Mostrando entradas con la etiqueta dependencia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta dependencia. Mostrar todas las entradas

martes, 20 de octubre de 2015

LA SENSACIÓN DE NO HABER ESTADO ALLÍ

Hoy parece que si no publicas una foto, un vídeo o como mínimo un comentario, no lo has hecho, no has estado allí.

Dejando claro que cada cual es libre de testimoniar su vida de la manera que quiera, con la frecuencia que desee y usando el medio que escoja, este tipo de conductas de autoexposición sí que pueden tener una serie de implicaciones psicológicas que merece la pena revisar:

  • Perderse el momento. Por estar tan pendientes de grabarlo para la posteridad, dejamos de prestarle atención a lo verdaderamente importante: vivir y disfrutar el presente.
  • Fomenta la comparación. Y los psicólogos estamos hartos de decir (porque es verdad) que estar continuamente comparándose es malo, muy malo para la salud mental. Porque tendemos a ver en el otro nuestras propias carencias, y de ahí derivan problemas de autoestima y creencias irracionales que dañan nuestro bienestar emocional.
  • Puede provocar adicción. En realidad, cualquier conducta que provoque una recompensa química en el cerebro (que nos haga sentir bien) puede volverse adictiva. La patología aparece cuando esa conducta genera una fuerte dependencia psicológica  o no nos deja disfrutar de otras actividades o interfiere en asuntos importantes de nuestra vida cotidiana.
  • Crea dependencia sobre la opinión de los demás. ¿Qué pasa si mi foto no recibe ningún "Me Gusta" o no lo retuitea nadie? ¿Deslegitima mi experiencia? ¿Lo que he hecho no ha estado bien, no debería hacerlo más, no le importa a nadie, no importo yo, no gusto...? Al final tu mente puede convertir en una tragedia lo que es una simple y llana realidad: hay mucha gente para la que no existes.
  • Y, sobre todo: genera una falsa sensación de vacío. La sensación, precisamente, de que no existes, de que no lo has hecho, de que no has estado allí, si no lo publicas o si no te lo valoran. 
¿Y dónde queda entonces la motivación al logro: querer hacer algo sólo por el simple hecho de hacerlo, de la satisfacción personal que nos provoca hacerlo? ¿Y la autorrealización: querer ser mejor persona, no mejor que los demás, sino alcanzar un mejor yo? Tanto motivación al logro como autorrealización se relacionan con altos niveles de bienestar.

E insisto, no pretendo aleccionar ni censurar a nadie. Yo mismo me expongo con frecuencia en las Redes Sociales, no te sientas aludido tú si lo haces. Pero si sientes la presión o la necesidad de publicarte la próxima vez que estés en un escenario ilídico, que te montes una juerga de escándalo o que te salga un plato delicioso (sobre todo esto último por favor, que entra mucha hambre) prueba a no promulgarlo. Sólo por probar.

Exímete de esa necesidad, de esa presión, disfruta del momento presente con plenitud, y quizá entonces esa fastidiosa sensación de no haber estado estado allí se transforme en otra bien distinta.

En una sensación de libertad.

miércoles, 12 de agosto de 2015

LAS NUEVAS ADICCIONES

Tradicionalmente se ha puesto el énfasis en la adicción a sustancias. Pero las neurociencias han demostrado que la adicción a los comportamientos tiene las mismas bases neurobiológicas que la adicción al tabaco, alcohol o drogas ilegales:
  1. Se produce una recompensa en el cerebro (conexiones neuronales).
  2. El cerebro busca obtener de nuevo esa recompensa.
  3. La adicción implica una búsqueda sin control de tal recompensa.
Desde este punto de partida, podemos inferir que cualquier actividad que implique una recompensa para el cerebro, es susceptible de volvernos adictos a ella. Y así es: la ludopatía, la ninfomanía, los work-alcoholics (adictos al trabajo)... Las recompensas en estas adicciones actúan sobre el cerebro a través de 3 mecanismos  distintos: reducen la ansiedad, elevan el estado de ánimo, y evaden emociones negativas.

Pero la sociedad se transforma, y con ella aparecen nuevas adicciones que, aunque con las mismas bases y mecanismos que las viejas, hay que aprender a reconocer para actuar sobre ellas. Algunas de estas nuevas adicciones son:
  • Los videojuegos. Pasar de nivel es una recompensa atractiva, y si no que se lo digan a muchos padres de adolescentes... ¡y también a muchos maridos y esposas!
  • El porno. Es antiguo, pero es con Internet cuando se ha hecho muy accesible y la industria ha crecido más. Hay estudios que revelan que la industria pornográfica mueve más dinero que Hollywood o las farmacéuticas. Hablando del rey de Roma...
  • Los medicamentos.  Adicción a la toma de medicamentos, no a un medicamento en sí. Hoy día todo se ha medicalizado hasta el extremo, incluyendo los trastornos emocionales y de conducta, y lo que antes se arreglaba con tiempo y actitud, hoy se quiere solucionar con pastillas.
  • Las nuevas tecnologías. Ordenadores, Internet, móviles, redes sociales... Los "Me gusta" o los retweets también pueden llegar a ser un fuerte estímulo de recompensa.
  • El amor. Estar enamorado no es químicamente muy distinto a ser adicto. Lo meto en el saco de "nuevas adicciones" porque hoy, debido a los nuevos canales de comunicación que se han establecido (por ejemplo Whatsapp) es mucho más fácil desarrollar una fuerte codependencia.
  • El dinero. Nuestra relación con el dinero también ha cambiado. Antes escondíamos nuestros ahorros bajo el colchón, ahora podemos mirarlos en el móvil y nos venden mil y una formas de hacer que sean rentables. La adicción de hacer dinero con dinero. Por eso quizá sea en los ambientes de poder donde surge tanto "yonqui" del dinero.
Pero... ¿CÓMO ESTABLEZCO LOS LÍMITES?

Es decir, cómo discrimino una conducta no adictiva de una que sí lo es. Si me gustan los videojuegos, es normal que juegue mucho, ¿no? Y no hay nada malo en enviarle 1000 mensajes diarios a mi pareja diciéndole que la quiero, ¿o sí? La frontera se encuentra en el control de la conducta, y la pérdida de control se manifiesta en 3 grandes características de las adicciones comportamentales:
  1. Fuerte dependencia psicológica.
  2. Pérdida de interés por otras actividades.
  3. Interferencia grave en la vida cotidiana.
Una vez que sé detectar una adicción... ¿QUÉ PUEDO HACER?

Dividimos la intervención sobre adicciones en dos líneas de acción:
  1. Prevención: apoyo familiar, control parental, formación a educadores, búsqueda de referentes positivos...
  2. Tratamiento: búsqueda de alternativas, hábitos de vida saludables, autonomía y cambio del estilo de vida, autoconocimiento y crecimiento personal...
Todo es adictivo en potencia. Y nada lo es si no queremos que lo sea. Como casi todo en la vida, es una cuestión más de actitud.

Yo... ¡me quedo con la adicción a la actitud!