la importancia de pensar bien (de manera sana, racional y funcional) sobre el amor. Porque existen multitud de creencias falsas sobre qué debe y cómo debe ser el amor: mitos, falacias, prejuicios... Y la consecuencia de toda esa "diarrea mental" es que sufrimos más el amor, que disfrutarlo.

Desde hace cinco años vengo aportando mi pequeño grano de arena para derribar viejos esquemas mentales y desaprender estos prejuicios, a través del Taller Desarmando a Cupido: eliminación de creencias tóxicas sobre el amor. Un espacio para cuestionar nuestras maneras de pensar, y por ende de actuar, que espero sirva para mejorar nuestras relaciones, no sólo románticas sino con todo tipo de seres queridos, y por supuesto, la más importante: la relación que tenemos con nosotros mismos.

Pensar bien, para sentirse bien con uno mismo, y amar mejor a los demás.

Si está en Málaga el próximo sábado 10 de Febrero espero verte allí, y si no, como siempre, ¡recibe este abrazo! 

martes, 14 de febrero de 2017

EL MITO DE SAN VALENTÍN

Desde hace ya algunos años que vengo haciendo, cuando se acerca el 14 de Febrero, el Taller Desarmando a Cupido: eliminación de creencias tóxicas sobre el amor.

El título de este taller puede dar lugar a la siguiente inferencia: David Salinas odia el Día de los Enamorados. :(

Sin animo de defenderme, ya que yo no soy responsable de las inferencias de los demás, diré sin embargo que no es cierto. No estoy en contra de que se celebre el amor, que las parejas se hagan regalos y se den muestras de afecto, que los solteros organicen reuniones para conocer gente nueva, y que El Corte Inglés hoy haga su Agosto... Bueno, a quién voy a engañar, esto último ya no me gusta tanto.

El problema que aparece con el Mito de San Valentín es:

La falsa sensación de obligación.

Ocurre lo mismo que en Navidad. ¡A mí me gusta la Navidad! Vacaciones, fiestas, jamón... ¡Joder, jamón! ¿A quién no le puede gustar la Navidad si se come mucho jamón? :D Sin embargo, esa falsa percepción de que por obligación debemos estar felices, ser solidarios, compartir más tiempo con la familia... La obligación precisamente es lo que nos impide disfrutar de momentos felices y familiares, o de la satisfacción que uno obtiene al realizar actos solidarios, cuando quiere.

Pues el 14 de Febrero, día de San Valentín y de los Enamorados, día en el que el maldito Cupido sale a lanzar sus flecha (¡y cómo se equivoca el mamón!), parece que existe esa obligación de dar amor o tener un amor. Por tanto, deberé exigirme lo máximo para contentar a mi pareja ese día, o deberé esperar mucho de mi pareja porque si no se cumplen mis expectativas significa que quizá algo raro pasa, como que no me quiere, o deberé, si no tengo pareja, sentirme muy triste y buscar con urgencia alguien que llene mi vacío...

Ayyy, cuántas parejas habrán roto,
o se habrán formado,
sin motivos sólidos,
por culpa de San Valentín.

Porque el motivo del amor no debe ser la presión, la obligación o el miedo. El motivo del amor es el deseo, la motivación, el "quiero, el propio amor.

La mayoría de la gente piensa que el Mito de San Valentín lo creó El Corte Inglés por razones, evidentemente, comerciales. No es cierto. El mito se generó porque en la Roma Católica del Siglo III estaba prohibido que los hombres jóvenes se casaran, para que fueran a la guerra sin ataduras y combatieran mejor. Un sacerdote desobedeció esa prohibición, casando a los jóvenes enamorados en secreto. Ese sacerdote se llamaba Valentín.

Pero fue en el S.XX, en nuestro país, Galerías Preciados (y no El Corte Inglés) quien volvió a popularizar el mito de San Valentín para incentivar las compras. En muchos países del mundo, sobre todo en Sudamérica, se celebra el Día del Amor y de la Amistad.

Yo quiero dedicar hoy este post a todos los enamorados: enamorados de sus parejas, de sus amigos, de sus familias, de los animales, del planeta, de la vida... Y del jamón, claro que sí, ¿por qué no? Enamorados de la risa, de la alegría y de la psicología, como ciencia que previene y trata trastornos mentales y del estado de ánimo, y por supuesto, también como ciencia que promociona la salud mental a través del estudio de la felicidad.

Y a los enamorados del amor libre. No me refiero a esas personas que deciden, libremente y por mutuo acuerdo, estar ligadas sentimental y/o sensualmente a varias personas a la vez (que, oye, me parece fantástico). Pero no, sobre todo dedico este post a todas esas personas que tienen la valentía, el coraje, y el suficiente amor propio para amar cuando quieren, a quien quieren y de la forma que quieren. ¡Va por vosotros, porque sin dudas, sois las personas más románticas del mundo!

Esta tarde estaré hablando de Cupido y la madre que lo parió y otros temas en Metro Radio.fm, en algún momento entre las 20:00 y 21:00 hora española. Un abrazo y a disfrutar del amor, en sus múltiples significados, hoy, mañana y siempre.

lunes, 6 de febrero de 2017

LA DEPENDENCIA EMOCIONAL

Algo va mal en el mundo.

El otro día veía una de esas noticias que a veces (muchas más veces de lo que me gustaría) salen en los telediarios y son de esas razones por las que desearía dejar de ver telediarios. Una de esas historias que te sienta como una patada en los genitales. Una de esas historias que te parte el alma.

Un hombre con antecedentes por malos tratos se peleaba con su mujer en un hospital y de repente cogió a la hija de ambos, de tan sólo 1 año, y se tiró por la ventana con ella. Los dos, padre e hija, murieron.

Las últimas palabras de él, dirigidas a la madre, fueron: "Te voy a dar donde más duele".

No es difícil, por desgracia,  imaginar al ¿hombre?, antes del fatal desenlace, hecho una furia por... ¿Por qué, por celos, porque la mujer quería separarse...? ¿Acaso importa? ¿Acaso la vida de una niña vale menos que una historia de amor?

El caso es que en España, y en el mundo, demasiadas historias de amor acaban mal, porque empiezan mal. Entender el amor como "Apego Afectivo", término acuñado por el psicólogo cognitivo Walter Riso y que sería el equivalente a hablar de dependencia emocional, es entender muy, pero que muy mal, el amor.

La dependencia emocional se da por la creencia de que se necesita a otra persona para ser feliz, y por tanto, sin esa persona, nunca se será feliz. Así que si nunca voy a ser feliz, como no tengo ya nada que perder, ¿qué me impide matar?

La próxima vez mátate tú solo.

Muchos de los casos de violencia de género, creo, tienen su origen, además de en ideas machistas que convierten a la mujer en una posesión, también en esta forma de entender el amor como una necesidad inventada, cobarde y egoísta. "Yo no quiero que me ames, necesito que me ames porque ni yo soy capaz de amarme a mí mismo".

Riso dice que el apego afectivo (dependencia emocional) representa un vínculo obsesivo con un objeto, idea o persona que se fundamenta en cuatro creencias falsas: que es permanente, que te va a hacer feliz, que te va a dar seguridad total y que dará sentido a tu vida. Cuando tienes un vínculo de este tipo no estás preparado para la pérdida y no aceptas el desprendimiento. Además, Riso, en una entrevista, valoraba este apego o dependencia como el “mayor motivo de sufrimiento de la humanidad”.

Desde luego, algo va mal en el mundo cuando nos despertamos casi cada día con crímenes por violencia de género, cuando las consultas de psicólogos se llenan de corazones rotos incapaces de superar una ruptura sentimental, cuando hay personas que eligen a un presidente que defiende un discurso de odio hacia otras razas y culturas.

Este sábado 11 de Febrero vuelvo a hacer, como casi siempre por estas fechas, el Taller Desarmando a Cupido: eliminación de creencias tóxicas sobre el amor. Un taller para desaprender esquemas mentales hiperrománticos y negativos que contaminan las relaciones humanas y la autoestima.

Porque amor no es necesitar a otro ni obligar a nadie a amarte. El amor no es miedo, ni odio. El amor es todo lo contrario al miedo y al odio. El amor es quererme tanto a mí mismo que eso me dé el coraje para invitarte a andar este camino conmigo, y la paz interior para seguir yo solo hacia delante, si un día decides apartarte de mí.

Porque algo va mal en el mundo. Y sin embargo, sólo una cosa puede salvarnos. Y es el amor.



martes, 9 de febrero de 2016

7 RAZONES PARA AMAR LA SOLEDAD EN SAN VALENTÍN

El próximo domingo es el Día de San Valentín. Cupido se acerca. Y hemos de estar preparados... ¡ante tan inminente amenaza!
 
Exageraciones aparte, hay dos cosas que me preocupan de este mito del Día de los enamorados:
  1. Sensación irreal de estar de estar solo en el mundo. "Como es San Valentín y no tengo pareja, ¡significa que nadie me quiere y estoy completamente solo!"
  2. Me preocupa mucho más que el punto 1: la gran cantidad de parejas que van a nacer alrededor de este día, motivadas a unirse no tanto por el amor como posiblemente por el miedo. En efecto: miedo a estar solo el Día de San Valentín. 
Y es que éste es el principal problema de las creencias irracionales: que nos llevan a cometer actos realmente estúpidos y perjudiciales para nuestro bienestar emocional. "Debo caer bien a todo el mundo", por tanto trataré de complacer siempre a todos aunque eso conlleve faltarme el respeto a mí mismo. "Tengo que hacerlo siempre bien", por lo tanto cuando lo haga mal, me castigaré enormemente por ello. "La soledad es algo que hay que evitar a toda costa", por tanto estaré siempre con alguien, aunque no sea muy feliz con esa persona, incluso aunque esa persona... me trate mal.
 
La soledad está muy mal vista, tiene muy mala fama. Y sin embargo, es una emoción, y como todas las emociones: una respuesta natural, humana, ¡válida! Y, como todas las emociones: también es útil. Puede servirnos de ayuda. Hay razones de sobra para no rechazar a la soledad. Aquí os dejo 7:
  1. Ofrece una oportunidad para el autoconocimiento. Y a partir del conocimiento y aceptación de uno mismo, se crece.
  2. Favorece la creatividad. La mayoría de las veces no sobran problemas, faltan soluciones, y una buena idea puede venir en los ratos en los que estamos o nos sentimos solos.
  3. Propicia momentos de reflexión y de cambio. En algunas etapas vitales necesitamos pararnos y redirigir nuestra vida. La soledad nos ayuda a encontrar ese nuevo camino.
  4. La soledad es anti-estrés. Somo animales sociales, nos gusta crear vínculos con otras personas, pero... a veces las personas cansan, y se agradecen momentos de relax sin más compañía que la nuestra.
  5. La soledad nos deja hacer lo que queramos. Sea leer, escuchar música, ver cine, bailar, cantar, correr, tener un orgasmo... Y como no a todos los que conocemos les gusta nuestra misma música, o le apetecen tener orgasmos con nosotros... En fin, creo que me explico: ¡la soledad nunca te va a decir que no!
  6. La soledad nos permite estar en contacto con la naturaleza silenciosa.
    Esa parte del entorno que no te dice qué debes hacer o cómo debes ser, sino que simplemente está ahí. La playa, el monte, los océanos... Ellos nos recuerdan que somos muy pequeños, muy insignificantes y (he aquí lo bueno), que nuestros problemas también lo son.
  7. Por último, igual que no podemos ser siempre felices, porque entonces cómo narices apreciaríamos la felicidad, la soledad hace que nos sintamos alegres de disfrutar de la compañía de seres queridos: padres, hermanos, amigos... Que quizá no sean nuestra pareja, pero de los que seguro también estamos enamorados (y si nos soportan, puede que incluso ellos lo estén de nosotros).
Detectar las falsas creencias que contaminan nuestro pensamiento y envenenan nuestros hábitos, es imprescindible para encontrar equilibrio emocional. Por eso, este viernes 12 de Febrero, como plan pre-alternativo a San Valentín, vuelvo a convocar una nueva edición del Taller Desarmando a Cupido: eliminación de creencias tóxicas sobre el amor. Una actividad para los enamorados de la vida. ¡Y que me digan a mí que eso no es amor de verdad! Un abrazo.