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miércoles, 16 de diciembre de 2020

¿TIENES UN TALENTO? ¡DESARRÓLLALO!


Para mí, con poca duda, el camino de la felicidad se anda por la senda de la autorrealización.


Poseer cosas o estatus, puede dar felicidad. A algunos. O eso piensan.


El placer da felicidad. Saborear una buena comida, tener un pedazo de orgasmo. ¡Yo quiero!


Pero, más allá del placer, existen otras sensaciones que, aunque cuesten más trabajo y, por tanto, dan más pereza, nos provocan sentimientos de mayor plenitud. Nos sentimos llenos. Nos sentimos autorrealizados.


Existen diferentes vías para andar por esa senda. Sin embargo, muchos, creo, se equivocan al pensar que la autorrealización depende del trabajo al que te dedicas. No tiene por qué. Si tienes la suerte de trabajar en algo en lo que te sientes autorrealizado, ¡enhorabuena! Pero, si no, no pasa nada. Hay muchas maneras de sentir autorrealización y con ello felicidad.


De hecho, sentirnos autorrealizados tiene que ver, en buena parte, con el desarrollo de nuestros talentos, y esto no tiene por qué darse únicamente en el plano laboral. Igual que existen clasificaciones de las áreas vocacionales, es decir, aquellas áreas de trabajo por las que la persona muestra mayor habilidad y motivación para ejercer una profesión, he elaborado una clasificación de áreas de talento:


- Bricolaje-manualidades. Puede que tu talento sean tus propias manos. ¿Eres un manitas? ¿Te encanta reparar, reconstruir o inventar? Si es así, puedes ocuparte de esto en tus ratos libre, ayudar a personas más limitaditas en estas lindes (como yo, que más que manitas, soy un manazas), presentar o vender tus propias creaciones. Los límites están en tu propia capacidad de inventiva.


- Organización de eventos. Hay que ser muy talentoso para desarrollar esta capacidad. Hoy día (pandemia aparte), las personas están más ávidas de nuevos y originales eventos. Además, como las parejas se juntan y se separan, hay muchas oportunidades para organizar actividades de solteros. Fiestas, escapadas, viajes, rutas por la naturaleza, rutas gastronómicas, etc. Conviértete en un organizador y dinamizador de eventos de ocio y, aparte de desarrollar tu talento, conocerás gente y te lo pasarás bomba seguro.


- Conocimiento. ¿Hay algo que conozcas muy bien y gente de tu alrededor no y lo necesite? En muchas plataformas virtuales se suele vender lo que nos sobra de ropa, objetos y demás. Y muchas veces lo que nos sobra es ¡conocimiento! Mucho conocimiento que podemos compartir a través de la pedagogía. ¿Idiomas, informática, mecánica, Historia, ciencias, salud, psicología y crecimiento personal...? Puedes dar clases particulares, cursos, talleres o conferencias en las que compartir tu sabiduría.


- Cocina. Comer es el placer; cocinar es la satisfacción. Y lo dice uno que no tiene ni pajolera idea. Pero, la gente que conozco que les gusta cocinar, no les gusta, ¡les encanta! Y ese "encantamiento" les dura antes (cuando están investigando o inventando para nuevas recetas), durante (disfrutan del proceso de la cocina) y después, cuando comparten sus platos con sus seres queridos. Y nosotros, nosotros también lo disfrutamos muchísimo. ¡Gracias por existir, chefs de la cocina casera!


- Cultura-entretenimiento. Por supuesto, el área de los talentos por excelencia. ¿Sabes tocar un instrumento? ¿O cantar? ¿Te gusta escribir? ¿O más bien lo tuyo es pintar? ¿Te atreverías a rodar una película o empezarías por una obra de teatro? Créeme, no necesitas presupuestos millonarios para hacer realidad estos sueños. Y si en lugar de reventar un teatro, llenas el patio de tu casa, en vez de convertir tu libro en un best-seller lo autopublicas y vendes entre tu círculo, o no consigues estrenar en los mejores cines pero haces una proyección en tu salón para los amiguetes... no es un mal comienzo, ¿verdad? Y que esto no va de ganar pasta, sino de sentirse bien con lo que haces, que es muy diferente.


- Deporte. Quizá no llegues a ser la futbolista mejor pagada o el gimnasta que se traiga una medalla de oro de las próximas Olimpiadas, pero ser la máxima goleadora de la liguilla del barrio o competir al máximo nivel en el gimnasio de tu vecindad, ¡también requiere de mucho talento! Y recuerda que lo importante no es ganar ni participar, sino lo bien que lo pasas y los vínculos que estableces. 


- Activismo y altruismo. Puede que tus talentos sean el inconformismo y la rebeldía, ¿te lo habías planteado? Hay muchísimas causas en el mundo que necesitan de gente luchadora y solidaria y la mayoría de esas personas no realizan su labor como principal actividad económica. Los héroes que colaboran en ONGs y los que pelean por eliminar las injusticias sociales, las gentes que a través de la participación ciudadana deciden aportar su granito de arena para trasformar el mundo (porque primero eligieron transformarse ellos), se llevan muchas decepciones y a veces profundas penas... ¡pero también grandes alegrías!


- Paz. Quizá tu talento sea relajar a las personas y, si es así, no lo dudes, tienes un gran talento, porque hay una buena parte de la población que vive con mucho estrés. Así que si sabes de meditación o mindfulness, destensar el cuerpo y la mente a través de masajes, yoga o Pilates, o cualquier otra técnica que sirva para relajarnos, bienvenido, ¡te necesitamos!


- Humor. ¿Qué cuesta contar un chiste? Y no hace falta subir a un escenario para hacer el payaso. En cualquier evento social, o en internet, simplemente creando o compartiendo vídeos y memes, puedes hacer reír a cualquiera. Y si eres lo suficientemente talentoso para sacar una sonrisa a alguien, sobre todo si es en un momento difícil, valóratelo, aprovecha ese don, y hazlo mucho más, porque, entonces, ¡tú sí que vales!


Dos cositas antes de terminar:


1. Por supuesto, puedes ser talentoso en varias áreas y no solo en una. Y, por tanto, dependiendo de tu agenda y del interés que tengas, dedicar parte de tu tiempo libre al desarrollo de varios talentos. ¿Cuál o cuáles son los tuyos? Aporta en los comentarios de este post.

2. No nos podemos olvidar del talento más importante de todos y que se desarrolla en cada una de las áreas mencionadas. Al fin y al cabo, sentirse autorrealizado es sentirse bien con uno mismo, con lo que es, con lo que hace... y con cómo es y hace con los demás. Y eso es AMOR, el mayor talento.


Cuestiona todo lo que digo, la duda nos acerca más a la verdad.


Si te gustó el post, no te lo quedes solo para ti, comparte conocimiento, por favor.


Si te gusté yo, hago terapia psicológica en consulta en Málaga y online para el resto del mundo.


¡Y recibe este talentoso abrazo!




jueves, 26 de noviembre de 2020

EL MEJOR ANTÍDOTO CONTRA EL ESTRÉS LABORAL



Rescato uno de mis posts antiguos más leídos. Así, revisamos ideas muy útiles a las que siempre viene bien hacer un repaso. Porque en psicología tan importante es lo que conviene aprender, como desaprender, como recordar.


Esta semana, EL MEJOR ANTÍDOTO CONTRA EL ESTRÉS LABORAL. Un post que publiqué en mayo de 2016 y que intenta ayudarnos a vivir menos sobrecargados y, por ende, más felices. ¡Espero que te guste y te sea de provecho!


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El estrés laboral es uno de los grandes problemas de hoy, ya que buena parte del absentismo y muchas de las bajas por enfermedad se explican por esta causa.


Vivimos en un entorno hipercompetitivo en el que la especialización, la formación continua y la flexibilidad se han convertido en unas constantes. Y hay que adaptarse o morir, como dijo aquél.


Trabajar al mismo tiempo que estudiar, sacrificar fines de semana, pasarse noches en vela... Alguno pensará: pues para vivir siempre así, casi mejor morir.


No hay que llegar a eso...


Vivir sobrecargados de trabajo hasta tal punto que no podamos compatibilizar la vida familiar ni disfrutar del tiempo de ocio y descanso, debería estar prohibido. Pero rara vez ocurre. Si te organizas, si planificas, si delegas, si eres capaz de descartar y decir que no, no tendrías por qué tocar ese extremo. Y si llegaras a tocarlo, recuerda que es una elección que haces tú: nadie te obliga a estar en un trabajo esclavista. Y si te obligan, no es un trabajo en el que deberías estar.


Fuera de esto, la verdad es que la mayoría de nosotros, a pesar de no tener jornadas interminables, nos hemos sentido cansados de nuestro trabajo. ¿Qué es lo que está fallando? La falta de pasión.


Cuando tu profesión está inundada de pasión,

dejas de trabajar.


Cuando hay pasión las horas se pasan volando. Cuando hay pasión no te molesta dedicar tiempo de más. Cuando hay pasión, la energía y la motivación aplastan al estrés.


¿Qué podemos hacer para poner pasión en nuestros trabajos?


- Trabajar en algo que te guste y que se te dé bien. Nos sentimos satisfechos y plenos cuando hacemos tareas que son atractivas para nosotros, que nos hacen sacar nuestras potencialidades y que tienen un sentido o aporte que valoramos como positivo. Tendré, por tanto, que conocer: qué me gusta, cuáles son mis puntos fuertes, y qué tipo de tareas son las que me provocan sentimientos de orgullo y autorrealización.


- Si trabajas en algo que te gustaba al principio pero ahora te quema: pregúntate qué puedes hacer. Puede que te hayas estancado y necesites un cambio de aires. Pero quizá sólo es preciso que innoves, que crees una dinámica nueva dentro de tu entorno laboral, o desarrollarte profesionalmente en tu sector. Por mucho que te guste una actividad, llega un momento en el que te habitúas a ella y hacerla todos los días te cansa. La solución no tiene por qué ser siempre un cambio radical.


- Si nunca te ha gustado tu trabajo y no puedes cambiar... ¿Y por qué no vas a poder hacerlo? Salir de nuestra zona de confort es complicado, por eso hay gente que prefiere quedarse ahí y conformarse con una vida sin motivaciones ni satisfacciones antes que enfrentarse al cambio. Con eso consigues pagar las facturas, pero... ¿te sale realmente rentable?


- El problema no tiene por qué ser que no te guste tu trabajo sino que sólo te fijas en las cosas negativas del mismo: el jefe gruñón, los compañeros cotillas, los madrugones, el sueldo, los atascos... Pero, ¿no tiene cosas positivas, no hay trabajos peores, no es verdad que no lo cambiarías por otros? No existe el trabajo perfecto. Pon el foco de atención en lo positivo en lugar de recrearte en las miserias de tu trabajo.


- Por último, ¡no pongas toda tu pasión solo en tu trabajo! Está bien que ames tu trabajo, pero no que lo conviertas en el amor de tu vida. Eso te acabará agotando y quemando. No dejes de poner pasión para estar con tu familia y amigos, para tus hobbies, para tus vacaciones, para tus proyectos, para tu camino de crecimiento personal... La pasión nos sirve como antídoto del estrés para la vida, no sólo para el trabajo.


Cuando tu vida está inundada de pasión,

dejas de vivir estresado.


Que no sin estrés, porque el estrés forma parte de la vida. Pero, ya no será el protagonista, ¡sino la pasión!


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Si quieres saber más sobre cómo lidiar con el estrés, puedes comprar mi libro Prevención y afrontamiento del estrés laboral, disponible en todostuslibros.com, una nueva plataforma para adquirir los libros en tu librería más cercana y con ello contribuir a la economía de barrio y a la protección del medio ambiente.


Cuestiona todo lo que digo; la duda nos acerca más a la verdad.


Si te gustó el post, no te lo quedes solo para ti, compártelo, por favor.


Si te gusté yo, hago terapia psicológica en consulta en Málaga y online para el resto del mundo.


¡Y recibe, con mucha pasión de mi parte, este abrazo!




jueves, 12 de marzo de 2020

EL YO PERCIBIDO, EL YO IDEAL Y EL YO REAL

A lo largo de la historia, las disciplinas de estudio, las corrientes y los autores, el yo ha admitido muy diversas acepciones. En este post me referiré a él como el resultado de nuestra autoconsciencia.

La consciencia es la capacidad del ser humano de conocerse a sí mismo y la realidad que lo rodea. Dado que esta capacidad tiene una doble funcionalidad, por eso uso el término autoconsciencia, para referirme en exclusiva al conocimiento de sí mismo. Aunque, tanto un conocimiento como otro están estrechamente relacionados, ya que todos nosotros somos individuos que forman parte de una realidad social, por lo que mi consciencia de mí mismo siempre será de mí mismo en el mundo.

A partir de mi autoconsciencia se genera el yo, el ego, que es mi identidad, cómo me concibo a mí mismo, qué imagen tengo de mí, qué atributos de personalidad me otorgo, etc. Para diferenciar este yo de los otros yoes de este post, lo llamaré el Yo Percibido, dado que esta identidad tiene que ver con cómo me percibo y, por tanto, pienso y valoro a mí mismo.

Cuando mi yo percibido es negativo, las consecuencias son malas para mi autoconfianza y autoestima. Además, esa identidad negativa de uno mismo suele ser fruto de pensamientos sesgados o polarizados (minusvalorarse, exagerar lo malo...), ya que todos tenemos, en realidad, atributos positivos y negativos.

Pero no solo provoca un impacto negativo sobre mi autoestima el tener una autoconsciencia errónea y, por ende, un yo percibido negativo (aunque también puede pasar al contrario: tener un yo extremadamente positivo por sobrevalorar los rasgos de mi identidad). También lo es el tener un yo ideal que sea irreal.

El Yo Ideal es lo que pienso que debería ser para cumplir las exigencias de mi entorno y llegar a ser aceptado, amado... feliz. Entonces, cuando pienso y valoro que esa identidad deseada contiene unos atributos exageradamente positivos y, por tanto, difíciles de alcanzar, mi nivel de frustración con mi yo percibido va a ser muy alto, y mi autoestima se va a resentir. Cuando mi yo ideal es irreal, siempre pensaré que "no soy lo suficiente", al no alcanzar ese ideal que me he planteado y que es fruto de una autoexigencia excesiva (perfeccionismo) y de una sobrevaloración de las expectativas de los demás.

Si, además, percibo y valoro los atributos de mi identidad como muy negativos, la diferencia entre mi yo percibido y mi yo ideal va a ser más amplia y mayor mi nivel de frustración, y aun más negativa mi percepción de mí mismo, por verme tan lejos de lo que "debería" ser.

Y, por otra parte, el entorno juega, por supuesto, su papel en esta relación. De tal manera que hay gente que se cohíbe para no mostrar su yo percibido o gente que se exagera y falsea para reducir la diferencia que creen que existe entre su yo percibido y el ideal (el que le demandan los demás). Esa actitud y los comportamientos asociados hacen que esta gente se sienta mal consigo misma porque sienten inseguridad y ansiedad si los otros "descubren" su yo percibido y piensan que están "obligados" a esconderse o mostrase diferentes a quienes son, por lo que sus relaciones no son auténticas.

Para llegar a la solución o convivencia con todos estos conflictos internos, necesitamos al Yo Real, al que a mí, particularmente, me gusta llamar el Ser, porque es una entidad que existe y que, sabiendo que existe, trasciende la mente, la autoconsciencia y, por tanto, se libera de pensamientos sesgados, creencias erróneas y exigencias exageradas. El yo real soy yo libre de condicionamientos. Es mi ser más genuino, auténtico, y nos acercamos a él a través de la vía de la autorrealización.

La autorrealización no es la búsqueda de nuestro mejor yo (eso suena a perfeccionismo, a, precisamente, búsqueda del yo ideal, lo que pienso que debería ser), es búsqueda de quien soy de verdad, de mi yo más auténtico, mi yo real. Por tanto, unos elementos imprescindibles para la puesta en marcha de esa búsqueda, son:

1. Autoexploración y autoconocimiento, para anular los sesgos que conforman mi yo percibido y que este se parezca, cada vez más, a mi yo real, es decir, que lo que pienso que soy este cada vez más cerca de quien soy.

2. Aceptación y autovaloración positiva, para renunciar de una vez al yo ideal irreal y liberarme así de exigencias absurdas e innecesarias que solo provocan frustración y merma de la autoestima.

3. Seguir un proceso vital de autorrealización, que significa vivir una vida más acorde a quien, gracias a la aceptación y al autoconocimiento, estoy descubriendo que soy. Sin ponerme metas ajenas ni compararme con nadie más que conmigo mismo. Vivir una vida auténtica y genuina.

Al fin y al cabo, recuerda: tú no eres quien piensas que eres ni quien piensas que debes ser. Tú, simplemente, eres.

Y eso ya está muy muy bien.

Cuestiona todo lo que digo, la duda nos acerca más a la verdad.

Si te gustó este post, no te lo quedes solo para ti, porfa, compártelo.

Y te mando, desde aquí, ¡un fuerte abrazo!

lunes, 10 de abril de 2017

CREE EN TI

Cuantas veces me habré dicho a mí mismo "no puedes", y no lo hice. Y a lo mejor, podía.

Cuantas veces me habré dicho "no eres lo suficientemente bueno". Y a lo mejor lo era.

Cuantas veces habré desistido o renunciado. Cuantas veces me habré negado, me habré censurado. Limitado. Obviado. Anulado.

¿Y tú?

Si te sientes identificado, tranquilo, no eres raro, no eres anormal, es bastante frecuente, somos objeto de tantos condicionamientos, y éstos condicionan nuestra manera de pensar y actuar a lo largo de la vida. ¿Y quién no ha fracasado? ¿Y quién no se ha sentido decepcionado alguna vez? Decepcionado consigo mismo.

Quizá tantas veces que, se acaba perdiendo la confianza. La fe.

Porque también nos hemos dicho que podíamos y... No pudimos. También nos dijimos que eramos bueno, merecedores... Y no lo merecimos.

Y... ¿y qué?

Cierto, no eres omnipotente. ¿Necesitas serlo para creer en ti? No eres perfecto. ¿Necesitas serlo para creer en ti?

No eres un Dios,
y no necesitas serlo para ser tu Dios,
tu mayor fe, tu gran religión.

Los cristianos no saben a Dios, creen en Dios, y su fe les impulsa a llevar grandes tronos sobre sus hombros por largas horas. Los musulmanes no saben a Alá, creen en Alá, y su fe les impulsa a orar hacia La Meca 5 veces al día.

No necesitas estar seguro de que podrás, para hacerlo. No necesitas saber que eres lo suficientemente bueno, para intentarlo.

Y lo mejor de todo de esta nueva religión a la que te invito a convertirte es que: no pasa nada si fracasas, no dejas de ser merecedor, no pasa nada si no eres lo suficientemente bueno, porque nunca se deja de aprender y de crecer.

Lo mejor de esta nueva religión es que tu Nuevo Dios no necesita hacer milagros, para que creas en él. Tú Dios eres tú. Y tú eres humano. Un humano que tropieza, que fracasa, al que hacen daño y que hace daño a otros.

Pero que siempre puede volver a ganar.

Que siempre puede hacer un bien.

Que siempre puede perdonar y ser perdonado.

Cree en quien quieras y en lo que quieras, pero nunca dejes de creer en ti. No porque eso te vaya a dar la victoria. No. Simplemente creer en ti, no te dará la victoria. Ojalá pudiera decirte que sí, ojalá pudiera decirte que es así de fácil, pero no...

No.

Creer en ti, te dará fuerzas.
Y necesitas fuerza para alcanzar la victoria.

Las religiones se inventaron para proteger al hombre de su miedo a la incertidumbre.

En la Nueva Religión en la que el hombre cree en sí mismo, no necesitas protegerte del miedo. Porque puedes tener miedo, puedes tener incertidumbre...

... y decepción, y rechazo, y traumas, y complejos...

PERO NO SON TÚ

No hay mayor revelación que liberarse de los condicionamientos. Entonces es cuando se despierta la fe: y crees en ti, y te amas, incondicionalmente.

Abrazos.

martes, 25 de octubre de 2016

LA FALSA NECESIDAD DE APROBACIÓN



Seamos honestos: nos gusta gustar.

Nos gustan los "Me gusta" de Facebook, los halagos sinceros, enterarnos de que lo que hacemos o lo que somos agrada a otras personas.

Y todo aquello que nos gusta, que nos produce placer, que es percibido por nuestro cerebro como una recompensa, tendemos a conseguirlo de nuevo. Lo deseamos, lo buscamos.

Y no pienso que haya nada malo en ello. Que cada uno busque lo que desee, mientras no haga daño a otros y a sí mismo.

Sin embargo... cuando uno cree que necesita la aprobación de los demás para vivir de una manera digna y obtener felicidad a cambio: lo más normal es que haga daños a otros y a sí mismo. Y que por tanto no consiga, para nada, felicidad.

Cuando abandonas tus principios y valores para recibir la aprobación del grupo.

Cuando agredes a otras personas porque los demás lo verán guay o cool.

Cuando sacrificas el tiempo de los que más te quieren para ganar dinero y comprar cosas con las que impresionar a gente que no conoces.

Cuando vives la vida que no tú sino otros han elegido por ti.

Cuando mostrar lo que se hace se ha vuelto más importante que vivir lo que se hace.

Cuando no te atreves a gritar de rabia, llorar por melancolía o reír como un loco, por miedo a ser juzgado.

Cuando priorizas el "qué dirán" antes que el "cómo me sentiré".

Cuando prefieres la compañía de gente con la que te sientes solo, antes que la soledad de tu propia compañía.

Cuando consigues la sonrisa de los demás, pero pierdes la sonrisa del espejo.

Todos estas situaciones se dan a través de comportamientos o actitudes dirigidas por una falsa necesidad de aprobación: la creencia errónea de pensar que si no gusto no seré feliz, y que lleva a generar dependencia o apego, que generan ansiedad y frustraciones, que finalmente provocan... Por supuesto: infelicidad.

No necesitas gustar a nadie, más que a ti mismo, 
y para gustarte a ti mismo, sólo necesitas aceptarte.

Y si te aceptas, no tendrás ningún inconveniente en ser tú misma, y siendo tú misma:

Te atreverás a equivocarte.

Te atreverás a fracasar.

Te atreverás a llevar la contraria.

Te atreverás a defender tus derechos, tu individualidad, tu libertad.

Te atreverás a hacer el ridículo.

Te atreverás a decir "te quiero" sin esperar que te lo devuelvan.

Te atreverás a exponerte ante el juicio de los demás.

Te atreverás a decepcionar, a desilusionar, a no estar a la altura.

Te atreverás a no ser siempre correcto, a nunca querer ser perfecto.

Te atreverás a ser más tú.

Y ser más uno mismo es, sin lugar a dudas, el camino del crecimiento personal. Y en ese camino encontrarás, estoy seguro de ello, muchos más momentos felices que en el camino de la falsa necesidad de aprobación.

¿Que no me crees? No me importa. No necesito tu puta aprobación de mierda.

No necesito nada de ti.

Sólo te quiero.

Abrazos. 


Nota del Autor: este post está inspirado en capítulo 1º de la 3ª temporada de Black Mirror, titulado Nosedive (Caída en Picado, en español), el cual os recomiendo mucho, mucho.

miércoles, 27 de julio de 2016

CÓMO SER MÁS PERSEVERANTE PARA LOGRAR TUS METAS



 Esta semana, en el Gabinete de Psicología Positiva, contamos con una firma
invitada, Ana Hidalgo, psicóloga y magister en Intervención en la Ansiedad y el Estrés, quien ha escrito este post para ayudarte a ser perseverante en la consecución de tus objetivos. ¡Esperamos que te guste, un abrazo!


¿Quién ha abandonado alguna vez sus metas antes de tiempo por no saber perseverar?


Me declaro culpable. En más de una ocasión reconozco que he tirado la toalla antes incluso de empezar el combate.


Afortunadamente, he ido aprendiendo con los años y poco a poco voy alcanzando objetivos.


Pero, ¿sabes por qué nos sucede esto?, ¿te preguntas qué puedes hacer para perseverar y conseguir lo que quieres?


En mi caso, abandoné por un fallo de principiante: mi objetivo estaba mal planteado.


Quería hacer algo de ejercicio porque todo el mundo me decía que me vendría bien, pero lo cierto es que yo me veía estupendamente y no lo sentía como algo necesario.


Mi objetivo era más bien banal: aceptación social, complacencia… llámalo como quieras.


La cuestión es que no me enfoqué en lo que realmente quería y era importante para mí y por eso abandoné en seguida.


¿Te ha pasado alguna vez algo parecido?


A veces olvidamos centrarnos en nosotros, en lo que queremos, y cedemos a las presiones de otros: hay que saber idiomas, hacer deporte, estar en el peso correcto… ¿te suena?


Para aprender a perseverar vas a necesitar saber definir bien tus objetivos. 

"¡Ostras!, ¿y eso cómo se hace?”


Tranquilo, que te explico a continuación cómo hacerlo.


Cómo definir mis objetivos..  


   Todo objetivo busca un fin, algo que queremos lograr. ¿Sabes cuál es tu fin último con este objetivo?


Por ejemplo, no es lo mismo querer dejar de fumar por querer agradar a tu pareja, que, porque el neumólogo te ha dicho que tus pulmones están a punto de colapsar, y decides cuidar tu salud para no morir tan joven.


En ambos casos, se pueden hacer cosas muy distintas para lograr tu objetivo sólo tienes que decidir qué opción te gusta más entre las posibles.


Por ejemplo, en el primer caso, puedes comprar unas flores a tu pareja para agradarla, conseguirás lo mismo, pero con mucho menos esfuerzo que dejando de fumar, por lo que probablemente el dejar de fumar no te motive lo suficiente.


Sin embargo, en el segundo caso, si sabes que o cuidas tus pulmones o el neumólogo te da un año de vida, dejar de fumar se convierte en una muy buena opción.


En mi caso, con eso de hacer ejercicio, debo decirte que finalmente sí conseguí hacerlo al enfocar mi objetivo.


Hace ya varios años me di cuenta que quería poder disfrutar más de los juegos con mi hija: montar en bici, jugar al pilla, pilla … y aguantar su ritmo requería estar en forma sí o sí.


Así que cambié mi enfoque y lo conseguí.


Mi hija fue mi gran motivación para lograr mi objetivo, ¿cuál es la tuya?


Busca los motivos reales que te mueven a hacer lo que haces.


La presión, la deseabilidad social o los motivos banales, no suelen ser buenos aliados de la perseverancia.       

En segundo lugar, expresa tu objetivo en forma de conducta. Hazlo medible, alcanzable, limitado en el tiempo y, sobre todo, específico.

Por ejemplo, no digas: “quiero adelgazar tres kilos” ¿recuerdas que necesitabas un motivo?, trata de incorporarlo en tu definición.


Podría ser algo así: “Para mejorar mi salud y sentirme bien, he decidido seguir la dieta del nutricionista durante tres semanas para perder 2 kg”.


Una vez que lo tengas definido escríbelo en un papel y colócalo en un lugar visible para poder recordarlo con facilidad.



¿Basta con definir bien los objetivos para ganar perseverancia?


NO, ese es sólo el paso previo.


Estos son otros pasos que debes dar:

Ahora que comienzas a tener más claro lo que quieres, ya tienes tu objetivo, haz que sea posible realizarlo.

Divide tu meta en pequeños pasos alcanzables, creando mini objetivos que puedas controlar.


Continuando con el ejemplo anterior, puedes ponerte tareas como contactar con el nutricionista, deshacerte de la comida basura que acumulas en casa, ir a comprar los ingredientes del menú …


Al igual que en el objetivo general, haz que estas mini tareas sean igualmente medibles, alcanzables, específicas y estén limitadas en el tiempo, esto te ayudará a cumplirlas dentro del plazo deseado.

    
    Revisa con cierta frecuencia le cumplimiento de tus objetivos y felicítate por ello.


No olvides que conseguir tus objetivos requiere esfuerzo, por lo que felicítate por tus avances, por pequeños que sean.


Además, el revisar tu avance te permitirá ajustar tus expectativas. A veces somos demasiado optimistas o impacientes y queremos abarcar más de la cuenta.


Si tus objetivos no están bien alineados con la realidad, ajústalos en el tiempo o divídelos en otros más pequeños.


¿Y qué pasa con la actitud?


Es imprescindible también mantener una actitud positiva. Recuerda el mantra: “quiero, puedo y voy a lograrlo”.


No te desanimes ante las adversidades, nadie dijo que fuera fácil, pero puedes lograrlo.


Si algo sale mal un día, no te rindas, busca la causa y evítalo en el futuro. Se cambia el plan si hace falta, pero no el objetivo.


Si tu objetivo consiste en dejar una adicción o un mal hábito, busca actividades alternativas que te permitan distraerte.


Mantener tu cerebro activo te ayudará a hacerlo más flexible y ajustarse a los nuevos hábitos que quieres lograr.


Finalmente, mantén tu cuerpo hidratado y bien alimentado, dado que la falta de glucosa o hidratación perjudicará tu autocontrol.



¿Te ha gustado este post? Cada semana comparto artículos similares en mi web www.terapiaconAna.com Pásate a echarle un vistazo y descárgate el ebook que he preparado de regalo para ti.

miércoles, 23 de marzo de 2016

COSAS QUE HACEN QUE LA VIDA SEA UNA PUTA MIERDA

Sí, hablemos claro, para qué maquillar, para qué tanta pulcritud.

Hay muchas cosas que podemos hacer para que la vida merezca la pena, o la alegría. Actividades que promueven estados emocionales de felicidad y paz. El deporte, las relaciones sociales, la ayuda, la gratitud, la meditación...

En fin, para qué continuar. Supongo que ya habrás leído un montón de posts con listas de tips para ser feliz (yo mismo he escrito alguno ). Pero, ¿y qué pasa con aquello que nos hace ser infelices?

En primer lugar, la felicidad, que como siempre digo: no es una meta, sino una búsqueda incesante, nace de dentro. Es una actitud. Pero fuera de nosotros encontramos una gran variedad de fuentes que refuerzan esa actitud. O que nos la minan. Y es que, como reza el slogan del Gabinete:

La felicidad no es lo que te pasa. Es lo que haces.
Y debería añadir: y lo que no haces.

Veamos algunas de las cosas que puedes evitar hacer para allanar tu camino hacia la felicidad, o hacer para llenarlo de baches y piedras:
  • En primer lugar, difícilmente de una actitud negativa puede salir un estado de ánimo positivo. Así que si quisieras joderte profundamente la vida: quéjate, laméntate mucho y nunca pares de preocuparte por todo. Conviértete en un gruñon pesimista y llorica y serás ¡el supercampeón de los amargados!
  • Rodéate de gente muy, muy tóxica. Es decir: gente que no pare de quejarse, lamentarse y preocuparse. O que te trate mal. O que no tenga ningún interés en común contigo. Que a ti te gusta la música rock, sal con gente a la que le mole el electro-latino. Que no te gusta el fútbol, qué más da, trágate un Celta-Numancia de Dieciséisavos de la Copa del Rey, ¡si lo importante es no estar solo, que todos sabemos que la soledad es muuu mala! 
  • Precisamente, como la soledad es tan mala, otra cosa que tienes que hacer para que tu vida sea una auténtica boñiga, es: echarte una pareja sólo por su físico, por su posición económica o porque es la primera que te ha hecho caso. Qué más da cómo sea o cómo te trate. Lo importante es que podáis casaros y celebrar una boda carísima con muchas estupendísimas fotos que colgar en Facebook, para que la gente ya no pueda hacerte esa incomodísima pregunta de "Ah, ¿pero todavía sigues soltera/o?" ¡Que la ansiedad de seguir desposado a los treinta y picos todos sabemos que es insoportable!
  • Por supuesto, cómo no: si quieres tener una vida que sea una puta
    mierda, imprescindible tener un trabajo que sea una puta, puta mierda. Si total, la satisfacción personal que te reporte, bah, eso es lo de menos, lo importante es el sueldo, la estabilidad, que no te llueva encima... Olvídate de trabajar en algo que te guste, que eso es para gente poco centrada y para actores, que vienen a ser lo mismo.
  • Ten sexo, ten mucho sexo a destajo. Pero un no parar de sexo. ¿Con quién? Aaaanda ya, ¡con quien sea! ¿Ahora me vas a venir con reparos? Lo importante es meterla, o que te la metan, para que luego ¡no pueda decir nadie de ti que eres un puto friki! Si ten sientes segura/o con esa persona, si es satisfactorio, si lo estás haciendo porque quieres en lugar de porque crees que debes, o si sientes una sensación de vacío tras haber consumado el acto, ¡todo eso son trampas mentales! Que lo que importa no es lo que sientas, es poder contarlo.
  • Ni se te ocurra, pero vaya, ni se te ocurra ni por un momento, ni se te pase por la cabeza, hacer lo que te gusta, ¡tú haz lo que haga el resto de la gente y punto! Que a ti no te hace mucha gracia el tema de los selfies, ¡estás loco! ¿Acaso quieres que la gente deje de enterarse de lo que has hecho, dónde y con quién? ¡Sería como si no lo hubieras hecho nunca! La gente pensaría que eres un lobo solitario, o que no estás en la onda (¿se sigue usando esa expresión?, la verdad: me la suda), ¡y eso es absolutamente insoportable para el ser humano!
  • Y ya para rematar, si quieres que tu vida sea una puta mierda como una catedral de grande: ocúpate única y exclusivamente de producir-consumir, producir-consumir, producir-consumir... Todos los momentos que te dediques a ti mismo, al descanso, al ocio... ¡son una pérdida total de tiempo! Trabaja mucho, sin descanso, para poder tener una casa, un coche, mucho dinero con el que poder comprar montones de cosas, porque de todos es sabidos que eres lo que tienes. Eso que dicen por ahí de que al final tú no posees las cosas sino que ellas te poseen a ti... ¡eso lo dicen los pobres!
En fin, hazme caso, sigue todas estas sencillas reglas, y conseguirás tu Máster de Amargado Profesional. Tu vida será una mierda, pero tu jefe, tu pareja y tus amigos estarán contentísimos con el pelele en el que te habrás convertido.

O eso o simplemente intenta ser feliz. Que la vida son cuatro días, dos te pilla lloviendo, uno te mean encima, y el cuarto... El cuarto pueden pasar (puedes hacer) cosas realmente maravillosas.

De ti depende. Un abrazo.


 

lunes, 4 de enero de 2016

LO MEJOR DEL 2015 (III)

Finalizamos el repaso a las mejores publicaciones de la Fan Page de Gabinete de Psicología Positiva durante el 2015. Espero que hayáis tenido una buena entrada de año y que los reyes no os traigan carbón. Y si os lo traen, dedicadles una sonrisa, porque sonreír es el mejor auto regalo que uno se puede hacer. :)



Genial conferencia de Ken Robinson sobre creatividad. Interesante, inspirador y muy divertido:



Artículo que escribí en Psicocode sobre las creencias irracionales que provocan hábitos insanos: Cómo detectar tus creencias irracionales.



Y para rematar, un precioso vídeo sobre las relaciones humanas, el sexo, el amor... ¿Buscar o descubrir? No os lo perdáis:


miércoles, 9 de diciembre de 2015

EL ENCUENTRO CON UNO MISMO

Los que me seguís ya sabéis que pienso que la felicidad no es una meta, sino una búsqueda, una búsqueda que nunca termina pero no importa, porque precisamente la felicidad reside en la búsqueda, no en el fin.

Sin embargo, eso no quiere decir que no podamos orientar esa búsqueda hacia algún sitio.

Desde pequeñitos se nos enseñó que debíamos dirigir la búsqueda hacia fuera: pórtate bien y recibirás regalos. Saca buenas notas y tendrás un gran futuro. Trabaja, cásate y ten hijos, y la felicidad vendrá sola.

La felicidad raras veces viene, hay que buscarla con esfuerzo.
Pero... ¡qué paz y satisfacción nos deja ese esfuerzo!

Cuando el esfuerzo va dirigido a uno mismo: a lo que uno quiere, a lo que a uno le llena, a lo que a uno le hace ser mejor persona. 

¿Qué responderías a la siguiente pregunta: prefieres ser rico o ser buena persona? Y cuidado, no estoy diciendo que sea incompatible: recientemente se ha sabido que Mark Zuckerberg, dueño de Facebook, ha decidido donar el 99% de sus acciones. ¿Qué buscan las personas, ya sean ricas o pobres, con este tipo de actos solidarios? ¿Ayudar sin más, un sitio en el cielo, sentirse realizados...?

Pero... me estoy yendo por las ramas. ¿Respondiste ya a mi anterior pregunta? Piénsatelo bien, si eres rico puedes tener una casa grande, viajar por el mundo, comprar cualquier antojo... Ser buena persona no te garantiza tener todas esas cosas.

Todas esas cosas no te garantizan felicidad.

Abraham Maslow, padre de la Psicología Humanista, propuso una famosa formulación teórica conocida como la Pirámide de Maslow, según la cual existiría una jerarquía de necesidades que irían desde las fisiológicas (descanso, alimentación) y de seguridad (salud, propiedad privada), pasando por las de afiliación (amistad, afecto) y reconocimiento (respeto, éxito) hasta llegar a las de autorrealización.

Es decir: lo que más nos motiva, lo que más nos empuja y al mismo tiempo más nos atrae en el camino de la vida, en esa búsqueda de la felicidad de la que hablaba antes, es precisamente: encontrarnos con nosotros mismos.

Porque eso es la autorrealización: la búsqueda de nuestro mejor yo. Que en ningún caso será un yo perfecto. Pero sí es un yo en proceso de mejora constante. Un yo que aprende y se vuelve más sabio, un yo que cada vez sufre menos por las cosas poco importantes, un yo que descubre cuáles son sus fortalezas ocultas.

Y es que... Toda la vida enseñándonos a buscar afuera lo que resulta que guardamos dentro.