martes, 25 de abril de 2023

EL PODER DE LA ESCRITURATERAPIA

Este pasado domingo fue el Día del libro y aproveché para publicar un vídeo en mi canal de Youtube ensalzando los beneficios terapéuticos de la lectura. Sin lugar a dudas, los libros, los buenos libros, son de los mejores psicólogos con los que podemos encontrarnos.


Y ahora, con motivo además de que este jueves 27 de abril hago con Rocío Vinceiro (pedagoga y formadora de mindfulness) el Taller "Cuando la palabras curan", en el que ofreceremos un espacio para la inteligencia emocional, el mindfulness, y la lectura y escritura terapéutica, quería rescatar este post que escribí y publiqué hace ya algunos años para el portal Psicocode. Y es que la escritura, como vas a ver ahora, es una poderosísima herramienta de autoconocimiento, expresión y transformación. ¡No te pierdas el usarla!


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 “Soy de ese tipo de personas que no acaba de comprender las cosas hasta que las pone por escrito.” Haruki Murakami, Tokio Blues.


Creo que la siguiente imagen describe visualmente bastante bien lo que quería decir el amigo Murakami.




Las personas del Siglo XXI vivimos con la atención focalizada casi en exclusiva hacia lo externo: TV, publicidad, Facebook, Whatsapp… Es la era en la que más estímulos externos recibimos, fruto del auge de las nuevas tecnologías. Por ello, no estamos acostumbrados, ni educados, a prestarle atención a lo interno, a nuestro mundo interior: sensaciones, pensamientos y emociones. Pero…


Eso no quiere decir que nuestro mundo interior no requiera nuestra atención. 


Si bien desde la psicología sabemos que la introspección excesiva se asocia con la depresión (bucear demasiado dentro de uno mismo puede hacer que te “ahogues”), la realidad es que la tendencia actual no es esa. Huimos de nuestro mundo interior, por miedo a encontrarnos con habitantes desagradables, que no nos gustan: emociones incómodas, pensamientos negativos, dolor… Es la consecuencia lógica que se deriva de “bucear” en otros pantanos, los del hedonismo. Somos parte de una sociedad que venera el placer y rechaza el dolor. Sin embargo, el dolor forma parte de la vida.


Y por mucho que huyamos de él, hay veces en las que toca a la puerta. Y cuando nos tapamos los oídos para no oírle, grita. Y cuando dejamos pasar el tiempo, el conflicto que generó aquel dolor se une a nuevos conflictos que acaban atascándose en nuestro mundo interior y provocando un embrollo psicológico como el del hombre de la viñeta.


Existen diferentes maneras para desembrollar a través del contacto con nuestro mundo interior. Una es el diálogo interno, otra la meditación o mindfulness centrada en las emociones, y otra es sobre la que quiero extenderme ahora: la Escritura-Terapia.


¿En qué consiste la Escritura-Terapia?


Precisamente en escribir sobre tus sensaciones, emociones y pensamientos. No solo eso: también contextualizar (describir la situación), cómo han influido esos eventos internos en tu actitud o conducta, qué respuesta has dado, cuáles han sido las consecuencias.


También puedes escribir una alternativa, una especie de happy-end, por ejemplo: “Ahora entiendo que estar continuamente dándole vueltas al problema sólo me genera tristeza y agobio, así que voy a ponerme a hacer algo distinto que me ayude a salir de este estado”. Y ya puestos, para los más duchos en el arte de escribir, podéis poneros con la Escritura-Terapia Creativa: escribir un cuento, una poesía o un post puede ser una magnífica herramienta para liberar emociones.


Facilidades para la Escritura-Terapia.


No te limites por pensar que lo tienes que hacer muy bien, la finalidad de esta herramienta no es publicar un libro, así que no te bloquees por no encontrar la expresión gramatical más correcta para expresar tus ideas, simplemente escríbelas.


Acepta que a veces puede resultar una tarea incómoda, porque vamos a escribir sobre sensaciones, pensamientos y emociones que no nos gustan, pero al final es un ejercicio sanador; como cuando sales a correr o vas al gimnasio: te cansas, te duele, pero cuando te metes bajo la ducha, ¡ah, qué relax! Y al principio, como todos los hábitos, costará más, encontrarás mayor resistencia a hacer uso de la Escritura-Terapia, pero así pasa cuando nos proponemos iniciar cualquier actividad nueva: cuesta arrancar, pero luego todo va sobre ruedas. 


Utilidades de la Escritura-Terapia.


Facilita la expresión y comprensión emocional; nos sirve para ordenar ideas y descubrir conflictos internos; nos proporciona un análisis de la relación entre lo que pensamos y sentimos y nuestra propia conducta y su funcionalidad; potencia nuestra autoconciencia y autoconocimiento; sirve para desahogarnos; conseguimos observar nuestro estado interior desde una perspectiva más externa y neutral. 


La gran ventaja de la Escritura- Terapia.


Con el mindfulness tratamos de observar la experiencia interna como meros espectadores a través de la meditación. Con la Escritura-Terapia este propósito se puede alcanzar de manera más sencilla, porque las sensaciones, pensamientos y emociones quedan capturadas en palabras, sobre el papel. La relevancia y el sentido de fatalidad que adquieren esos eventos internos cuando se mueven dentro de nuestro yo y no los afrontamos, se reduce ahora a un “mero texto que estoy observando, que tengo delante mía, y que no puede hacerme nada”.


Y esas sensaciones, pensamientos y emociones dejan ya de dominarnos. Ahora que las tengo delante, puedo enfrentarme a ellas. Y entonces, entonces por fin soy libre.


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Cuestiona todo lo que digo; la duda nos acerca más a la verdad.


Si te gustó el post, comenta y comparte, no te lo quedes solo para ti, porfa.


Si te gusté yo, hago terapia psicológica en consulta en Málaga y online para el resto del mundo. Y, hablando de escribir y de libros, tengo dos muy chulos (o eso creo): Prevención y afrontamiento del estrés laboral y La dictadura de la felicidad.


¡Y espero verte en el taller del jueves, si estás por Málaga! ¡Un abrazo!

miércoles, 5 de abril de 2023

ESTOICISMO Y BUDISMO PARA UNA VIDA BUENA

Aprovechando que es semana santa escribo este post sobre filosofía. ¿Y por qué en semana santa, qué tiene que ver una cosa con la otra? Bueno, por varios motivos: porque soy ateo, porque mis religiones son la filosofía y la ciencia (y la psicología como ciencia), porque creo que si hiciéramos más caso a los filósofos antiguos nos iría mejor que escuchando a los curas o imanes o a los defensores de la nueva religión, el capitalismo, con su dios Don Dinero, y porque, sinceramente, pienso que es una manera muy inteligente de invertir tu tiempo en semana santa el evitar las procesiones y quedarte en casa leyendo.


Leyendo libros como el que yo he terminado recientemente y te recomiendo: "Sobre la vida buena. Reflexiones desde el estoicismo y la filosofía budista", de Emilio Cabrera, una obra que aúna principios fundamentales de ambas filosofías, que son bastante coincidentes y que nos ayudan a vivir una vida buena (subrayo aquí la diferencia entre una "buena vida", llena de placeres, y una "vida buena", donde se pone el énfasis en la virtud y el bien común). El libro recoge algunas perlas de sabiduría que he querido recopilar por la utilidad que pueden tener para la gestión de nuestro bienestar psicoemocional y nuestro desarrollo personal. Y estas son:


- ¿Quién quiere tranquilidad cuando lo que prepondera en nuestra sociedad es obtener reconocimiento, ganar dinero y disfrutar de toda clase de placeres? El autor.

- Muchos creen que son el producto de sus circunstancias, pero yo, realmente, creo que somos lo que hacemos con esas circunstancias. El autor.

- La adversidad es una oportunidad para la virtud. Séneca.

- El mundo nos rompe a todos. Y luego, algunos, se hacen más fuerte en las partes rotas. Ernest Hemingway. 

- Debe haber algo más que el ocio, y ese algo es perseguir tu propósito. El autor.

- Damos demasiadas cosas por sentadas cuando simplemente por el hecho de ser y estar somos unos privilegiados. El autor.

- Cuando te llegue una representación (pensamiento), cualquiera que sea, ten cuidado de no dejarte arrastrar por ella. Que el asunto espere. Concédete un respiro. Epicteto.

- Los seres racionales estamos hechos los unos para los otros, formamos parte de un todo. Lo que viene, pues, en primer lugar, es actuar por el bien común. Marco Aurelio... emperador romano.

- A menudo uno vive intranquilo por no haber logrado lo que piensa que son sus objetivos, cuando el objetivo es precisamente vivir tranquilo. El autor.

- No actuamos con razón porque seamos excelentes; alcanzamos la excelencia actuando con razón. Platón.

- Todos los asuntos tienen dos caras, una que los hace soportables, y otra que los convierte en insoportables. Epicteto.

- Si no conviene, no lo hagas; si no es verdad, no lo digas. Sé dueño de tus juicios, deseos y actos. La vida no es buena ni mala, sino un lugar para el bien o para el mal. Todo lo que escuchamos es una opinión, no un hecho; todo lo que vemos es una perspectiva, no la verdad. El autor. 

- En medio de la plenitud del aire y la fertilidad del cielo, parecía que la única tarea de los hombres era vivir y ser felices. Albert Camus.


Espero que te hayan gustado y te aporten. Te recomiendo muy mucho el libro, y, de paso, también te recomiendo el mío, que tampoco está mal, La Dictadura de la Felicidad.


¡Feliz semana santa lectora y un fuerte abrazo!

miércoles, 22 de marzo de 2023

LOS DOS PRINCIPALES PROBLEMAS DE HOMBRES Y MUJERES EN EL SEXO

Ha empezado la primavera y, como dice el dicho, ¡la primavera la sangre altera!
Así que, a hablar de sexo toca. Además, el pasado lunes 20 de marzo fue el Día internacional de la felicidad y, como ya sabéis (espero), la felicidad es un estado interno transitorio, es decir, la felicidad son momentos, momentos y estados propiciados por cosas, personas, situaciones, pensamientos, otros sentimientos y actividades como, por ejemplo, la actividad sexual. Sin embargo, a pesar de su importancia en nuestro bienestar y salud, qué poco hablamos del sexo y de su relación con la felicidad, ¿verdad? Pues hala, lo dicho, ¡a hablar de sexo toca!


Y, en mi caso, hablar de sexo equivale a... hablar de problemas. Sí, ooooh, lo siento, pero es así, son gajes del oficio, un psicólogo es una especie de detector de problemas: qué anda mal, cuáles son las creencias irracionales, los sesgos cognitivos, las conductas disfuncionales o las relaciones insanas que están causando problemas en las personas y, más concretamente, ciñéndonos al tema de este post, ¿qué genera problemas a la hora de conectar con nuestra sexualidad y disfrutar de una actividad tan potenciadora de nuestra felicidad?


Pues, cómo no, las putas presiones sociales. Lo que nos dicen los cánones culturales impuestos sobre lo que debemos ser y que, por supuesto, es diferente para hombres y mujeres, provocando en cada grupo sus propias consecuencias negativas (problemas).


Los hombres se supone que debemos ser unos machos alfas, dominantes, siempre dispuestos para tener sexo y eternos cumplidores y satisfactores. Si no ejecutamos esos roles significa que no somos lo suficiente hombres, que hay un problema en nosotros... Bazofia mental. Las dos disfunciones sexuales más asociadas a este tipo de identificaciones son la disfunción eréctil y la eyaculación precoz, y ambas son consecuencia de una misma problemática: la ansiedad de rendimiento. Al final, esas expectativas irreales sobre cómo un hombre "debe" ser en sus relaciones sexuales, acaban por transformarse en presión: presión por rendir, presión por siempre estar a la altura, presión por ser el mejor amante de la manada... Y cuando estamos bajo presión, no nos relajamos, y en el sexo hay que relajarse.


Las mujeres se supone que deben ser correctas, moderadas, sumisas y complacientes, son un objeto al servicio del placer del hombre, si una mujer disfruta del sexo es una guarra, una puta. Estas ideas machistas y misóginas sobre el rol de la mujer en el sexo (y en la vida), han provocado que la mujer viva su sexualidad con inhibición y con culpa, y las disfunciones sexuales más comunes derivadas de estas creencias negativas e irracionales son el deseo y/o excitación sexual inhibidos, la anorgasmia, la dispareunia (dolor) y el vaginismo (contracción involuntaria de los músculos que rodean la vagina). Estas dos últimas suceden, en el mismo caso que en el hombre, por la presión (estrés) que la mujer padece al, de manera más consciente o inconsciente, sentir que está haciendo algo malo o que no debe disfrutar del sexo.


Y, sí, creo que ya sé lo que muchos estáis pensando: que esto ya no es como digo, que eso era antes, que ahora las cosas han cambiado y la gente se ha vuelto más moderna... Entonces, ¿por qué sigue habiendo tantos problemas sexuales y tanta gente que no disfruta de su sexualidad o tiene dificultades para hacerlo?  Se estima que alrededor del 60% de mujeres y el 40% de hombres padecen algún tipo de disfunción sexual, según la Asociación para la Investigación de las Disfunciones Sexuales en Atención Primaria (lee esta noticia). Y claro que los factores biológicos pueden influir en esas disfunciones. Pero también los de personalidad. Y, dentro de los factores de personalidad, están nuestras creencias. Creencias que, a veces, pueden estar soterradas muy adentro de nuestro esquema mental y que provienen del mismo subconsciente colectivo: cultura, cánones, religión, patrones sociales y familiares, expectativas ajenas.


Revisar, pues, cómo nos percibimos, pensamos y sentimos con nuestra sexualidad es importantísimo para superar esas creencias y liberarse de la carga de presiones totalmente impuestas e insanas. El sexo es una actividad de disfrute (o, como yo lo suelo llamar: un juego). Se puede hacer con amor y sin amor y, desde luego, no se tiene por qué hacer con compromiso. Las únicas reglas de este juego es no dañar a la persona con la que se hace ni dañarse a uno mismo. Y es un juego en el que solo tenemos que ser nosotros mismos. Porque no hemos venido al mundo a ser lo que otros nos dicen que seamos, a cumplir con las expectativas de los demás. Hemos venido a amar...


... ¡y a jugar!


Cuestiona todo lo que digo; la duda nos acerca más a la verdad.


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Si te gusté yo, hago terapia en consulta en Málaga y online para el resto del mundo, También tengo un libro titulado La dictadura de la felicidad en el que hablo mucho más de las relaciones humanas.


Y, como siempre, ¡recibe este abrazo! 

miércoles, 8 de marzo de 2023

LA FORTALEZA DE LA MUJER

Antes que nada, habría que aclarar que generalizar suele llevar al error. Ni todas
las mujeres son iguales ni todo son diferencias entre hombres y mujeres sino que hay más cosas que nos unen y asemejan que las que no separan.


Dicho lo cual, sí encuentro un rasgo muy habitual en muchas mujeres y que no es el punto fuerte de muchos hombres. Y es la empatía. Aunque, insisto, no todas las mujeres puntuarían alto en empatía y seguro que existen muchos hombres tan empáticos o más que muchas mujeres.


Y, aún así, encuentro que la empatía es un rasgos muy distintivo en las mujeres y, por supuesto, una señal de fortaleza. Y esto tiene bastante sentido, ya que, culturalmente, a los hombres se no has censurado a la hora de expresar y compartir nuestros sentimientos, se nos ha "amputado" esa habilidad emocional, y nos hemos reprimido. Algunos salen a tiempo de esa represión... otros no. Sin embargo, a las mujeres, desde niñas, no se les suele castigar o reprochar que lloren, y aprenden desde bien pequeñas a compartir sus emociones con los iguales, con otras niñas. Ese "estar en contacto" desde tan pronto con su propio mundo emocional y con las emociones de los demás, ha podido facilitar una actitud más empática en muchas de ellas. Por educación y hábito, simplemente.


¿Y por qué la empatía es una fortaleza? Porque una actitud empática favorece relaciones humanas de mayor calidad. Como con todo, el exceso y el defecto pueden ser vicios, es decir, puede tener consecuencias negativas. Si soy demasiado empático, puedo caer en el perjuicio de asumir cargas que no me corresponden, de no priorizarme nunca, de la culpa... Pero, por regla general, en un mundo en que cada vez estamos más aislados, más "cada uno a lo suyo", y, al mismo tiempo, nos sentimos más desprotegidos y desamparados, una buena dosis de empatía no viene mal. La empatía nos sirve para conectar con el dolor de la otra persona y, gracias a eso, me permite ayudarlas mejor. Y ayudar a otros, nos hace más felices. Ojalá hubiera muchas más mujeres en los puesto de dirección de las grandes empresas, de los bancos, de los gobiernos... donde muy de vez en cuando se echa tan en falta esa virtud que es la empatía.


Por eso, hoy, 8 de marzo, Día internacional de la mujer, quiero dar las gracias a todas las mujeres que son sensibles, vulnerables, empáticas, tan humanas. Sin duda, todas estas cualidades no os hacen débiles, sino fuertes. Gracias por ser trabajadoras, por ser luchadoras, por ser madres, hermanas, amigas y compañeras.


Y ojalá que entre todos, con muchas de vosotras a la cabeza, podamos construir un mundo más empático.


Cuestiona todo lo que digo, la duda nos acerca más a la verdad.


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Si te gusté yo, hago terapia psicológica en consulta en Málaga y online para el resto del mundo. Tengo un libro muuuy empático titulado La dictadura de la felicidad.


Y para todos, pero hoy sobre todo para ellas, ¡recibid este abrazo!   

martes, 14 de febrero de 2023

EL PROBLEMA DEL DÍA DE SAN VALENTÍN

 A ver... No creo que esté mal que exista un día de los enamorados, no. Ni siquiera aunque, cada año, desde hace ya diez, haga un taller por estas fechas que se titula "Desarmando a Cupido". Ni siquiera aunque, en mi libro, La dictadura de la felicidad, haya un capítulo que se llama La trampa del amor. Ni siquiera aunque, en mi anterior espectáculo escénico, hubiera un monólogo que se titulaba Enamorarse es caca.


No es que sea un soltero amargado en permanente lucha contra el amor romántico (o vaya, eso quiero yo pensar, no sé si mi psicoterapeuta me tendrá otra cosa que decir). No estoy en contra del amor romántico ni del romanticismo. Otra cosa, otra cosa, es el amor romantizado. 


Entonces, el problema de San Valentín, creo, radica en, aparte de que las grandes superficies hacen su agosto gracias al bolsillo de muchos corazones ingenuos, el sentimiento de obligación.


Pasa lo mismo que con la Navidad. La Navidad a mí me mola. Se come mucho y bien, ¿no me va a molar? Pero, ¿estamos obligados a ser felices tooodo el tiempo en Navidad? Ese sentimiento de obligación impregnado en nuestra cultura y, por ende, en el subconsciente colectivo, hace que cualquier persona que se sienta triste en Navidad pueda sentirse mal consigo misma por sentirse así, por sentir algo que es totalmente natural.


Pues, de la misma manera, hay muchas personas que pueden llegar a sentirse mal por ese sentimiento de obligación, en el día de San Valentín, o a partir de este día, tanto solteros como emparejados:


- Los solteros porque piensan y sienten que deberían estar con alguien y, si no lo están: sensación de fracaso, sensación de estar solo en el mundo, de no ser queridos, de no ser lo suficientemente buenos...


- Los emparejados porque, por narices, han de hacer algo muy especial para sus parejas (o sus parejas por ellos), así que se inflan de estresante presión y de expectativas irreales que no les hacen disfrutar verdaderamente del momento.


En este segundo caso, además, puede ser peor para aquellas personas que piensan que el día de los enamorados es todos los días. ¡Todos los días, por dios santo, qué coñazo! ¿Todos los días  debo hacer sentir especial a mi pareja? ¡Va a llegar un momento en el que se me van acabar las ideas y voy a petar!


Recordemos, tanto para un caso como para el otro, que:


- San Valentín, popularmente (o comercialmente), se conoce como el día de los enamorados, pero, institucionalmente, es el día del amor, y, en muchos países de Latino América, el día del amor y de la amistad. Así que, realmente, si quisieras celebrar este día, ¿no podrías? ¿No tienes familia, amigos, compañeros, vecinos, un perro, un gato, no sé, alguien o algo a lo que amar? ¿Por qué hemos de sentirnos solos los solteros, ni siquiera un puñetero día, cuando el amor conoce tantas formas de expresión, cuando hay tanto y tantos a los que amar?


- Está bien cultivar el amor y la pasión en la pareja a través de la espontaneidad, los detalles, las sorpresas... Pero, cuidadín con las expectativas. Tu pareja no ha venido al mundo para trabajar cada día en hacerte sentir un ser especial (entre otras cosas, porque no lo eres, no eres especial, puede que único sí, pero no especial, quítate esa idea egocéntrica de la cabeza). Tu pareja no ha nacido con el propósito de hacerte feliz. Tu pareja y tú, habéis nacido, habéis vivido, y en un momento de vuestras vidas os habéis conocido y habéis decidido compartir vuestra felicidad, y vuestra infelicidad, juntos. Punto. Tu pareja no te va a montar en una puta alfombra voladora para darte una vuelta de noche por la ciudad. Bajemos las expectativas. Detallistas sí, pero realistas también.


Y, dicho todo esto (el "soltero amargado" se ha quedado a gusto), desearos un feliz día del amor. Del amor a la pareja, al amante, a la familia, a los amigos, a la naturaleza y a los animales, a la cultura, del amor al prójimo, por supuesto, del amor propio (que no falte nunca) y, cómo no, del amor a la VIDA. 


Hace poco alguien, a quien amo, me dijo: "Mira, David, nacemos, hacemos cosas, seguimos haciendo cosas, y nos morimos. Yo me niego a eso. Me rebelo contra ese sentido de la vida. Yo quiero vivir una vida cuyo sentido sea cultivar las relaciones con los demás". Es decir, el amor.


Y ese, me parece un acto de rebeldía súper hermoso.


Cuestiona lo que digo, la duda nos acerca más a la verdad.


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Si te gusté yo, (si me amas, aunque sea solo un poquitín) hago terapia en consulta en Málaga y online para el resto del mundo. Tengo un libro titulado La dictadura de la felicidad que está mu chulo (o eso me gusta pensar).


Y, con mucho amor, que no falte hoy ni nunca, ¡recibe este fuerte abrazo! 

lunes, 30 de enero de 2023

EL SENTIMIENTO DE DESAMPARO

En una sociedad como la nuestra cada vez es más común sentirse desamparado. La cultura capitalista promueve un modelo de vida individual y competitivo frente a uno más comunitario y cooperativo. El Estado, que ha de velar por sus ciudadanos, ya sea debido a ideologías o a limitaciones de recursos, se encuentra inaccesible en muchas situaciones para una gran mayoría de gente (ejemplos: listas interminables en sanidad, burocracia asfixiante y sin sentido para cualquier tipo de gestión con la administración). Y, por último, cada vez son más las personas que apuestan por un estilo de vida distinto al tradicional (solteros, parejas sin hijos) o que se ven obligadas a ello por las circunstancias (el fenómeno de la soledad no deseada).


En algunos sitios del hemisferio sur pueden tener muchos problemas para sobrevivir, pero ciertamente se detectan menos casos de depresión y ansiedad que en Occidente. En muchos lugares de África, por ejemplo, se mantiene el espíritu de la tribu: la tribu permanece ahí, para ayudarte, para protegerte cuando lo necesites. Así es más fácil no dejarse llevar por la ansiedad, ¿verdad? ¿Puede ser que haya una correlación entre ese sentimiento de desamparo y la tasa elevada de problemas de salud mental en el norte?


Pero, ¿qué es el sentimiento de desamparo? Si atendemos a la RAE, desamparar es "Abandonar, dejar sin amparo ni favor a alguien o algo que lo pide o necesita". Es decir, a partir de esta definición, podemos concluir que cuando una persona se siente desamparada se siente sin ayuda, desprotegida, abandonada y sola frente a un mundo cada vez más complejo y deshumanizado.


No me digas que no te has sentido así en tu puta vida.


Pero, ¿sabes qué? Yo no estoy escribiendo este post solo para describirte el sentimiento de desamparo y sus posibles causas. Lo estoy escribiendo para ayudarte/me a manejarlo. Y, para ello, te diré solo una cosa:


NO ES VERDAD


No es verdad que esté solo, que te hayan abandonado, que estés desamparado. No es verdad.


Nuestros pensamientos y sentimientos son reales, están ahí y hemos de aceptarlos, y no tratar de eliminarlos, porque no podremos, sino aprender a tolerarlos. Pero que el pensamiento y el sentimiento estén ahí no significa que sean una verdad, la mayoría de las veces solo son teorías, y a veces teorías bastante alejadas de la verdad.


Por ejemplo, la ansiedad suele ser un estado que se dispara cuando anticipamos o imaginamos algo que no está sucediendo o le damos un valor más catastrófico del que realmente tiene. La ansiedad nos hace sentir que estamos en peligro, cuando, si observamos con atención plena en el momento presente, la mayoría de las veces que sentimos ansiedad no estamos en peligro, solo sentimos que lo estamos por lo que pensamos o percibimos de forma errónea.


El sentimiento de desamparo, por la descripción que he dado antes, es fácil que nos lleve a estados de ansiedad y depresión. "Estoy solo, sin ayuda, desprotegido". Pero, ¿es esto verdad? Veamos una serie de argumentos que lo desmitifican:


- ¿No tienes familia, amigos, conocidos, incluso desconocidos (profesionales, asociaciones) que te puedan ayudar en las distintas formas de apoyo que existen (emocional, instrumental, informativo y evaluativo)?


- Si estás solo, ¿no puedes buscar ayuda, establecer nuevas relaciones?


- A pesar de todas las dificultades y defectos, ¿no disponemos de un Estado social con salud y educación públicas y servicios sociales?


- No vas a cambiar la sociedad y vamos a seguir siendo individualistas, pero, ¿no es verdad que existen excepciones: ONGs, redes de apoyo mutuo, cooperativas, colectivos, comunidades terapéuticas...?


- Y, en un mundo en el que cada vez todos estamos un poco más solos (pero no desamparados), ¿no es verdad que todavía puedes pensar que habrá muchas cosas que puedas hacer por ti mismo? Es decir, en último término siempre podemos contar con nosotros mismos y confiar en nuestra propia valía para seguir adelante.


De hecho, este último argumento pienso que es clave, porque considero que muchas de las personas que padecen de problemas de ansiedad y depresión y tienen este sentimiento de desamparo, cuando objetivamente existen redes sociales que les pueden ofrecer ayuda y protección (ya sea por parte de la familia, los amigos, la comunidad o el Estado), lo que tienen como base es un problema grave de inseguridad. Se sienten desvalidos, es decir, que no valen lo suficiente ellos mismos como para afrontar los pequeños o grandes retos de la vida o para manejarse con emociones difíciles como la soledad, la tristeza o el miedo, emociones que sentimos todos (los "desamparados" y los que no). Y como no valen lo suficiente, necesitan siempre de esa ayuda y protección, y nunca mucho les parece suficiente.


Vemos así, por tanto, como el sentimiento de desamparo y el de sentirse desvalido están profundamente relacionados: "No confío en mí para valerme, por lo que necesito mucha más ayuda y protección de la que puedo obtener. Estoy desamparado".


Frente a esa idea, otras tres con las que quiero que te quedes para rebatirla y apaciguar ese sentimiento de desamparo


- No estás desamparado. Tienes un círculo: familia, amigos, comunidad, Estado. Si no lo tienes, puedes acceder a él.


- Puedes conseguir ayuda y la vas a necesitar en muchos momentos de tu vida porque no sabemos/podemos hacerlo todo nosotros mismos.


- Puedes confiar en que sí hay ya muchas cosas que puedes hacer por ti mismo o aprender a hacerlas.


Y es que, en un mundo cada vez más individualista y deshumanizado, todavía,
menos mal, queda mucho amor.


Todavía queda esperanza.


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Y, con mucho amor, ¡recibe este abrazo!

miércoles, 11 de enero de 2023

¿CÓMO SUPERAR EL BAJÓN POST NAVIDAD?

Ya sea por el ambiente que se genera, por las vacaciones, o por el espíritu navideño, muchas personas caen en una especie de depresión post-navidad (no es una depresión clínica, solo una bajada del estado de ánimo). La vuelta al trabajo y a la rutina a veces se hacen cuesta arriba. Otros en cambio están encantados con que la Navidad se haya acabado porque no soportan esas fechas (y tienen todo el derecho del mundo). Pero, si eres de los del primer grupo y ahora que recién acabaron las fiestas, te encuentras un poco "depre", aquí tienes unos consejos para superarlo:


- En primer lugar, acepta que la vida tiene su parte dura. Las vacaciones están bien, porque se descansa, y las fiestas están bien porque te diviertes (siempre y cuando el cuñado de turno no te las estropees), pero, ¿sabríamos valorarlas si fueran una constante? ¿No nos cansaríamos o acabaríamos aburriéndonos? 


- Ama tu rutina. Las rutinas también están bien. No todo puede ser novedoso y salirse de la norma. Gracias a la rutina, nos organizamos, tenemos cierto orden sobre nuestras vidas.


- Pero, ni tanto ni tan calvo, por lo tanto, haz cosas de vez en cuando para salir de tu rutina. Ni todo puede ser novedoso ni todo debe ser una rutina, porque entonces nos sentiremos atrapados en ella. Enero es un mes tan válido como cualquier otro para salir de la rutina. No estoy hablando de hacer un viaje o grandes planes. Salir de la rutina es tan sencillo como hacer algo diferente en momentos inesperados: ¿no sueles ir entre semana al cine y lo dejas para el fin de semana?, pues date el capricho de ir entre semana también, por ejemplo, o en lugar de dedicar la noche a ver la tele con tu pareja, como soléis acostumbrar, podríais dedicarla a jugar a algún juego (sí, también valen los eróticos). Haz cosas diferentes, en definitiva, ama también la improvisación.


- Pregúntate qué es lo que realmente te hacía feliz de las fechas navideñas. ¿Era estar más con la familia? ¿Y por qué no te propones verlos más a lo largo de todo el año? ¿Era dedicar más tiempo a tus aficiones porque estabas de vacaciones? Podrías entonces reestructurar tu agenda para dedicarle menos tiempo a las obligaciones y responsabilidades y un poco más a tus hobbies. ¿Eran las comidas? Bueno, cuidao con esto último, que comer, afortunadamente, es un placer del que podemos disfrutar todo el año, pero si nos pasamos luego vienen esos kilitos de más de los que tanto nos arrepentimos. En definitiva, haz más, durante todo el año, aquello que más te gusta hacer. No lo dejes solo para Navidad.


- Ilusiónate con próxima fechas que están por venir: en nada están aquí los carnavales de febrero, luego la semana santa, luego el verano y después Navidad otra vez, ¡si es que el año pasa volado! Ahora en serio (aunque no te creas que lo de antes era broma: el tiempo pasa volando), si somos expertos en anticipar problemas y catástrofes, ¿por qué no usamos nuestra imaginación para inventarnos proyectos y proponernos metas que nos motiven en este nuevo año que empieza? Planifica tu futuro, desde el aquí y ahora, ¡e ilusiónate con él!



- Y por último, y más importante: AMA. En la Navidad se potencian los sentimientos de amor al prójimo, de estar más con los seres queridos, de ayudar a quien le hace falta, de ser más amables y generosos... Los estudios psicológicos al respecto demuestran que estas actitudes y sentimientos (amor, solidaridad, altruismo, amabilidad, generosidad, gratitud...) nos hacen experimentar más y mejores estados de felicidad. Dar, da felicidad. Así que si no dejas el ser una buena persona solo para Navidad, y tratas de serlo todo el año, no solo te estarás ayudando a ti mismo, sino que estarás contribuyendo a hacer del mundo un lugar mejor.


Espero que estos consejos te sirvan no solo para superar la "depre" post navideña sino a tener un 2023 que, como mínimo, sea mejor que el 2022 (que en lo personal, te confesaré fue un año un poco de mieeerda, pero no pasa nada, no todos los años pueden ser buenos). Este lo será, espero. Y también deseo que lo compartas conmigo, siguiéndome. ¿Vamos, me acompañas?


¡A por el 2023!


Cuestiona todo lo que digo, la duda nos acerca más a la verdad.


Si te gustó el post, comenta y comparte, no te lo quedes solo para ti, porfa.


Si te gusté yo, hago terapia en consulta en Málaga y online para el resto del mundo, y tengo un libro muy mono titulado La dictadura de la felicidad.


Y, como pronto es Blue Monday, (¡oooh, Blue Monday, qué desgracia!) a ver si me da tiempo a escribir y publicar un post sobre el mismo. Hasta entonces, o hasta la próxima, ¡recibe este abrazo!