martes, 3 de marzo de 2026

PONER EN VALOR LA RAREZA

 Hoy día se han empezado a usar bastante los términos "neurodiversidad" y "neurodivergencia". El primero se refiere a que las personas que formamos parte de una sociedad somos neurológicamente diversos. Dentro de esa diversidad, hay grupos que se alejan de lo predominante, como personas con rasgos de autismo, de TDAH y otros, y estos serían los "neurodivergentes". Es decir, todos somos neurodiversos en cuanto al funcionamiento de nuestro cerebro, y algunos son diferentes a lo más típico. No por ello quiere decir que estén enfermos. Estos términos son más inclusivos, menos estigmatizantes, y por eso estoy muy a favor de que se usen más a menudo.


Sin embargo, creo que también debería haber un término que recogiera más la diversidad social, y que estuviera muy alejado de los que ya conocemos: marginados, bichos raros, frikis, nerds, inadaptados... Ya lo dijo el orador y escritor indio Jiddu Krishnamurti: "No es signo de buena salud estar bien adaptado a una sociedad profundamente enferma".


Que seas diferente, que no te guste lo que le gusta a "todo el mundo", que tus ideas, valores e intereses difieran de los más aceptados socialmente, no significa que estés enfermo. De hecho, no tiene por qué significar que tengas algún problema. Es más, hay patrones de comportamiento que me parecen más nocivos (para uno mismo y para los demás) que los de, por poner un ejemplo, los therians: estos solo están haciendo un juego que les ayuda a encontrar pertenencia a un grupo en el mundo, identificándose con los animales (lo cual me parece estupendo, ya lo dijo el cantante: "Yo quisiera ser civilizado como los animales..."), mientras que en la sociedad actual encontramos muchas conductas hiperindiviudalistas, egoístas, orientadas a lo material y a la acumulación de dinero y experiencias, que dan una importancia excesiva al ego y al estatus... Basura para el alma y escollos para nuestra salud mental.


Por eso, ahora que se habla tanto de neurodiversidad y neurodivergencia, de estilos cognitivos diferentes pero no inferiores, y ahora que se han puesto tan de moda los therians, yo quiero poner en valor a los Bichos Raros, con las dos letras iniciales en mayúsculas, con orgullo. Pensar, sentir y actuar de manera diferente a lo normativo puede ser, según qué casos, bueno para nuestra salud mental. Y también para el desarrollo de una sociedad más respetuosa con el bienestar de todas las personas.


Y aprovechando que queda ya poquito para la Gala de los Oscars 2026, que se celebra el 15 de marzo, quiero dejaros una lista de películas protagonizadas por personajes alejados del exitismo al que nos tiene tan acostumbrados (y mal enseñados) Hollywood. Personajes imperfectos, pero bellos. Personajes con heridas, y también con fortalezas. Personajes con historias que nos recuerdan, que nos enseñan, y que nos inspiran.


Y estas son:


- Bestias del sur salvaje. La historia de una niña de seis años que vive con su padre en un lugar aislado del mundo. Te enamorarás de Hushpuppy.

- Black Mirror: Nosedive. Un capitulón de la mítica serie Black Mirror, en el que se nos habla de la falsa necesidad de aprobación social.

- Requisitos para ser una persona normal. Primera película como directora de Leticia Dolera. ¿Necesitamos ser normales para ser felices?

- Pequeña Miss Sunshine. Una pequeña joya del cine indie americano. Una niña quiere participar en un concurso de belleza e involucra a toda la familia.

- Mary and Max. Obra maestra del cine de animación que nos cuenta sobre la amistad que surge entre un adulto con Asperger y una niña solitaria.

- El rey pescador. Dramedia noventera en la que Robin Williams se pone en la piel de un vagabundo con problemas mentales que busca el Santo Grial.

- Ted Lasso. Una serie que nos cuenta sobre un entrenador de fútbol con sensibilidad e inteligencia emocional. ¿Es posible? En Ted Lasso, sí.

- Perfect Days. Película japonesa del alemán Win Wenders, nos muestra el día a día de un limpiador de urinarios con una vida solitaria... y muy tranquila.

- Memorias de un caracol. Del creador de Mary and Max. Sobre la amistad entre una anciana excéntrica y una niña que ha perdido a su hermano mellizo.

- Eight grade. Imprescindible para adolescentes. Una niña en el último curso del colegio tiene que lidiar con sus tremendas inseguridades. 


Esta lista de diez películas es todo un regalo, porque las películas, las historias en general, nos enseñan grandes lecciones de vida con perlas de sabiduría muy útiles para nuestro bienestar y crecimiento personal y colectivo. Así que espero que las disfrutéis, ¡y que os sean de provecho!


Ah, ¡y que vivan los bichos raros!


Cuestiona todo lo que digo, la duda nos acerca más a la verdad.


Si te gustó el post, comenta y comparte, no te lo quedes solo para ti, porfa.


Si te gusté yo, hago terapia en consulta en Málaga y online para todo el mundo. También tengo un par de libros.


¡Y recibe este abrazo!   

martes, 10 de febrero de 2026

NO CONTROLES

Como estamos en la semana del amor, porque el sábado es San Tontín San Valentín, hace poco creé esta decálogo de amor sano:



Y tras hacerlo, analizándolo me di cuenta de que no había puesto nada relacionado con la celotipia (celos obsesivos). Pero no es verdad. En realidad, en el punto 1 está resumido todo lo que necesitamos saber sobre el problema de la celotipia. 

Tu pareja no es tu pertenencia. Tu pareja no es tu pertenencia. Tu pareja no es tu pertenencia...

Y como tu pareja no es tu pertenencia, no hay nada que debas hacer para controlarla.

Cierto es que en una relación de parejas hay pactos. Las personas llegan a acuerdos que se traducen en compromisos. Como, por ejemplo, el compromiso de fidelidad. Pero no es tu misión velar por que tu pareja cumple sus compromisos. Esa es su misión, no la tuya. La tuya es cumplir tus compromisos, confiar, y ser un buen compañero/a de tu pareja.

Punto.
No eres ni debes ser el policía de nadie.

Si cumples tus compromisos, confías y eres bueno/a, y tu pareja te engaña, tú has hecho tooooodo lo que tenías que hacer, y el único responsable de ese engaño, ¿quién ha sido? Efectivamente, tu pareja. Pues, hala, que él o ella se lo trabaje.

Si tienes pensamientos de contenido celotípico que te generan ansiedad y que te empujan a acometer actos de control (vigilancia, espionaje, interrogatorios, ponerle censuras y trabas a tu pareja, pelear con ella para que te confirma o desmienta...), has de tener muy claro clarinete que esas conductas nunca tienen cabida en una relación de pareja.

Sentir celos es algo normal, todos podemos llegar a sentir celos. Y algunas veces, incluso están bastante justificados. Pero la celotipia (celos obsesivos) es una enfermedad de la que te tienes que ocupar tú, trabajando en ti, no controlando a tu pareja. Y si crees que está pasando algo en la relación que te molesta o que te provoca inseguridad, háblalo con ella, con asertividad, con respeto, y tratando de llegar a entendimientos y soluciones. 

Cada cual elige estar con quien quiere estar y hacer lo que quiera. Somos libres. También debemos ser responsables, por supuesto. Pero asegurarte de que tu pareja lo será, no es tu responsabilidad.

Tenlo claro, y si con todo esto todavía tienes problemas con tu celotipia: no lo dudes, ven a terapia. Te ayudo.

Cuestiona lo que digo; la duda nos acerca más a la verdad.

Si te gustó el post, comenta y comparte, no te lo quedes solo para ti.

Si te gusté yo, hago terapia en consulta en Málaga y online para todo el mundo. También tengo un par de libros.

Y no podía despedirme sin desearte ¡mucho cuidado con ese loco de Cupido, que ya anda suelto! ¡Que alguien se ocupe de él y le dé su merecido!

¡Un abrazo! 😅

lunes, 19 de enero de 2026

DIFERENCIAS ENTRE TRISTEZA Y DEPRESIÓN

Hoy dicen que es Blue Monday. Ya sabes, esa chuminá que se inventó algún
iluminati para decir que el tercer lunes de enero es el más triste del año. Y yo llevo aprovechándome de esta fecha, de un tiempo hacia acá, para defender a la denostada tristeza y ensalzar sus valores. ¡Necesitamos a la tristeza! In love con la tristeza.


Este año, lo que quiero hacer para generarle buena fama a mi querida tristeza es diferenciarla bien de la depresión. Tristeza y depresión no son lo mismo.


Para vosotros quizá sea obvio, pero como psicólogo me encuentro con personas que sí creen que tienen depresión, cuando lo único que les pasa es que se sienten tristes, y con razón además. Se estigmatizan sin motivo (ojo: tampoco hay que hacerlo cuando se tiene depresión). Y pueden llegar a recurrir a psicofármacos sin tener por qué.


La tristeza es una emoción que puede durar minutos u horas. A veces pasamos de la emoción al estado de ánimo, y este puede durar días. No se diagnostica depresión hasta que la persona manifiesta sentirse de una determinada manera durante al menos dos semanas, la mayor parte del día.


Pero, además del factor tiempo, también tenemos que tener en cuenta las características. La depresión es un conjunto de síntomas. La tristeza es solo uno de ellos, y no necesariamente está presente siempre. La depresión no es estar triste, aunque pueda conllevar estarlo. Es sobre todo una pérdida de ganas. Por eso, otros síntomas que aparecen en un cuadro depresivo son la apatía, la anhedonia, la baja motivación, la falta de autoestima...


Se ha llegado a definir la depresión como la fatiga de ser uno mismo. La depresión conlleva una fatiga física, mental y emocional. El organismo se deprime, por eso se llama depresión. Es decir, se viene abajo. Nos exponemos a presiones que nos producen un estrés excesivo y continuado (cumplir con las exigencias, con los estándares), y cuando no podemos más, ¡plof! Nos cansamos de ser nosotros mismos, el yo que nos hemos exigido ser y que, en realidad, no podemos (ni es saludable).


En ocasiones se dice que la tristeza es la antesala a la depresión, pero no es verdad. La depresión puede venir también por un suceso aislado, no por una exposición constante al estrés: una ruptura sentimental, la pérdida de un ser querido, un trauma que produce demasiado dolor..., pero es, precisamente, nuestra resistencia a la tristeza y al dolor, nuestra lucha con nosotros mismos, lo que provoca esa fatiga que acaba en depresión.


De ahí la importancia de dejarse ser, imperfecto, vulnerable, y de aceptar la
parte jodida de la vida y las emociones que provoca, como la tristeza. No hay que luchar, no hay que reprimir, no hay que esconder... hay que sentir, transitar y soltar.


Y como todos, Todos, TODOS en algún/unos momentos de nuestra vida podemos caer en depresión, permitámonos pedir ayuda, por supuesto.


Cuenta conmigo para eso.


Cuestiona todo lo que digo, que la duda nos acerca más a la verdad.


Si te gustó el post, no te lo quedes solo para ti, porfa, comenta y comparte.


Si te gusté yo, hago terapia en consulta en Málaga y online para todo el mundo. También tengo un par de libros.


¡Y recibe el primer abrazo de 2026! ¡Feliz año! Y cuando no sea feliz, que al menos sea tolerable. 😉