miércoles, 18 de julio de 2018

¡ME ABUUURRO!

El aburrimiento es una de las emociones más difíciles de tolerar. 

Este rechazo al aburrimiento viene porque ya de pequeños nos aburríamos con mucha frecuencia.  Y es que un niño dispone de mucho tiempo libre (ahora, entre deberes, actividades extraescolares y nuevas tecnologías, cada vez menos, y no estoy seguro de que eso sea una ventaja), con lo que era muy común que protestáramos a nuestra madre gritando "¡Me abuuurro!", a lo que nuestra madre contestaba: "Pues échate en agua".

El aburrimiento además se hace amigo muy pronto de otras emociones como la tristeza o la ansiedad, ya que cuando no tenemos nada que hacer es más fácil que la mente funcione más y, casi siempre, de manera que nos perjudica. Así, cuando estamos inactivos, es como si una ventana se abriera a todo tipo de pensamientos pesimistas y negativos, preocupaciones y rumiaciones.

También, cuando estamos aburridos, nos volvemos más sensibles al sentimiento de soledad. Nos sentimos más solos en el mundo, aunque no lo estemos, más desconectados, y nos puede invadir una sensación de vacío existencial.

Por último, es muy fácil aburrirse en verano, en vacaciones. Nos pasamos todo el año deseando que llegue nuestro merecido descanso y, cuando lo hace, en cuanto aparece una pequeña laguna sin actividades o sin gente a mi alrededor, nos subimos por las paredes. No es fácil imaginarse a algún work-alcoholic tentado de llamar a su jefe para gritarle: "¡Dame trabajo!" Así de hondo es capaz de caer el ser humano cuando se aburre.

Por esto, aprovechando que estamos en plena época estival, voy a dar algunas recomendaciones para aprender a tolerar el aburrimiento. Porque sí, claro que el aburrimiento es soportable y, no sólo eso, puede llegar a ser incluso muy disfrutable. ¿Me crees? Sigue leyendo. ¿No me crees? Sigue leyendo.

QUÉ HACER PARA ABURRIRTE SIN MORIR EN EL INTENTO:

- En primer lugar: ¡échate en agua! Ésta es una expresión muy popular aunque exclusiva de las madres. Sólo si eres madre la puedes usar y sólo si eres madre conocerás su significado. De hecho creo que la intención de las madres al utilizar esta expresión es que sus hijos piensen "¿Qué querrá decir mi madre con esto?" y permanezcan horas y horas tratando descifrar el enigmático sentido de la frase, y así dejen de aburrirse. Ningún niño a día de hoy ha sido capaz de desentrañar el misterio. Sin embargo, cada uno puede tener su propia interpretación. La mía es: que te aguantes. Y eso es lo primero que tienes que saber respecto al aburrimiento. Forma parte de la vida, al igual que la tristeza, la soledad, la adversidad o el fracaso, es imposible vivir sin aburrimiento, por lo tanto hemos de aprender a aceptarlo, sin desesperación, sin dramas ni fatalismos. Aburrirse algo de vez en cuando no es ninguna tragedia. No podemos estar haciendo cosas súper entretenidas, divertidas y sociales tooodo el tiempo. Si te aburres acéptalo, aguántate, ¡échate en agua! 

- En segundo lugar: cambia tus pensamientos. No dejes que la negatividad te invada. No podemos estar siempre haciendo algo para escapar de nuestras neuras y pensamientos catastrofistas, hay veces que no nos apetece hacer nada y eso puede ser bueno (concederse momentos de no hacer nada revitaliza), pero date cuenta de que si está apareciendo un estado de ánimo negativo no es por la ausencia de actividad en sí, sino por cómo esa ausencia de actividad es aprovechada por nuestra mente para enfrascarse en problemas que no existen y amenazas inventadas. Entonces: cambia tu manera de pensar. Pensar bien es la base para sentirse bien. Si aprovechas tu aburrimiento para hacer una introspección positiva (sacar el lado bueno de tu pasado, de tu personalidad, de tu vida) o para proyectarte al futuro con ilusión (por ejemplo: planificar una actividad de ocio como un viaje, o marcarte algún tipo de meta personal), estarás sacando un mayor beneficio a tu actividad mental que si te enredas en pensamientos negativos que no te llevan a nada que te vaya a ser útil.

- En tercer lugar: conecta contigo mismo. Si nos solemos sentir solos cuando realmente estamos solos (aunque desde luego muchas veces también podemos llegar a sentirnos solos cuando estamos con otras personas), no tienes por qué vivenciar esa experiencia como algo negativo ya que realmente no estás solo: estás contigo mismo. No se está vacío cuando se está solo, se está vacío cuando no te sientes bien estando contigo, y precisamente tener momentos de soledad se convierte en una oportunidad para conocerte mejor y disfrutar más de tu compañía: haciendo cosas que no sueles hacer cuando estás acompañado, saboreando el placer del silencio o simplemente descansando de los demás, que muchas veces se agradece, para que nuestras interacciones con ellos luego sean más significativas y de mayor calidad.

- Por último: ¡saca a entrenar tu creatividad! La mayoría de las veces el problema no es el aburrimiento, sino la falta de ideas. Y sin embargo, si en lugar de subirnos por las paredes cada vez que nos aburrimos lo más mínimo y recurrir entonces con urgencia a lo que ya conocemos para escapar de ese aburrimiento (el amigo de turno que esté disponible, la actividad que siempre hago y de la que ya empiezo a estar cansado, ver la tele...), aprovechamos nuestro aburrimiento como una oportunidad para sacar ideas con las que aprovechar el tiempo de una manera novedosa, ¡estaremos reinventándonos y generando salidas a nuestra zona de confort! ¿Cómo vas a aprovechar un recurso tan poderoso y positivo como la imaginación, si siempre estás dentro de una dinámica de hacer, hacer y hacer lo que siempre haces? Un momento de aburrimiento puede ser una estupenda ocasión para enriquecer tu vida.

Así que ya sabes, deja de tenerle miedo al aburrimiento. Porque como casi todas las cosas a las que les tenemos taaanto miedo, cuando las enfrentamos, resulta que ni eran tan malas como pensábamos, y que incluso suponían una oportunidad de crecimiento.

¡Un abrazo!

jueves, 12 de julio de 2018

¿CON QUÉ EMOCIÓN TE RELACIONAS?

Si has leído alguna vez sobre emociones, ya conocerás algunos de sus atributos:

- Son naturales, es decir, se dan en todas las personas y en los animales.

- Son transitorias. Una emoción en particular no se queda para siempre sino que suele durar un intervalo de tiempo.

- Cumplen una función básica. El miedo protege, la tristeza reintegra experiencias adversas y ayuda a recuperarnos, la alegría nos dota de energía para buscar estímulos positivos, la ira nos defiende.

- Y además las emociones pueden ser facilitadoras de procesos intelectuales o conductuales, como el trabajo (rendimos mejor cuando estamos contentos), la toma de decisiones (es más efectiva si estamos relajados) o la creatividad (la tristeza puede potenciarla).

Pero hoy quiero hablar en este post de la función social de las emociones, ya que no estamos solos en el mundo, somos seres sociales, y como tales, vivimos en continua interrelación con nuestro entorno y, como también somos seres emocionales, nuestras emociones juegan un importante papel en esa interrelación.

Así, el humor provoca distensión en las relaciones y puede hacernos atractivos socialmente o servir de acercamiento a personas desconocidas (romper el hielo). La compasión promueve una actitud empática y de ayuda hacia personas que están pasando por un mal momento. El entusiasmo es altamente contagiable y puede despertar implicación y motivación en los equipos. La expresión de nuestro deseo, cuando hay reciprocidad en la otra persona, claro, puede avivar la llama de la pasión. La serenidad o la templanza consiguen que hasta la persona más nerviosa reduzca su nivel de excitación, y por eso en los talleres de meditación se hace uso de un habla lenta y calmada.

Por otro lado, las emociones pueden hacer también que nos malrelacionemos con las personas de nuestro entorno. No hay emociones buenas ni malas ya que todas son naturales, pero sí le podemos dar un mal uso, sobre todo si dejamos que ciertas emociones nos controlen. Las emociones no se han de reprimir, pero tampoco es bueno cederles el control de nuestra vida.

Si una emoción es dueña de una relación, puede tener más efectos negativos de los que somos conscientes. Por ejemplo:

- Si me relaciono con mi pareja a través del miedo. ¿Cuál es la emoción que destaca en tu relación de pareja? ¿Es el miedo a defraudar, a no ser lo suficientemente bueno, a perder? ¿No debería ser el afecto, la dicha, la gratitud...? Cuando el miedo es la emoción protagonista en nuestra relación, es fácil que aparezcan cientos de inseguridades y por ende conductas celotípicas que acaban deteriorando la relación. Cuando en una relación de amor, lo que hay sobre todo, es amor, la relación fluye.

- Si me relaciono con mis amigos a través de la tristeza. Hay muchas personas que han aprendido a establecer relaciones a través del "dar pena" o "despertar lástima" en los otros. No tienen una sana autoestima, no confían en que los demás le vayan a querer y a mantenerse con ellos simplemente por ser quienes son, y necesitan (en realidad: se crean la falsa necesidad) buscar la atención, el afecto y una garantía irreal de permanencia, tratando de despertar la compasión del otro. Pero esto a la larga genera mucho rechazo, ya que las personas nos solemos cansar de escuchar, continuamente, los problemas y amarguras de los demás.

- Si me relaciono en mi trabajo a través de la ira. ¿Sueles estar en tu trabajo a la defensiva, ya sea con tus jefes, compañeros, empleados o con los clientes? Esta actitud es el producto de falsas percepciones y creencias. Por ejemplo: si creo que los jefes son unos "exprimidores", que los trabajadores sólo van a lo suyo, que el cliente es un desagradecido que se queja por todo... lo normal es que adquiera una actitud hostil, de defensa, ante la "amenaza" que estoy imaginando en el otro, lo cual puede derivar en situaciones de conflicto que yo mismo estoy generando por anticipación, y que se evitarían si mantuviera una actitud más conciliadora, amable y positiva.

Como veis, en áreas muy importantes de la vida, podemos estar dándole una parcela de dominio muy influyente a nuestras emociones, que provoca que nuestras relaciones no sean todo lo buenas que podrían ser. Lo que necesitas para mejorar en este sentido es conocerte bien, a través de la autoexploración: pregúntate qué emociones son las protagonistas en las distintas relaciones que mantienes con los demás y si es posible que las la dominancia de esa emoción esté provocando consecuencias negativas.

Si fuera así, ¡buena noticia!, has tomado conciencia de ello, y ahora sólo tienes que cederle el protagonismo a otras emociones distintas, para conseguir resultados diferentes, y una mayor calidad en tus relaciones.

¡Suerte con ello, un abrazo!

martes, 3 de julio de 2018

TEN UNA CITA CONTIGO MISMO

Dicen que el conocimiento es poder, porque con desconocimiento es como ir a ciegas y estás limitado por tu ignorancia, mientras que el conocimiento es como la luz que te permite ver las diferentes opciones de las que dispones. 

Por eso el conocimiento nos hace libres, ya que la libertad es la opción de elegir. No puedes elegir si no conoces una opción diferente.

Las personas, muchas veces, más de las que somos conscientes, somos esclavos. Esclavos de creencias irracionales. Esclavos de malos aprendizajes. Esclavos de nuestros miedos. Conocernos es lo que nos servirá para: cuestionarnos, reaprender y superarnos.

Gracias a la autoexploración y autoanálisis, conseguimos que información oculta sobre nosotros mismos, salga a la luz. Y esa información es la que nos da la opción de elegir. Elegir el cambio. Nos da el poder de cambiar porque nos otorga libertad para decidir hacerlo, cuando sé qué puedo cambiar y que puedo llevarlo a cabo.

Por eso el autoconocimiento es la la base de la felicidad. No es lo único ni lo más importante quizá, pero es lo principial, el comienzo de la felicidad empieza por saber:

- Qué te hace feliz: qué te gusta, qué amas, qué te da paz y alegría, qué te llena.

- Qué te impide serlo: tus miedos, tus falsas creencias sobre ti mismo, el significado que le das a tu pasado, la relevancia que le das a tu futuro.

- Qué te facilita serlo: tus fortalezas personales, las oportunidades de tu entorno y, sobre todo, tu capacidad de amar y de disfrutar de la vida.

Uno de los más grandes beneficios que una persona puede alcanzar a través de la terapia psicológica es el de conocerse un poquito mejor a sí mismo (nunca nos llegamos a conocer del todo, el autoconocimiento no existe en términos absolutos, pero sí nos podemos llegar a conocer bastante bien), y a través de ese conocimiento, entendernos mejor.

Y a través del entendimiento, aceptarnos.

Y con el cambio de giro de la aceptación, viajar más libres y decididos por la senda de la autorrealización. Que es el camino que nos lleva al encuentro con nuestro mejor yo.

Para conocerte, entenderte, aceptarte y sacar tu mejor yo, haré este sábado 7 de Julio en Málaga el Taller de Autoconocimiento: una cita conmigo mismo. Porque cuando te interesa alguien, ya sea sólo como amigo o como pareja, lo normal es que tengas una cita y le preguntes acerca de su vida, su personalidad, sus pasiones...

¿Cuánto tiempo llevas eludiendo el encuentro contigo mismo? Quizá ha llegado el momento de tener esa cita.

Si estás en Málaga para la fecha señalada, te espero. Si no, estés donde estés, y sea el momento que sea, nunca es tarde para tener esa cita contigo mismo. Sinceramente te invito a ello y a que aprendas de la experiencia, la disfrutes y te enriquezca.

Ya que si el conocimiento es poder porque nos otorga libertad, nada te hará más poderoso y libre, que el conocimiento sobre ti mismo. ¡Un abrazo! 

miércoles, 27 de junio de 2018

FRUSTRACIÓN Y CULPA AL EMIGRAR

De 2015 a 2017 tuve el orgullo de formar parte del APOL: el servicio de Apoyo Psicológico On Line de la Fundación Punset. Una selección de psicólogos de toda España que contestábamos consultas en torno a problemas de depresión, ansiedad, estrés, pareja, desamor, y muchos otros.

Fue una gran cantidad de trabajo, más de 150 consultas publicadas, y una enorme experiencia de aprendizaje que me llevé y que quiero compartir con vosotros, publicando algunas de las consultas más destacadas que tuve la oportunidad de contestar.

Esta semana: Frustración y Culpa al Emigrar. Un caso real que nos demuestra lo difícil que es salir de un país para mejorar profesionalmente, las repercusiones psicológicas y emocionales que conlleva, y cómo podemos sobrellevarlas y ser felices a pesar de estar alejados de las personas a las que más queremos.

CONSULTA

Soy uno de esos jóvenes que ha tenido que dejar su casa para buscar trabajo en países con mayores oportunidades laborales. Ésta es la situación real y nada idealista de los jóvenes españoles, en una gran mayoría, sobre todo de los titulados superiores universitarios. Ahora bien, mi consulta es acerca de la sensación de frustración y culpabilidad al dejar mi casa. Es decir, abandonar tu hogar implica dejar a tu familia, el tiempo que puedes pasar con ellos, con tus amigos, con tu pareja si la tienes, y algunas veces nos damos cuenta de que podremos tener trabajo fuera, pero nos falta todo lo demás, y eso me deja con un sentimiento de culpa muy grande, por no estar pasando este tiempo tan valioso con las personas que de verdad queremos, y me hace ver como un egoísta que sólo ha pensado en su carrera profesional.

RESPUESTA

Emigrar es una experiencia dura: precisa de un periodo de adaptación, que en muchos casos se convierte en una fuente de estrés importante, además que se echa de menos a familiares, amigos, el clima, la gastronomía… Sin embargo, que sea una experiencia dura, no implica que tenga que ser negativa. Puede significar una oportunidad para desarrollarte en lo profesional, pero también en lo personal: experiencias nuevas, conoces a gente que vas incorporando a tu vida, aprendes un idioma.

Normalmente, todo beneficio, implica costes. Es una de las cosas que más miedo nos da y que más nos dificulta salir de nuestra zona de confort: pensar que si me muevo de ella, perderé lo que tengo. Sin embargo, normalmente, cuando salimos de nuestra zona de confort, ésta se extiende: ahora puedes ampliar tu red social y afectiva, hacer más amigos. Y tu familia y amigos de siempre, seguirán estando ahí: en vacaciones, a través de los distintos canales de comunicación, etc.

Por lo que cuentas, ese sentimiento de culpa que expresas es porque percibes, entiendo, que has sacrificado tu tiempo de vida con los que más quieres, por una decisión centrada en tu futuro profesional. Sin embargo, ese pensamiento puede ser muy polarizado: no has sacrificado, has tomado una decisión, que tiene unos costes, para obtener unas ganancias personales, y eso no te convierte en una persona egoísta, sino en responsable de tu vida. Esta decisión no implica que pierdas el contacto absoluto con tu familia y amigos. Y esta decisión no es irreversible: puedes volver. De ti depende valorar si los costes son mayores que los beneficios en función de tu propio bienestar personal, asumiendo que no hay ninguna decisión perfecta, es decir, no hay decisión que no implique un coste. Ánimo, un abrazo.

miércoles, 20 de junio de 2018

EL ENEMIGO PÚBLICO NÚMERO 1 DE LA RESILIENCIA

La Resiliencia es la capacidad del ser humano para hacer frente a las adversidades de la vida, superarlas, y ser transformado positivamente por ellas.

Lo que no te mata te hace más fuerte. O más sabio. O más bueno.

Como capacidad que es, es susceptible de ser potenciada y desarrollada, a través del fortalecimiento de otras competencias personales asociadas a un buen nivel de resiliencia:

- Capacidad de aceptación y de resolución. Cuando en lugar de quejarme y ver lo negativo me centro en buscar alternativas y soluciones.

- Autoestima positiva. Una buena valoración de uno mismo. Aceptación de los defectos y confianza en las virtudes.

- Optimismo Inteligente. El optimismo ingenuo es pensar que siempre te irá bien. El optimismo inteligente es de aquél que sabe que le puede ir mal pero confía en que le irá bien.

- Inteligencia Emocional. La capacidad para comprender, expresar y regular nuestras propias emociones y la de los demás. Es muy importante para mantenernos estables emocionalmente en tiempos de tormenta.

- Estilo de afrontamiento activo. Las personas con un buen nivel de resiliencia no evitan, ni echan culpas ni usan actividades compensatorias (p. ej: beber alcohol para olvidar), sino que enfrentan los problemas cara a cara.

- El sentido del humor. Imprescindible. Ayuda a desdramatizar y dejar de ver la adversidad como algo terrible. Quita hierro y por lo tanto, dolor a los traumas.

- Aparte de factores personales, los externos también juegan su papel en el desarrollo de una buena resiliencia: el modelo educativo, los condicionantes económicos y culturales, el apoyo social.

Todos estas competencias y factores son susceptibles de ser transformadas para mejorar nuestro nivel de resiliencia. Pero todo aquello que se puede cambiar, también puede resistirse al cambio.

Las resistencias y bloqueos que nos pueden impedir o dificultar tener un buen nivel de resiliencia son todos los opuestos a las competencias comentadas: negatividad, déficit de autoconfianza, pesimismo, represión o descontrol de emociones, evitación, dramatización, y factores externos adversos. Pero todos tienen un denominador común. 

¿Sabes ya cuál es?

EL MIEDO

Porque el miedo puede hacer que:

 - Lo vea todo negativo.

- No confíe en mí y en mis fortalezas.

- Piense que todo irá siempre mal.

- Me deje dominar por el miedo.

- Evite aquello que me da miedo.

- Sobrevalore aquello que me da miedo.

Esto es lo que llamamos eustrés o estrés negativo (porque cierta cantidad de estrés -tensión- es positiva para afrontar las situaciones): cuando subestimamos nuestras capacidades y sobrevaloramos la dificultad y gravedad del estímulo, llegando a percibir éste como una amenaza de proporciones bíblicas.

¿Y si hago el ridículo? ¿Y si me despiden? ¿Y si me dejan? Lo pasaré fatal. No seré capaz de superarlo.

Pensar que no serás capaz de superarlo, es el primer escollo para superarlo. Es la resistencia psicológica que te dificultará poner en marcha los mecanismos (aceptación, optimismo, resolución, humor, etc) que te permitirían afrontar la adversidad con resiliencia.

Pensar que no serás capaz de superarlo es la voz del miedo. Es lo que te dice el miedo. Y no se trata de acallarlo, ya que no podemos vivir sin miedo. Porque gracias al miedo sobrevivimos. Pero a veces el miedo excede sus funciones y convierte en amenazas lo que sólo son adversidades que nos permitirán aprender, crecer y mejorar.

No se trata de vivir sin miedo. Se trata de aprender a vivir con miedo. Se trata de darse cuenta de que si el miedo aparece, no es suficiente motivo para dejar de creer en nosotros y magnificar los sucesos negativos de nuestra vida, ya hayan pasado, estén pasando o sólo puedan pasar.

Se trata en definitiva de que cuando el miedo hable, no creer tanto en él como en nuestra maravillosa capacidad para superar la adversidad y salir fortalecidos.

No te fíes tanto de tu miedo, como de tu resiliencia.

Y dominarás tu miedo.

¡Un abrazo resilientes!

miércoles, 13 de junio de 2018

EL EFECTO HALO

Seguro que conoces a personas que dicen cosas como: "¡Cupido me la tiene jurada, qué mala suerte tengo en el amor, a mí me ha mirado un tuerto!"

Habría que contestarles: no es Cupido. No es la suerte. No es el tuerto. Eres tú.

Uno de los factores que más influyen a hora de que una relación funcione o no, es la elección que hacemos.

Y no quiero decir con esto que tengamos que estar seguros de hacer una elección perfecta, ni encontrar a nuestra alma gemela o media naranja, ni hacer un exhaustivo proceso de selección, no...

No es tan importante la elección que hagamos como el tipo de relación que mantengamos después: si por ejemplo escojo como pareja a una persona muy diferente a mí, pero ambos nos centramos en lo que nos une, en lugar de lo que nos separa, y sabemos superar nuestras diferencias con respeto, comunicación y tolerancia, es muy probable que nos vaya bien en el amor.

Por tanto, no es determinante para la buena marcha de una relación, acertar de pleno en la elección que hagamos, pues serán las pequeñas decisiones del día a día las que sí que determinen que esa relación sea positiva o negativa. 

Y sin embargo, si hago una mala o pésima elección: ¿no será mucho más difícil?

Y en el amor, uno de los sesgos cognitivos (distorsiones del razonamiento o interpretaciones ilógicas) que facilitan que hagamos una pésima elección de pareja es: el Efecto Halo.

Este sesgo cognitivo consiste en atribuir una serie de cualidades a una persona por uno o varios rasgos que no tienen nada que ver y a partir de los cuales no puedo llegar, de una manera lógica, a hacer esas atribuciones.

Por ejemplo: si alguien es muy guapo o guapa, pensar que además es buena persona, que es amable, simpática, inteligente...

Es decir, que nos dejamos llevar por información superficial para sacar conclusiones que sólo podríamos inferir si nos diéramos más tiempo para conocer a esa persona.

El Efecto Halo sucede con más frecuencia de la que pensamos, nos consideremos superficiales o no. Por ejemplo se ha demostrado que las personas más atractivas físicamente superan los procesos de selección de las empresas con más facilidad que las que lo son menos. ¿Y es acaso un guapo mejor trabajador que alguien menos guapo? O: los jurados tienden a exculpar a las personas que son más atractivas. Ah, ¿si alguien está buenorro o buenorra significa que es inocente?

¿Como interviene el Efecto Halo en el ámbito de las relaciones románticas? Es obvio: lo hace cuando elegimos. Nos dejamos llevar por información superficial, que no tiene por qué ser sólo el atractivo físico, también: cómo huele, su tono de voz, la forma de moverse, su expresión facial, cómo viste..., y pensamos que es una buena persona para mí... ¡cuando todavía estoy a 1000 km de saber quién es esa persona!

Es más, es posible que ni siquiera sepa qué narices es una buena persona para mí.


Por eso, no se trata ni muchísimo menos de a partir de ahora escoger a un feo para asegurarte de que no te dejas engañar por el Efecto Halo, ni tampoco ir haciendo tests de personalidad a tus candidatos, pero quizá sí:

1. Primero conócete bien y se consciente de lo que te gusta y lo que quieres para tu vida.
2. Luego enamórate. Déjate llevar por lo que sientas, por tu corazón. Elige a quien mejor huela, a quien más atractivo te parezca, ¡al que más te ponga!
3. Pero por último: pon cabeza a ese sentimiento. Conoce a la persona, tratando de mantener una visión realista y lógica. Y si tu cabeza te dice que no puede ser, no puede ser.

No estás obligado ni obligada a seguir a tu corazón. Puedes escucharle, igual que me estás escuchando (en este caso leyendo) a mí, pero escucha también a tu cerebro. Y trata de hacerlo libre de sesgos que distorsionan la realidad.

Si no tenéis nada en común, si vuestros proyectos de vida son opuestos, o si sobre todo, te trata mal, no lo dudes, tu corazón engaña.

No, no va a cambiar. No, no es la persona que creías que era. Simplemente te formaste una idea equivocada de esa persona, por culpa del Efecto Halo, y te equivocaste.

Y por mucho tiempo que haya pasado, nunca es tarde para rectificar, aprender de los errores, y empezar de nuevo.

¡Y volver a enamorarte, con corazón y con cabeza! ¡Un abrazo! 

martes, 5 de junio de 2018

10 EJERCICIOS PARA PRACTICAR MINDFULNESS

El Mindfulness es la capacidad para prestar atención plena al momento presente, al aquí y ahora, libre de juicios, evaluaciones e interpretaciones.

Es decir: aparezca lo que aparezca, ya sea externo (ruido, imágenes, situaciones) o interno (sensaciones, pensamientos y emociones) sólo obsérvalo. De hecho, podríamos decir que el Entrenamiento en Mindfulness desarrolla el arte de observar.

Esto no quiere decir que nos vuelva personas pasivas, ni mucho menos. Lo que sucede es que la Mente, a través de diversas actividades, trata de intervenir en aquello sobre lo que no puede hacer nada: en el pasado a través del arrepentimiento y la culpa en forma de rumiaciones,  en el futuro a través de la preocupación, o en el presente que escapa de nuestro margen de maniobra a través de la queja o autocrítica (por ejemplo, ¿quejarse de que suene la alarma de un coche va a hacer que cese, machacarme por que se me ha caído un vaso va a hacer que el vaso se reconstruya?).

El entrenamiento del Mindfulness tiene múltiples beneficios sobre nuestra salud mental y emocional, y por ende sobre nuestra salud física, ya que está demostrado que un exceso de pensamientos sobre el pasado se relaciona con la depresión, un exceso de pensamientos sobre el futuro con la ansiedad, y una autoexigencia severa con ambas además de con el estrés y las somatizaciones.

Por otra parte, la práctica del Mindfulness nos permite disfrutar más de la vida, al hacernos más conscientes del momento presente. Un ejemplo: 7 de la tarde, un sol de escándalo y te estás una cerveza bien fresquita en un sitio acogedor y con muy buena compañía, pero... Es domingo. Y estás pensando: "Mañana tengo que madrugar, coger atasco para ir al trabajo, empieza la semana... pffff, vaya rollo". ¿Te ha pasado alguna vez? Una manera fantástica, sin duda, de perderse un maravilloso domingo por la tarde.

Pues así andamos habitualmente: perdiéndonos demasiado en pensamientos sobre el pasado, sobre el futuro o sobre nosotros mismos, que nos impiden disfrutar con consciencia, plenitud y gratitud, de lo único que tenemos, el aquí y ahora, y que no es poco.

Una vez expuesto los motivos por los que es beneficioso aprender a desarrollar nuestra capacidad de Atención Plena, voy a enumerar de manera breve algunos ejercicios para entrenar el mindfulness:

1. Mindfulness sobre la respiración. Meditar no es dejar la mente en blanco. Meditar es focalizar la atención sobre un estímulo, normalmente, la respiración, tratando de no caer en interferencias mentales como los recuerdos, los pensamientos o las expectativas. Pero si aparecen estas distracciones no significa que estés haciendo mal el ejercicio. Acepta esas distracciones sin juzgar ni juzgarte por ello y luego vuelve a prestar atención plena a la respiración. La meditación sobre la respiración es el ejercicio más usado para entrenar Mindfulness, pero hay muchos otros objetos de meditación que podemos usar.

2. Mindfulness sobre las sensaciones de nuestro cuerpo. Por ejemplo: picor, tensión muscular, incluso dolor. El Mindfulness es muy bueno para las enfermedades con dolores crónicos porque ayuda a deshacerse de juicios que amplifican y cronifican la sensación de dolor. Si al dolor no le añado juicio, el dolor puede que permanezca en mí, pero no lo estoy agrandando a través de mis pensamientos.

3. Mindfulness sobre las imágenes. Por ejemplo la llama de una vela, el viento meciendo las hojas de un árbol, o la lluvia, son objetos de meditación que nos pueden facilitar la atención con consciencia plena y libre de pensamientos distractores.

4. Mindfulness sobre nuestro propio movimiento. Es parecido al Yoga pero sin la necesidad de acudir a posturas demasiado complejas. Sólo es necesario que muevas los brazos, las piernas, la cabeza o tronco con movimientos lentos y suaves y prestes toda tu atención en ellos. Saborea con gratitud el enorme milagro que significa tener un cuerpo y poder controlar su movimiento a través de tu cerebro.

5. Mindfulness sobre los sonidos. En el lugar en el que hagas este ejercicio de meditación, trata de observar los sonidos que te rodean, primero discrimanóndolos (por ejemplo: los de tu cuerpo, los del interior de la sala donde estés, los del exterior) y luego observando todos los sonidos a la vez, dejándote llevar por el enorme concierto que se forma en torno a ti. Recuerda: no valores, no te digas "este sonido me molesta" o "esto es malo", sólo observa y déjate llevar hasta el aquí y ahora sonoro que te envuelve.

6. Mindfulness sobre el silencio. El silencio también se puede escuchar. Incluso cuando no hay ausencia de sonidos, podemos encontrar frecuencias de silencio. incluso cuando no eres capaz de encontrarlas, si el sonido no te molesta, si aceptas plenamente el sonido: eso es silencio. El mindfulness supera las resistencias psicológicas que provocan tensión y perturbación, llevándonos a la quietud y a la paz. Al silencio interior.

7. Mindfulness sobre las personas. Qué difícil es mirar a la gente y no caer en juicios de valor, ¿verdad? "Esta persona está gorda, esta persona es vieja, éste no me gusta, deseo a ésta..." Bien, ¡lo difícil es una oportunidad única para entrenar! Siéntate en un banco o asómate a tu ventana y observa a las personas: sus rostros, sus cuerpos, sus maneras de moverse y de expresarse. Y trata de no caer en esos juicios de valor que son tan típicos en nosotros y que suponen prejuicios que dificultan y menoscaban nuestras relaciones con los demás.

8. Mindfulness sobre nuestra imagen en el espejo. ¿Y a ti mismo? ¿Te resultaría fácil o difícil mirar tu imagen en un espejo y no juzgarte? ¡Creo que sería mucho más difícil que no juzgar a los demás! Y sin embargo, ¿cómo no vamos a juzgar a los demás si no somos capaces de hacer lo mismo con nosotros? La triada básica del Mindfulness es: observación-aceptación-gratitud. ¿Te aceptas? ¿Te valoras? A través de la observación sobre ti mismo, libre de juicios, puedes alcanzar un nivel de relación superior con tu ser.

9. Mindfulness sobre las actividades de la vida diaria. Cualquier momento puede ser bueno para prestar atención plena al aquí y ahora: mientras como, mientras me ducho, mientras me lavo los dientes, mientras conduzco, mientras practico el acto sexual (envidio a quien pueda decir que esto último es una actividad de la vida diaria). Observar, libre de juicios y otras distracciones mentales, te permitirá estar cada vez más conectado al aquí y ahora y por tanto disfrutar con mayor plenitud del momento presente.

10. Mindfulness sobre las emociones. No somos sólo seres con un cuerpo y una mente. También tenemos "corazón" (por tradición cultural se sitúa en ese órgano a nuestras emociones, pero la localización exacta es en el sistema límbico del cerebro). Tenemos todo un Universo Emocional dentro de nosotros, somos seres sintientes. Y el Mindfulness es una herramienta poderosísima que nos permite conocer mejor ese Universo, para comprenderlo con más profundida, aprender a expresarlo adecuadamente, y conseguir regularlo para dominar nuestras emociones y que no sean ellas las que nos dominen a nosotros. A través de los pensamientos, como pasaba con el dolor físico, podemos aumentar y alargar nuestro dolor emocional. Con la observación y aceptación de nuestras emociones, las emociones pasan por nosotros, no se quedan, simplemente llegan y las sentimos, y así es como se van.

Sin embargo, para poder practicar y aplicar todos estos ejercicios es necesario tener unas nociones básicas de Mindfulness, una base teórica y práctica. Por eso este sábado 9 de Junio hago el Taller de Mindfulness en Emociones III en Málaga, un encuentro en el que practicaremos muchos de los ejercicios enumerados y nos centraremos sobre todo en la última parte sobre el área emocional. Si estás en Málaga para la fecha te espero allí, y si no seguro que en tu localidad encuentras a alguien que se dedique a la difusión y aplicación de esta disciplina y que te ayuda a adquirirla y practicarla.

Recibe como siempre un fuerte abrazo... y mucha atención plena. ¡Gracias!