viernes, 31 de enero de 2014

EL PENSAMIENTO MÁGICO

Qué mejor ocasión para hablar del pensamiento mágico que éste post nº13, ya que pensamiento mágico y superstición están definidos por procesos idénticos.

Pero, ¿qué es el pensamiento mágico? Para muchos de vosotros quizá este concepto sea nuevo. Bien, pues para empezar, os diré: nada tiene que ver con sacar conejos de una chistera.

El pensamiento mágico es creer que mis propios pensamientos, palabras o actos causarán o evitarán un hecho que no está causalmente relacionado con dichos pensamientos, palabras o actos. Se encuadra por tanto dentro de la falacia (falacia=argumento no válido) post hoc, ergo propter hoc (“después de esto, luego a consecuencia de esto”), que consiste en afirmar equivocadamente que porque un acontecimiento va seguido de otro el primero lo produjo. Por ejemplo:

Pasar por debajo de una escalera y que luego al cruzar un semáforo estén a punto de atropellarte (¿?).

Decirles a tus amigos que estás convencido de que tu equipo favorito perderá el partido, y que luego gane y pienses que ha sido gracias a esos comentarios (¿perdona?).

Que un ser querido se retrase, pensar que puede haberle ocurrido un accidente, que finalmente aparezca, y creer que ha sido tu preocupación lo que le ha salvado la vida (¿¿¿cómo???).

Pues por raras que parezcan, estas incoherentes e ilógicas relaciones causales son establecidas por las personas con bastante frecuencia. ¿Por qué? Porque las aprendemos. Basta con que de pequeño me preocupara mucho por que no vinieran mis padres e imaginara un accidente (cuando existían otras explicaciones para la tardanza: un atasco, un imprevisto, un olvido...), y que aparecieran sanos y salvos, para aprender a pensar en lo peor cada vez que alguien se retrase. Basta con que nos dijeran que pasar por debajo de una escalera causa mala suerte para que evitemos hacerlo (y no me diga que no lo ha hecho, o al menos ha visto a personas hasta cambiarse de acera).

¿Y por qué es importante el pensamiento mágico en Psicología, más si cabe en Psicología Positiva? Porque el pensamiento mágico es la raiz del pensamiento anticipatorio. Y el pensamiento anticipatorio, en clave negativa, es decir, anticipar lo malo, en ocasiones, incluso lo peor, es el antagonista supremo de la Psicología Positiva.

El pensamiento anticipatorio en clave negativa nos preocupa, nos provoca malestar, y no sólo no nos libra de que ocurra lo malo, si no que facilita el fracaso, ya que cuando nos estresamos o nos deprimimos debido a nuestras preocupaciones, nuestras respuestas a las demandas del entorno se vuelven menos eficaces. Muy al contrario que si nos mantenemos serenos, alegres y optimistas.

Sin embargo, imaginemos por un momento que lo malo, sucede. ¿Sabe qué pasará? ¡Que va a reponerse! ¡Lo superará! Es lo que hace la mayoría de la gente: nos crecemos ante los fracasos y eventos negativos personales. Es decir: ¡sufrimos más pensando en lo malo que cuando nos pasa!

Así que déjese de trucos de magia. Empiece a pensar en clave positiva. Y no olvide que: positividad no es pensar que todo saldrá bien, es saber que aunque las cosas no salgan bien, seré capaz de seguir hacia delante.

jueves, 23 de enero de 2014

¿EL DINERO DA LA FELICIDAD?

Esta semana, gracias al informe de Intermón Oxfam (puedes ver un artículo resumen, aquí) conocíamos estos datos: 85 personas poseen la misma riqueza que más de tres mil millones y medio, la mitad más pobre de la población mundial, y 20 españoles obtienen los mismos ingresos que el 20% de la población más pobre de España.

Aterrador.

He pensado que era el mejor momento pues, para escribir este post, y arrojar un poco de luz entre tantas tinieblas.

Te plantearé, para empezar, una vieja pregunta: ¿el dinero da la felicidad?

Y ahora, te expondré unos datos que quizá te sean nuevos:

  • Se ha demostrado que el dinero aporta felicidad cuando no se tiene y sirve para cubrir las necesidades básicas. A partir de que esas necesidades están cubiertas, tener más dinero, no incrementa la felicidad.
  • Tener mucho dinero puede ser incluso causa de infelicidad, porque se amplia tanto el rango de alternativas a elegir que eso provoca indecisión, incertidumbre, ansiedad...
  • Ser pobre no provoca tanta infelicidad como el hecho de serlo en una sociedad en la que otros son ricos. Es decir, es la desigualdad y la percepción de injusticia social lo que provoca más infelicidad.
Pues con los datos del principio... bien avenidos estamos.

Como ente grupal, como sociedad, nos queda mucho trabajo por hacer para corregir este terrible desequilibrio y construir un mundo más justo e igualitario. 

Pero desde nuestro espacio personal, desde nuestra individualidad, también podemos hacer mucho. Por cambiar el mundo: Joan Melé, subdirector del banco ético Triodos Bank, no en vano dice que cambiando uno mismo, cambiará su entorno. Pero también tenemos mucho trabajo que hacer para gestionar nuestro bienestar personal sin tener que depender tanto del dinero. Y para ello es importantísimo tener clara una idea:




¿Y cómo disfruta uno de la vida? En primer lugar, te invito a hacer un ejercicio de autoanálisis y que definas cuáles son las cosas que más te gusta hacer. Y que te propongas seriamente dedicarle más tiempo a esas cosas.

Y en segundo lugar: no es que nuestra felicidad no aumente acumulando riqueza, es que somos más felices cuando damos. No tiene que ser dinero, por supuesto, estoy hablando de dos virtudes humanas que nos completan, que nos llevan a la autorrealización y por ende, nos hacen más felices: la AYUDA y la GRATITUD.

Cuando hacemos una donación, luchamos contra una injusticia, hacemos un favor a alguien, o mostramos nuestro agradecimiento, establecemos canales de felicidad recíprocos

Vivimos en un mundo en el que muchos no son felices porque no tienen dinero, y otros tampoco lo son porque tienen demasiado. Quizá esto nos dé una pista de que una posible fórmula de la felicidad, esa cosa que nunca acabamos de alcanzar del todo pero que siempre debemos insistir en buscarla, sea: - TENER + HACER + SER.


 

martes, 14 de enero de 2014

AMOR SANO

En una escena de la mítica serie Los Soprano, Tony, el personaje del gran actor y recientemente fallecido James Gandolfini, trata de animar a su hijo cuando éste ha caído en una fuerte depresión porque su novia le ha dejado. Y se desarrolla, más o menos, el siguiente diálogo:

Tony: Lo que te pasa es algo muy común. Es algo que ha dado miles de millones de dólares a una industria.

Hijo: ¿La del Prozac?

Tony: No, la industria discográfica. Se han escrito montones de canciones sobre el desamor.

Genial.

Posiblemente, por este orden, la industria discográfica, la del Prozac, y luego también, los psicoterapeutas, seamos los grandes beneficiados de la historias de desamor, las rupturas sentimentales y las relaciones amorosas insanas. Pero sólo los terceros devolvemos el favor de forma completamente recíproca:

Las canciones de desamor suelen ser tristes, y sirven más para dejarse embargar por los estados de ánimo negativos que para salir de ellos.

El Prozac tiene numerosos efectos secundarios: puede provocar adicción, somnolencia, dificultad motora, hipertensión a largo plazo, y algunos otros, incluso cuadros de ansiedad.

La psicoterapia no sólo no tiene efectos secundarios adversos sino que la persona, además de superar su problema sentimental específico, puede salir fortalecida de cara al futuro. Sobre todo en la Psicología Positiva, ya que no por nada ésta centra una de sus líneas de investigación/aplicación al descubrimiento, desarrollo y aprovechamiento de las virtudes y fortalezas humanas.

No necesitamos una pastilla para superar el dolor ante una pérdida sentimental o una decepción amorosa. Lo podemos hacer a través de nosotros mismos: a través de nuestra creatividad, de nuestro humor, de nuestra resiliencia, de nuestra Inteligencia Emocional, y por su puesto, de nuestra positividad. Todas ellas virtudes humanas, fortalezas que guardamos dentro.

El problema es que, desde la industria discográfica, desde el cine y la televisión, desde la publicidad, desde los ministerios y los púlpitos, esas fortalezas escondidas están siendo continuamente atacadas y reprimidas, a través de una manipulación constante de nuestras creencias. Y creencias distorsionadas = interpretación errónea de la realidad = sentirte mal, valorarte peor.

Siempre nos dicen cómo ha de ser la relación perfecta, nuestra pareja ideal, qué condiciones hay que cumplir para que una relación sea una experiencia totalmente idílica y satisfactoria. Pero, desde luego, no siempre, tienen razón.

Por eso, en el Gabinete de Psicología Positiva de Málaga, queremos romper esquemas.

Queremos hablarte de amor, pero también de salud. Queremos hablarte de amor sano.

Queremos que, ya estés solo, o tengas pareja pero te sientas solo, o te hayas quedado solo y no consigas olvidarte de esa persona tóxica de tu pasado, o tengas a ese compañero o compañera que te alegra la vida pero quieres aprender a mejorar aún más vuestra relación, queremos que cojas las riendas de tu vida, tus fortalezas, tus virtudes, y empieces a dirigirte hacia tu propio bienestar personal.

Así que éstate muy atento y atenta a nuestra página de Facebook porque muy
pronto anunciaremos nuestro TALLER DE AMOR SANO.

Porque un corazón roto no es un corazón muerto, es un corazón a punto de sanar, y bombear con más fuerza que nunca.

miércoles, 8 de enero de 2014

EL PODER DE LA IMAGINACIÓN

"Los pensamientos curan más que los medicamentos".

No lo ha dicho un curandero. No lo ha dicho un indignado protestando contra las farmacéuticas. No lo ha dicho (¡increíble!) Paulo Coelho, no lo he dicho ni yo. Lo ha dicho, este hombre.

Bruce Lipton, Doctor en Biología Celular y pionero en la investigación con células madres. Ahí es nada.

Desde la Psicología se conoce perfectamente la relación entre los pensamientos, las emociones y las enfermedades. La depresión debilita el sistema inmune. La ansiedad generada por un estrés crónico puede derivar en problemas coronarios o cáncer. Depresión y ansiedad son alteraciones graves del estado de ánimo influenciadas por los pensamientos.

Por si no tuvieramos suficiente motivo para pensar en positivo que el de ser felices, ahora aparece otro: vivir más y mejor, es decir, nuestra salud.

Un ejemplo: nos preocupa algo (un examen, una entrevista de trabajo, un informe que he de presentarle sin falta a mis jefes...), no dejo de darle vueltas en sentido negativo ("¡vaya marrón, no estoy preparado, va a salir mal!"), empieza a dolerme la cabeza, el cuello, la espalda... Resultado: como estoy enfermo, no rindo. Y acabo suspendiendo, haciendo una mala entrevista, o no logro entregar el informe a tiempo. Y de quién es la culpa: de mis pensamientos. Ellos no han pronosticado nada. Han dirigido mis resultados. 

Podemos invertir el proceso. Cómo:

1. Lo primero es darse cuenta de que estoy dentro de una dinámica de pensamientos negativos. Éstos son obsesivos y recurrentes. Pistas: no nos dejan concentrarnos, nos ponen de mal humor o tensos, provocan efectos fisiológicos nocivos (dolores, palpitaciones, temblores...).

2. Haz algo que te guste y que te saque de esa dinámica. Música fuerte (si no son las 2 de la madrugada, tu vecino lo entenderá), ejercicio, hablar con un amigo...

3. Y a continuación, afronta el foco de tu preocupación, pero desde una perpectiva positiva. Una técnica que funciona para contrarrestar el efecto de los pensamientos negativos es la visualización. Pensar también es imaginar. Imagínate afrontando el problema que tanto te preocupa, con éxito. Aprobando el examen, haciendo una gran entrevista, entregando el informe y siendo halagado por tus jefes. La mala noticia: imaginar es difícil. La buena: lo difícil sólo cuesta un poco más. La imaginación es un recurso que como todos, ha de ser entrenado. Ayuda: aislarse, pensar en los detalles, evocar las sensaciones.

4. No olvides... ¡seguir trabajando! Con sólo imaginar las cosas, no suceden. Hay una frase que me encanta (y no recuerdo de dónde proviene), que es algo así como: Y todo esto sucedió, porque lo imaginé. Magnífica. Es verdad, si nos visualizamos con éxito realizando una determinada acción, aumentan las probabilidades de que esa acción resulte exitosa. Sin embargo, si no acompañamos la actitud con trabajo, por mucho poder que tenga la imaginación... milagros no hace.

Pero imagina en clave positiva y tu salud se beneficiará de ello, y por ende tu rendimiento y tu éxito. En definitiva, sueña que eres feliz, y estarás un poco más cerca de esa deliciosa quimera llamada felicidad.