lunes, 10 de abril de 2017

CREE EN TI

Cuantas veces me habré dicho a mí mismo "no puedes", y no lo hice. Y a lo mejor, podía.

Cuantas veces me habré dicho "no eres lo suficientemente bueno". Y a lo mejor lo era.

Cuantas veces habré desistido o renunciado. Cuantas veces me habré negado, me habré censurado. Limitado. Obviado. Anulado.

¿Y tú?

Si te sientes identificado, tranquilo, no eres raro, no eres anormal, es bastante frecuente, somos objeto de tantos condicionamientos, y éstos condicionan nuestra manera de pensar y actuar a lo largo de la vida. ¿Y quién no ha fracasado? ¿Y quién no se ha sentido decepcionado alguna vez? Decepcionado consigo mismo.

Quizá tantas veces que, se acaba perdiendo la confianza. La fe.

Porque también nos hemos dicho que podíamos y... No pudimos. También nos dijimos que eramos bueno, merecedores... Y no lo merecimos.

Y... ¿y qué?

Cierto, no eres omnipotente. ¿Necesitas serlo para creer en ti? No eres perfecto. ¿Necesitas serlo para creer en ti?

No eres un Dios,
y no necesitas serlo para ser tu Dios,
tu mayor fe, tu gran religión.

Los cristianos no saben a Dios, creen en Dios, y su fe les impulsa a llevar grandes tronos sobre sus hombros por largas horas. Los musulmanes no saben a Alá, creen en Alá, y su fe les impulsa a orar hacia La Meca 5 veces al día.

No necesitas estar seguro de que podrás, para hacerlo. No necesitas saber que eres lo suficientemente bueno, para intentarlo.

Y lo mejor de todo de esta nueva religión a la que te invito a convertirte es que: no pasa nada si fracasas, no dejas de ser merecedor, no pasa nada si no eres lo suficientemente bueno, porque nunca se deja de aprender y de crecer.

Lo mejor de esta nueva religión es que tu Nuevo Dios no necesita hacer milagros, para que creas en él. Tú Dios eres tú. Y tú eres humano. Un humano que tropieza, que fracasa, al que hacen daño y que hace daño a otros.

Pero que siempre puede volver a ganar.

Que siempre puede hacer un bien.

Que siempre puede perdonar y ser perdonado.

Cree en quien quieras y en lo que quieras, pero nunca dejes de creer en ti. No porque eso te vaya a dar la victoria. No. Simplemente creer en ti, no te dará la victoria. Ojalá pudiera decirte que sí, ojalá pudiera decirte que es así de fácil, pero no...

No.

Creer en ti, te dará fuerzas.
Y necesitas fuerza para alcanzar la victoria.

Las religiones se inventaron para proteger al hombre de su miedo a la incertidumbre.

En la Nueva Religión en la que el hombre cree en sí mismo, no necesitas protegerte del miedo. Porque puedes tener miedo, puedes tener incertidumbre...

... y decepción, y rechazo, y traumas, y complejos...

PERO NO SON TÚ

No hay mayor revelación que liberarse de los condicionamientos. Entonces es cuando se despierta la fe: y crees en ti, y te amas, incondicionalmente.

Abrazos.

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