miércoles, 30 de abril de 2014

CÓMO AFRONTAR LA SITUACIÓN DE DESEMPLEO

Mañana, día 1 de Mayo, se celebra el día del trabajo.

Claro que, como estamos, y con los recientes datos de la Encuesta de Población Activa (artículo), lo van a celebrar cuatro gatos.

La situación es difícil. Difícil sólo implica que va a costar un poco más, no implica que sea imposible.

Y es una situación generadora y mantenedora de un elevado nivel de estrés. Tanto para el que busca incansable trabajo y no lo encuentra y ve con ello cada día un motivo más para la desesperanza, como para el que lo tiene y percibe continuamente indicadores que amenazan con arrebatárselo o mermar de forma considerable sus condiciones laborales.

Ante tal panorama, que desde la Psicología Positiva exijamos positividad y optimismo, se puede entender como una demanda irreal. Para algunos, incluso como una broma pesada.

Pero es que la Psicología Positiva nunca ha pretendido exigir positividad y optimismo. Claro que tienes derecho a quejarte, claro que tienes derecho a llorar, y claro que habrá momentos en los que perderás la ilusión y la esperanza.

La queja, el llanto, la desilusión, son reacciones humanas, las reconocemos, las aceptamos, y las valoramos, porque tras ellas sólo cabe derrumbarse... O HACERSE MÁS FUERTE.

Y empezar entonces a potenciar y explotar las fortalezas humanas:
  • La resiliencia. Capacidad de sobreponernos a los eventos adversos.
  • La Inteligencia Emocional. Capacidad para reconocer y regular nuestras emociones.
  • La positividad. Poner el foco de atención en lo bueno. Aplicar un optimismo realista y facilitador.
  • La autoestima. Si la potenciamos nos generará autoconfianza y viceversa.
  • El sentido del humor. Esto es bueno para todo en la vida.
  • Creatividad. Idem.
Son sólo algunos ejemplos, quizá los más importantes, de cómo desde nuestro interior, desde nuestro yo, nuestro mejor yo, podemos afrontar situaciones difíciles de una manera más efectiva. Y además: no podemos influir en las políticas económicas y de empleo tanto como sobre nuestras emociones, pensamientos y autoestima. No podemos crear de golpe y porrazo 6 millones de empleos, pero sí puedo generar la energía necesaria para levantarme cada mañana dispuesto a encontrar trabajo y convencido de que, aunque ese día no lo encuentre, no dejaré de persistir en mi búsqueda.

Piensa en el héroe de alguna historia que te haya marcado. Puede ser de una historia real, o de una película, o de una novela o de un cómic. Quizá te haya venido a la cabeza Ghandi, o Luke Skywalker, o el Capitán Alatriste, o Spiderman. O cualquier otro. La cuestión es que: ¿acaso no se le pusieron las cosas difíciles? ¿Acaso no sucumbieron también al llanto o a la queja?

Hoy día buscar empleo y mantenerlo, es toda una aventura. Una aventura que estamos seguros que afrontaréis con fortaleza, ilusión y esperanza. Porque eso es lo que sois. SOIS HÉROES. 

viernes, 25 de abril de 2014

COMBATIR LA NEGATIVIDAD


Psicología Positiva no es pensar que todo saldrá bien. Es saber que aunque las cosas no salgan bien, seré capaz de sobreponerme y seguir adelante.

Ser positivo, por tanto, no es ser un "happy flower".

Ser positivo equivale, en muchos casos y en la mayor parte del tiempo, a combatir la negatividad.

Porque estamos cargados de negatividad: la que nos transmitió nuestra herencia genética, la que nos transmitieron nuestros padres, profesores o hermanos mayores, la que nos transmite continuamente la actualidad.

Sí, es una época difícil. Una época en la que incluso podemos llegar a pensar que no es tan prioritario encargarse del bienestar personal, trabajar "lo de dentro", como encargarse de cambiar el mundo, trabajar "lo de fuera". Porque, ¿cómo vamos a ser felices si vivimos en un mundo que (por su alta tasa de desempleo, por el aumento de las desigualdades, por sus niveles de pobreza y corrupción, etc.) no nos gusta? Pero precisamente, ¿cómo vamos a ser capaces de, cada uno desde su pequeña parcela, cambiar el mundo, si no estamos bien?

El humor, como veremos, es importante.
Motivos para estar mal, hay muchos. Motivos para estar bien sólo 3, y éstos vencen a todos los demás:

1. Es lo que queremos.

2. Es lo que necesitamos.

3. Es lo que los demás quieren y necesitan.

Pero como no es fácil, en un mundo difícil, necesitamos armarnos de valor, de coraje, y de ACTITUD POSITIVA, para vencer toda la negatividad que existe, ya sea externa o interna.

Armarnos... Aquí tienes una serie de armas que te ofrezco para empezar a construir tu ARSENAL DE POSITIVIDAD:
  • Confecciona una lista de pensamientos positivos. Pensamientos que contrarresten los pensamientos negativos que suelen invadirte.  Busca el antídoto de estos pensamientos tóxicos y acostúmbrate a usarlo. Entrena el hábito. Ejemplos de palabras o expresiones que pueden ayudarnos a formar esos pensamientos positivos: "Muy bien, fenomenal, fantástico, me gusta, eres bueno, qué agradable, genial, me encanta..." El poder de la palabra, con constancia y entrenamiento, puede transformar tu forma de ver la vida.
  • Haz cosas que te hagan sentir bien. Ya hemos hablado en otros posts de que el sufrimiento (el dolor, la tristeza, el miedo...) es inevitable y necesario, ya que nos permite crecer. Pero debemos transitar por él, no quedarnos. Así que si tu sufrimiento dura más de lo necesario, haz algo que te saque de ahí. ¿Qué cosas en la vida te gustan, te elevan el estado de ánimo y te hacen saltar de alegría? Cantar, bailar, practicar deporte, aplicar tu creatividad, tu trabajo, tu familia, el sexo...
  • Cuando la negatividad ataque directamente tu autoestima, revisa tus logros personales. Todos tenemos una lista de ellos. Aunque sea haber aprendido a cocinar lentejas. Recuerda las cosas que te han ido haciendo mejor. Si los pensamientos te atacan por la noche, cuando vas a dormir, recuerda qué es lo mejor (lo más agradable, o lo que más orgulloso te ha hecho sentir) que has hecho o te ha pasado en el día.
  • Cultiva el buen humor. Rodeándote de gente graciosa, viendo-leyendo-haciendo cosas que te hagan reír, actuando como un payaso de vez en cuando... Alguien dijo una vez que si no te ríes al menos una vez al día, ese día habrá sido un desperdicio.
  • Sigue una dieta cultural rica en positividad. El cine, la literatura o la música están llenas de personajes, anécdotas y frases que podemos sumar a nuestro arsenal positivo. Para ejemplo un botón:
  • Y por último: pide ayuda. Si la negatividad inunda tu vida, quizá haya llegado el momento el el que te plantees acudir a un profesional. En el Gabinete de Psicología Positiva nos encargamos de ofrecer este apoyo: ya sea través de la terapia presencial, como on line vía skype, o a través del asesoramiento por email. Éste, sin lugar a dudas, no es un paso que muestre debilidad o fracaso, sino un paso que te puede suponer ir hacia una vida mejor, hacia un mundo mejor. 

miércoles, 16 de abril de 2014

EL PEAJE DE TODOS LOS AÑOS

Semana Santa.

Conmemoración del viacrucis, muerte y resurrección de JesuCristo.

Festividad en la que los cristianos celebran y agradecen el sacrificio que, según las escrituras, Jesús hizo por la Humanidad.

Es curioso como la Historia (o la interpretación de la Historia) nos deja huella en nuestras tradiciones, nuestra forma de vivir la vida, y en nuestro genes y esquemas mentales.

Y lo digo porque España, como país que es con profundas raíces cristianas, pero al igual que ella, también los demás países con una larga tradición católica, es sufridora. Parece como si una fuerza nos empujara a aferrarnos al sufrimiento. Como si, siempre, de forma perpetua, estuviéramos en deuda con alguien, y hubiéramos llegado a un trato por el cual contratamos una tarifa plana de dolor para asegurarnos el pago de esa deuda.

Jamás olvidaré una secuencia de la película de Fesser, Camino, en la que la hermana de la niña, metida a monja, confiesa con gozo que se mete chinos en los zapatos para que los pies le duelan al caminar. Ella ya estaba pagando su deuda, para asegurarse llegar con ésta saldada a la "otra vida".

Camino, gran película para reflexionar más a fondo sobre el tema de este post.
Y ya sé que es un ejemplo exagerado, y que no todos los creyentes son así, ni muchísimo menos... Pero es curioso, como ya he dicho, como ciertas ideas, supersticiones o falacias contraídas a través de aprendizajes erróneos (derivados por ejemplo de una mala interpretación o vivencia de la fe), se graban dentro del inconsciente colectivo.

Aquí en España lloramos a la virgen o le cantamos saetas de dolor al Cristo;
en otros lugares se pegan con una fusta o incluso se dejan crucificar voluntariamente. Es el peaje que creen que como mínimo "deben" pagar cada año, para que se les abran las puertas del paraíso.

Frente a ellos, están los que buscan el paraíso en la Tierra. Los que experimentan placer y no se culpan por ello, los que disfrutan de una vida llena de alegría y fuertes vínculos familiares y sociales, los que no se sienten en deuda con nadie más que con ellos mismo y su entorno y por eso viven a través de la gratitud, la dicha y el apoyo mutuo, los que no buscan el sufrimiento para redimirse pero tampoco lo rehuyen, sino que lo integran como una parte más de la vida que les ayuda a aprender y a crecer. Los que no sacrifican su felicidad, en pos de obtenerla en otra vida, y la persiguen en ésta.

Y yo, siempre, me quedaré con este segundo grupo. 
 

jueves, 10 de abril de 2014

CÓMO SUPERAR LA VERGÜENZA

En artículos anteriores he hablado de emociones que, aunque podemos llamar negativas o molesta, son humanas, y por tanto inevitables y necesarias. No podemos, ni debemos, reprimirlas, pero sí que podemos gestionarlas. Y he mencionado emociones como la tristeza, el miedo, la ira o los sentimientos de culpa.

Pero no he hablado aún de la vergüenza. Quizá es que me daba miedo, o vergüenza, hablar de la vergüenza. No por nada, Brené Brown, investigadora precisamente de esta emoción, dice sobre ella: "la vergüenza es una epidemia en nuestra cultura".

Y yo digo sobre ella: "la vergüenza es la gran epidemia en nuestra cultura". 

Porque aunque la vergüenza presenta un proceso similar al de la culpa, no es lo mismo. La culpa es decir: "Hice algo malo; me equivoqué", está centrada en el comportamiento; vergüenza es decir: "Soy malo, soy un error", está centrada en uno mismo. Por eso puede llegar a ser bastante más perjudicial para nuestra autoestima.

Pero no sólo eso, porque la vergüenza no sólo son tus pensamientos negativos diciéndote que no puedes, que no eres lo suficientemente bueno y que los demás lo saben. Es también, cuando nos atrevemos, cuando podemos, cuando somos buenos: "¿Quién te crees que eres?".

Por tanto, ya sea en tus logros o en tus fracasos, cuando nos muestres tus debilidades o nos enseñes tus fortalezas,

Vergüenza es miedo a ser quien tú eres.

Y eso es terrible.
Empatía gatuna. :)

Sin embargo, sentir un poco de vergüenza no es nada malo. Y esto deberían aplicárselo muchos de nuestros políticos o banqueros. Las únicas personas que no sienten vergüenza son las que no tienen empatía, los sociópatas (que son, me temo, muchos de nuestros políticos y banqueros).

Para Brené Brown, precisamente el antídoto de la vergüenza (la que nos impide ser nosotros mismos y estar a gusto con nuestra realidad) pasa por el desarrollo de dos habilidades:
  • La empatía. Capacidad para ponernos en el lugar del otro y saber cómo se siente. Si somos capaces de entender y aceptar cómo se sienten los demás, dejaremos de tener miedo de exponer nuestros auténticos sentimientos.
  • La vulnerabilidad. No es debilidad. Más bien al contrario: valentía. Dejarnos ver tal como somos, con nuestros defectos, con nuestros fracasos.
Las personas que exponen su vulnerabilidad tienen más iniciativa y tolerancia a la incertidumbre y al cambio, porque saben que a pesar de sus fracasos ellos seguirán siendo personas dignas y válidas.

Y es verdad. No queremos ver tu "yo perfecto". Queremos verte a ti. Y seas como seas, estamos seguros de que verte merecerá la pena.

Si quieres saber más sobre vulnerabilidad y vergüenza, te recomiendo que veas las siguientes "charlas-TED" de Brené Brown. Te aseguro que no tienen desperdicio:



viernes, 4 de abril de 2014

CAMBIAR EL CHIP

Cuántas veces habremos oído esa expresión. "Tienes que cambiar el chip". 

Como si fuera tan fácil, ¿verdad? Como si apretando un botón instalado en nuestra cabeza pudieramos dejar de estar melancólicos o dejar de pensar en lo malo.

No tenemos ese botón, pero si lo tuviéramos, ¡sería terrible! 

¿Os imagináis la vida sin dolor, sin penas? ¿Cómo valoraríamos las cosas buenas de la vida entonces? ¿O cómo aprenderíamos, cómo creceríamos?

Hay una escena preciosa, de la preciosa película Little Miss Sunshine, en la que un profesor de Literatura y su sobrino conversan: el joven le dice que ojalá pudiera saltarse toda la etapa del instituto, quedarse dormido y simplemente no vivirla. Entonces su tío, el profesor, le habla de Marcel Proust, célebre literato, quien dijo que los mejores años de su vida fueron aquellos en los que más sufrió, porque le hicieron ser quien era. Los años en los que fue feliz, fueron un desperdicio. Y acaba su tío: "Así que si te quedas dormido hasta los 18, agh, piensa en todo el sufrimiento que te perderás".

Genial, ¿o no? El cine a veces se convierte en cineterapia y nos regala verdaderas lecciones de vida.

La que extraigo personalmente de esta escena es:

El sufrimiento es inevitable, y necesario para el crecimiento personal.

Hum... Bonita frase, sin embargo, no hace mucho publiqué un post en el que presentaba una famosa cita de Buda: "El dolor es inevitable, el sufrimiento opcional". ¿Contradictorio? Trataré de explicarlo.

Dolor y sufrimiento son lo mismo. De hecho, el DRAE nos define el sufrimiento como "padecimiendo, dolor, pena". Creo que todos entendemos la frase de Buda: el dolor, ya se presente en forma de tristeza, de rabia o de miedo, es algo humano, forma parte de la vida, no debemos por tanto criticarnos y juzgarnos por sentir lo que es natural, y además, cuando lo superas, aprendes, creces, te superas a ti mismo; pero cuando ese dolor se expande más de lo necesario, ya sea en intensidad o duración (y a eso es a lo que Buda se refiere con "sufrimiento"), entonces...

Entonces hay que cambiar el chip.

Porque sentir pena, ira o miedo es natural. Pero dejar que dominen tus días no. Lo natural en las personas es experimentar el placer, buscar la felicidad y buscarse a uno mismo a través de la autorrealización. Y pasaremos muchas penas mientras lo hacemos. Pero cuando las lágrimas inundan tu camino impidiéndote avanzar... Tienes que salir de ahí. 

Un profesional, un psicólogo, puede ayudarte a recuperar el camino. No te mostrará ningún botón mágico en tu cabeza, pero sí te enseñará que la solución: está dentro de ti. Porque cuando el dolor se expande, somos nosotros en realidad quienes lo expandimos. Nos autosaboteamos a través del siguiente proceso:

Me siento mal ---- Percibo que me siento mal y no lo asimilo correctamente ---- Me siento peor

Solución: cambia el proceso.

Me siento mal ---- Lo percibo como algo natural, normal, sin criticarme ni juzgarme por ello ---- Hago algo para sentirme mejor

Si sigues la primera cadena, provocarás una bola de nieve cada vez más grande y tus emociones acabarán atrapándote. Si sigues la segunda cadena, el dolor puede ser incluso una lanzadera para vivir experiencias que nos aporten placer, bienestar y nuevas vías de autorrealización.

Una vida plena implica dolor y sufrimiento. Pero no dejes que el dolor y el sufrimiento sean los protagonistas de tu vida. Tu ruedas tu propia película. Enséñanos, una vida preciosa.