martes, 15 de enero de 2019

¿VIVES PARA GANAR O PARA NO PERDER?

La vida es un carrusel de ganancias y pérdidas.

¿Quién mejor que Albert Espinosa, que en su lucha con el cáncer perdió una pierna y varios órganos, y que por pasar buena parte de su vida en hospitales perdió a muchos amigos, para hablarnos de ello?


Si en la vida, inevitablemente, vamos a tener que afrontar varias pérdidas: la de tus padres y otros familiares, la de amigos, la de un trabajo o una casa, la de actividades que ya no podremos hacer o lugares a los que no podremos volver... ¿Qué sentido tiene vivir para no perder?

Muchas veces, a la hora de tomar decisiones, ponemos demasiado el foco de atención en lo que puedo perder, más que en lo que puedo ganar. Esto normalmente lleva al inmovilismo, es decir: a no tomar la decisión. Me quedo en mi zona de confort, donde siento que me falta algo, pero al menos sé que es lo que tengo, y no me permito la licencia de salir de esa zona por miedo a perder eso que ya tengo.

Sin embargo, hagas o no hagas, perderás en esta vida. ¿Y no has escuchado eso de que la gente se arrepiente más en su lecho de muerte de lo que no hizo que de lo que hizo?. Está basado en el libro de una enfermera de cuidados paliativos que se inspiró en los testimonios de muchos de los enfermos que cuidó (más información aquí).

Un inciso que considero muy importante: igual que debemos aceptar las pérdidas en nuestra vida, también debemos aceptar que nos iremos de ésta sin hacer muchas de las cosas que nos hubiera gustado hacer. Viajar a tal sitio, disfrutar de tal experiencia, pasar más tiempo con esa persona... No todos plantaremos un árbol, escribiremos un libro y tendremos un hijo. Pero es que esta vida no va, creo, de ser feliz con lo que no tienes o no haces, sino con lo que tienes, con lo que haces.

Lo que yo te propongo y aconsejo (y recordando a Jorge Bucay: los consejos no son para seguirlos, son para escucharlos) es que en la guía de tu hacer, en la guía de tu vida por tanto, no priorices las pérdidas por encima de las ganancias.

Claro que a la hora de decidir tendrás que tener en cuenta ambas, pero si le das más importancia a lo que puedes perder que a lo que puedes ganar... la mayoría de las veces te quedarás sin hacer nada.

Y haciendo nada, uno no se hace feliz.

El dolor, la adversidad, el fracaso y la pérdida, forman parte de la vida. Asúmelo. Si perdiste a alguien o algo, significa que lo tuviste o formó parte de tu vida durante un tiempo. ¡Agradece eso! Y que ese sentimiento de gratitud sea la palanca de cambio que te oriente, ahora, hacia lo que puedes ganar, lo que puedes llegar a ser.

Después de todo, todo pasa, incluso nosotros mismos. De ahí la importancia del desapego... Para no apegarnos a las cosas de la vida, y apegarnos sólo a la vida.

Así que si tienes que tomar una decisión importante que implicará pérdidas y ganancias (un cambio de trabajo, una ruptura sentimental, un traslado...), puedes seguir estos pasos:

1. Valora tanto las posibles pérdidas como las ganancias.

2. Pregúntate si puedes ser feliz con lo que pierdes.

3. Pregúntate si puedes ser feliz no dándote la oportunidad de optar a las posibles ganancias.

4. Seguramente puedas ser feliz tanto en un caso como en otro, pero ¿qué te provocaría mayor satisfacción, mantener lo que tienes u optar por lo que quieres?

5. ¡Decide!

6. Recuerda que prácticamente ninguna decisión es irreversible y tienes todo el derecho del mundo a cambiar de opinión pasado un tiempo o a tomar elecciones diferentes que te guíen hacia un rumbo distinto.

7. Y lo más importante: ¡se feliz con lo que tienes!

Porque simplemente, no se puede ser feliz con lo que fue ni con lo que podría haber sido. Después de todo, la ganancia más importante de nuestra vida no se encuentra en una decisión...
¡Se encuentra en el AHORA! ¡Un abrazo!

miércoles, 9 de enero de 2019

CONÓCETE

Somos lo que aprendemos.


Nuestra personalidad, el patrón recurrente de actitudes y conductas que ponemos de manifiesto ante nuestro entorno, se forja a través de las experiencias de la vida. Y las experiencias tempranas son determinantes en esta estructura.

Experiencias tempranas de las que ni siquiera somos conscientes, o al menos no de la relación que guardan hoy con mi manera de ser.

Así, puedo no ser consciente de:

- Que si hoy tengo dependencia emocional es porque en el pasado sufrí experiencias de abandono.

- Que si hoy demando demasiada atención en los demás es porque en el pasado no me sentí querido.

- Que la mayoría de mis miedos actuales tienen que ver con experiencias traumáticas del pasado.

- Que mi autoconcepto se ha formado a través de creencias erróneas fruto de malos aprendizajes.

- Que mucho de lo que no sé o de lo que hago mal en mis relaciones con los demás tiene que ver con malos modelos de vida.

De ahí la importancia de la toma de consciencia para el cambio. Sólo cuando soy consciente de una mala actitud o conducta que repito casi de manera automática una y otra vez, porque es lo que he aprendido a hacer, y cuyas consecuencias son negativas para mí y/o para otras personas, puedo cambiar esa actitud o conducta. Y dejo entonces de hacer o hacerme daño, y me acerco un poquito más a la felicidad.

De ahí, la importancia de conocernos. Por eso este sábado 12 de Enero hago el Taller de Autoconocimiento: una cita contigo mismo. Una cita para conocerte mejor y detectar esos condicionamientos que te están provocando dolor y sufrimiento, ¡y darles la vuelta! En definitiva, una cita para descubrirte y reinventarte.

Porque las personas somos los que aprendemos. Pero nunca dejamos de desaprender y de aprender de nuevo.

Porque a fin de cuentas: SOMOS CAMBIO.

Te deseo mucho cambio, mucho crecimiento personal para este año que recién empieza. Y qué mejor manera de empezarlo, que teniendo esa cita contigo mismo. Si estás en Málaga allí te espero, y si no, recibe como siempre ¡este abrazo!

miércoles, 2 de enero de 2019

LO MEJOR DEL 2018 (III)

Tercera y última entrega de lo mejor que he colgado en Redes Sociales sobre psicología y crecimiento personal, durante el último año. Que los Reyes Magos se porten bien con vosotros, y si no, siempre podréis disfrutar de estos regalos adelantados, que no están nada, nada mal. ¡Un abrazo!





Una explicación muy sencilla, breve y útil de la paradoja de la elección de Barry Schwartz: tener mucho donde elegir provoca parálisis e insatisfacción. Lo mejor no reside en la elección que hagas sino en disfrutar de lo que tengas.



Nadie será más infeliz que aquél que pretenda ser feliz siempre. ¡Permítete estar mal y deja que pase!




Imprescindible: Albert Espinosa, en El Hormiguero, hablando de pérdidas... y de ganancias.




Por estar en una relación de pareja NO pierdes el derecho a tu propio espacio. Las relaciones más exitosas son de hecho aquéllas que, construyendo un espacio compartido significativo, mantienen el espacio exclusivo de cada uno de los miembros. Excelente artículo.


Cerrar ciclos: dar gracias, perdonar y pedir perdón, y decir adiós.






Y para acabar una reflexión de Osho que me encantó:

"Puede que la gente tenga dinero, y el dinero se convierte en sus grilletes. 
Puede que la gente tenga prestigio, y el prestigio se convierte en sus grilletes. Parece que todo el pasado de la humanidad ha consistido en perfeccionar 
la manera de hacer mejores cadenas, pero incluso si una cadena es de oro, sigue siendo una cadena".

jueves, 27 de diciembre de 2018

LO MEJOR DEL 2018 (II)

Segunda entrega de la recopilación de lo mejor que he colgado durante este 2018 en Redes Sociales. ¡Todo un arsenal de conocimiento para nuestro bienestar! Que los disfrutéis y aprovechéis para este 2019 y para toda la vida, ¡feliz entrada de año!





"Para poder amar a alguien, el primer paso, es amarse a uno mismo".




¿Y si sustituimos el "pensar en positivo" por "pensar bien"? Muy interesante y pedagógico artículo.



Entrevista al Maestro, Jorge Bucay, en la que habla del duelo, de la felicidad y de la libertad.




Barry Schwartz: la paradoja de elegir. Imprescindible:




Me propongo dedicar más tiempo de mi vida a la siguiente tarea: ¡no hacer nada!


miércoles, 19 de diciembre de 2018

LO MEJOR DEL 2018 (I)

Como cada año, aquí está la primera entrega de la recopilación de lo mejor que he colgado en Redes Sociales durante el 2018. Que los disfrutéis, porque no tiene desperdicio, ¡y que paséis unas muy felices fiestas!




Vídeo de Elsa Punset, muy interesante para facilitar la puesta en marcha de los propósitos del nuevo año:


Enamórate de quien te dé la gana: guapo, feo, rico, pobre, alta, baja, rubia, morena, lista o tonto... Pero enamórate de quien te trate bien.




Uno de esos inspiradores mensajes que te puede cambiar la vida. ¿Y tú, qué practicas?





Happiness: imprescindible corto sobre la (in)”felicidad”. 


Caminar: 




miércoles, 12 de diciembre de 2018

REGALOS QUE NO VIENEN EN CAJAS

Se va acercando, para algunos peligrosamente, la Navidad.

Digo peligrosamente por todo el estrés que conlleva hacer regalos: las compras, el qué elijo yo este año, los bullicios, la publicidad, el ruido...

Si Papá Noel y los Reyes Magos existen de verdad, ¡se podrían ocupar ellos ya que estamos!

Es curioso, muy curioso, que cuando la gente habla en mis talleres de lo que le gusta y no le gusta de la Navidad, entre lo más nombrado en el polo negativo, suela estar ese consumismo desaforado que nos invade a todos por estas fechas. Y es curioso, muy curioso, que cuando la gente habla en mis talleres de la felicidad, suele decir que son momentos. No cosas, no, momentos.

Por eso quería escribir este post, para recordarte la importancia que tienen las cosas que no son cosas. La importancia y lo bonito de:

- Regalar tiempo.

- Regalar sonrisas.

- Regalar caricias, besos y abrazos.

- Regalar sabiduría.

- Regalar escucha.

- Regalar palabras.

- Regalar gratitud.

- Regalar paz.

- Regalar alegría.

- Regalar coraje.

- Regalar amor.

Y por supuesto, regalar y regalarte bienestar y crecimiento personal. Por ello te animo a apuntarte al taller que haré este próximo sábado 15 de Diciembre: Taller Desarmando a Papá Noel: ¡es Navidad y me alegro!, un taller para demostrarle al bueno (o malo) de Santa que la felicidad no se puede meter dentro de una caja, un taller para compartir (regalarnos) autoestima, inteligencia emocional, positividad y otras muchas cosas (que no son cosas) imprescindibles para tener no una época del año, ¡sino toda una vida!, llena de dicha y plenitud.

Te espero si estás ese día en Málaga, y si no puedo verte, recibe ya de mí este regalo: ¡un abrazo! 

martes, 4 de diciembre de 2018

¡ACTÍVATE!

Una de las estrategias terapéuticas más usadas por los psicólogos, sobre todo los cognitivos-conductuales como yo, es la Activación Conductual.

Esta terapia se utiliza mucho para los trastornos depresivos y consiste, muy someramente, en activar a la persona (de ahí su nombre).

Uno de los síntomas más predominantes en un cuadro depresivo es el de la desmotivación, que lleva a la apatía y a la evitación de conducta y por tanto a la ausencia de reforzadores positivos.

A través de los cambios cognitivos, es decir, en la manera de pensar de la persona, ya que su estado anímico está más influido por su forma de interpretar su situación de vida y a él mismo más que por sus diversas situaciones de vida, se consigue mejorar el ánimo del paciente. Sin embargo éste es un trabajo arduo y lento y, mientras se hace (ya que sigue siendo un trabajo necesario), se puede intervenir directamente sobre los hábitos de la persona, motivándole a realizar actividades.

No cualesquiera actividades. Cada persona tiene las suyas y es trabajo del psicólogo ayudarla a buscarlas. Tienen que ser actividades que sean gratificantes para ella, que tengan un sentido y supongan una recompensa o así sería en condiciones normales, ya que por su estado anímico es muy posible que esa satisfacción tarde en encontrarse. 

Sin embargo la idea base de la que se parte es primero acción y luego motivación. Pongamos un ejemplo: imagina que quieres empezar a salir a correr, pero cada vez que vas a ponerte te invade la pereza y al final lo acabas postergando un día, y otro, y otro... La famosa procrastinación. Te faltan ganas, fuerza de voluntad y motivación, porque aunque quieres empezar, a la hora de la verdad no encuentras reforzadores positivos (alicientes) para hacerlo, ya que éstos no son inmediatos. La clave reside entonces en ¡hacer!, sin ganas, sin motivación, fuérzate, sal a la calle a correr, comprométete seriamente a hacerlo y hazlo.

La motivación vendrás después cuando, poco a poco, aprecies cómo al correr te vas sintiendo mejor, que es una sensación agradable (el ejercicio físico libera hormonas asociadas a emociones placenteras), que te vas notando cada vez más saludable, con más energía... Hasta que llega un día en el que ya no te cuesta, lo haces sin pensar, porque el refuerzo ha surgido, tu cerebro ha establecido una asociación entre salir a correr y sentirse bien y has convertido entonces esa actividad en un hábito.

Pues así con muchas actividades que en un primer momento el paciente no quiere o no le pone empeño en hacer pero que luego, simplemente haciéndolas, por el simple hecho de hacerlas, va a sentirse mejor. 

Porque las personas nos sentimos bien haciendo, moviéndonos, activándonos, independientemente de los resultados que consigamos, el hacer, el camino, el proceso, puede ser divertido, estimulante y reconfortante. Algunos de los beneficios de tener una vida activa son:

1. No piensas tanto. Los procesos rumiativos (dar vueltas y vueltas a un problema, idea o situación) son muy frecuentes en los estados depresivos, los mantienen y los agravan, y a través del hacer, salimos de nuestra propia mente.

2. Te cansas más. Y eso hace que puedas luego dormir mejor, ya que otro de los síntomas de la depresión es el imsomnio, que además provoca que te levantes con peor ánimo y menos ganas de hacer cosas, estableciéndose una espiral de inactividad.

3. Cambias la imagen que tienes de ti mismo, el YO. Todos nos vemos, nos autoobservamos y nos quedamos con una imagen de nosotros. Si la imagen que tengo de mí mismo es la de un tipo que está todo el día tirado en el sofá sin hacer gran cosa, ¿me sentiré igual de bien que si mi imagen es la de una persona activa y enérgica?

4. Encuentras la sal de la vida: las personas nos sentimos mejor cuando hacemos más aquello que más nos gusta hacer. Ésa es la sal de la vida. Lo que pasa es que las personas con depresión es como si hubieran perdido el sentido del gusto: ¡no le encuentran sabor a nada! Pero eso es sólo así al principio, después, a medida que vas haciendo, vas recuperando el sabor.

5. Por último, también se hace mucho hincapié en las rutinas y las relaciones, en la manera en que las personas con un problemas de depresión se relacionan con su entorno y las personas de su entorno. Y cuando encontramos relaciones conflictivas o insatisfactorias y rutinas que no aportan nada, y las eliminamos o las modificamos, cambiamos también el nivel de satisfacción de la persona. Es decir: no se trata sólo de hacer más, sino de cambiar tu manera de hacer, para hacer mejor.

Relacionarte mejor contigo mismo y con tu entorno, para sentirte mejor. No es tan fácil como suena, pero suena lo bastante bien como para intentarlo. Y si necesitas que te echen una mano, ¡no lo dudes, pídela!

Yo por lo pronto termino, no dándote la mano, pero sí enviándote este sincero y enorme ¡ABRAZO!