martes, 7 de mayo de 2019

IDEAS PARA ENTRENAR MINDFULNESS

El Mindfulness es la capacidad de prestar atención plena al aquí y ahora, libres de juicios que interfieran.

Esta capacidad es importante porque son nuestros excesos de pensamientos sobre el pasado o el futuro los que degeneran en estados ansiógenos y depresivos.

El Mindfulness se desarrolla comúnmente a través de ejercicios de meditación mediante los cuales dirigimos nuestra concentración sobre algún tipo de estímulo: la respiración, los sonidos o una imagen.

Pero no es ésta la única manera que existe de conectarnos al momento presente. Existen muchas más, y en este post te doy algunas ideas para ponerlas en marcha:

- Viajar. Es una vía magnífica para practicar la Atención Plena. Normalmente, cuando nos quedamos en nuestra zona de confort, todos los estímulos nos resultan muy familiares y repetitivos, por lo tanto es más fácil para la mente distraerse. Cuando visitamos lugares nuevos y nos perdemos por sus calles, por su arquitectura y sus gentes y costumbres, adquirimos una ocasión genuina para prestar atención con consciencia plena, dada la gran cantidad de nueva información que estamos recibiendo.

- El ejercicio físico. Ya conocemos los beneficios que el ejercicio tiene sobre nuestro bienestar físico y psicoemocional, pero además representa una oportunidad para entrenar el Mindfulness. ¿Cuántas veces has ido al gimnasio o a correr, y tu mente seguía en la oficina? La próxima vez que hagas ejercicio, trata de prestar atención plena a todas las operaciones que ha de ejecutar tu cuerpo para conseguir hacer un determinado movimiento. Serás más consciente de cómo funciona la maquinaria de tu cuerpo y eso te ayudará a cuidarla más y prevenir lesiones.

- Observar. La observación, sin juicios, es uno de los pilares del Mindfulness. Varias maneras de desarrollar nuestra atención plena las podemos encontrar en la simple actividad de detenernos un momento a observar la realidad que nos rodea. Por ejemplo: asomarnos unos minutos a la ventana, sentarnos en un banco de la calle, o tomar algo en la terraza de un bar. Son situaciones que nos pueden venir de lujo para simplemente detener la mente y darnos un respiro.

- Parar. Sólo parar, sin más. ¿Cuántas veces nos dejamos llevar por la vorágine de los quehaceres diarios, es decir, del estrés? Y nuestra actividad mental funciona a la misma velocidad, o mayor aún. Estamos sobreestimulados e hiperactivados, saturamos a nuestro cerebro con estímulos y tareas y así, también a nuestro Sistema Nervioso y por ende a nuestro cuerpo. De vez en cuando, abandonar lo que estés haciendo, para tan sólo parar, sin más, y prestar atención a la quietud del momento presente, nos sirve no sólo para entrenar en Mindfulness sino también para relajarnos y descansar.

- Acariciar. Sí, por supuesto, acariciar es una manera de promover la atención sin actividades mentales distractoras, poniendo toda nuestra atención en ese ejercicio. Acariciar a una pareja, a un amigo, a nuestra mascota. De hecho hay hospitales que han puesto en marcha un programa que consiste en acercar a perros entrenados a niños enfermos para que los acaricien, por los beneficios terapéuticos que esto provoca, ya que el niño se relaja y genera hormonas relacionadas con el estado de ánimo positivo. Por tanto, acariciar (y por qué no: acariciarse también), puede ser un canal magnífico para la atención plena.

- Actividades de la vida diaria. Ducharse, cepillarse los dientes, lavar los platos, hacer la cama, cocinar, limpiar, conducir, pasear... En realidad cualquier actividad es dada para cultivar nuestra capacidad de atención plena. Lo importante es recordárselo, porque la tendencia de la mente es a irse del presente, y también es decisivo no reaccionar con negatividad cuando nos damos cuenta de que hemos sido "secuestrados" por nuestros pensamientos, sino simplemente darse cuenta y volver al aquí y ahora.

Aquí y ahora que te recuerdo es tanto externo como interno, ya que nuestras emociones también forman parte del momento presente, y aprender a observarlas sin reaccionar, evitando sobredimensionarlas, puede significar una diferencia enorme en la calidad de nuestra gestión emocional. Por ello este sábado 11 de Mayo vuelvo a hacer en Málaga el Taller de Mindfulness en Emociones III (el último de una serie de tres talleres), para seguir entrenando nuestra capacidad de observar y conocer nuestro Universo Emocional y aprender a relacionarnos de manera más sana y positiva con nuestro entorno y con nosotros mismos.

Si estás en Málaga, te espero, y si no, como siempre, ¡recibe esta caricia en forma de abrazo!     

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