martes, 14 de febrero de 2023

EL PROBLEMA DEL DÍA DE SAN VALENTÍN

 A ver... No creo que esté mal que exista un día de los enamorados, no. Ni siquiera aunque, cada año, desde hace ya diez, haga un taller por estas fechas que se titula "Desarmando a Cupido". Ni siquiera aunque, en mi libro, La dictadura de la felicidad, haya un capítulo que se llama La trampa del amor. Ni siquiera aunque, en mi anterior espectáculo escénico, hubiera un monólogo que se titulaba Enamorarse es caca.


No es que sea un soltero amargado en permanente lucha contra el amor romántico (o vaya, eso quiero yo pensar, no sé si mi psicoterapeuta me tendrá otra cosa que decir). No estoy en contra del amor romántico ni del romanticismo. Otra cosa, otra cosa, es el amor romantizado. 


Entonces, el problema de San Valentín, creo, radica en, aparte de que las grandes superficies hacen su agosto gracias al bolsillo de muchos corazones ingenuos, el sentimiento de obligación.


Pasa lo mismo que con la Navidad. La Navidad a mí me mola. Se come mucho y bien, ¿no me va a molar? Pero, ¿estamos obligados a ser felices tooodo el tiempo en Navidad? Ese sentimiento de obligación impregnado en nuestra cultura y, por ende, en el subconsciente colectivo, hace que cualquier persona que se sienta triste en Navidad pueda sentirse mal consigo misma por sentirse así, por sentir algo que es totalmente natural.


Pues, de la misma manera, hay muchas personas que pueden llegar a sentirse mal por ese sentimiento de obligación, en el día de San Valentín, o a partir de este día, tanto solteros como emparejados:


- Los solteros porque piensan y sienten que deberían estar con alguien y, si no lo están: sensación de fracaso, sensación de estar solo en el mundo, de no ser queridos, de no ser lo suficientemente buenos...


- Los emparejados porque, por narices, han de hacer algo muy especial para sus parejas (o sus parejas por ellos), así que se inflan de estresante presión y de expectativas irreales que no les hacen disfrutar verdaderamente del momento.


En este segundo caso, además, puede ser peor para aquellas personas que piensan que el día de los enamorados es todos los días. ¡Todos los días, por dios santo, qué coñazo! ¿Todos los días  debo hacer sentir especial a mi pareja? ¡Va a llegar un momento en el que se me van acabar las ideas y voy a petar!


Recordemos, tanto para un caso como para el otro, que:


- San Valentín, popularmente (o comercialmente), se conoce como el día de los enamorados, pero, institucionalmente, es el día del amor, y, en muchos países de Latino América, el día del amor y de la amistad. Así que, realmente, si quisieras celebrar este día, ¿no podrías? ¿No tienes familia, amigos, compañeros, vecinos, un perro, un gato, no sé, alguien o algo a lo que amar? ¿Por qué hemos de sentirnos solos los solteros, ni siquiera un puñetero día, cuando el amor conoce tantas formas de expresión, cuando hay tanto y tantos a los que amar?


- Está bien cultivar el amor y la pasión en la pareja a través de la espontaneidad, los detalles, las sorpresas... Pero, cuidadín con las expectativas. Tu pareja no ha venido al mundo para trabajar cada día en hacerte sentir un ser especial (entre otras cosas, porque no lo eres, no eres especial, puede que único sí, pero no especial, quítate esa idea egocéntrica de la cabeza). Tu pareja no ha nacido con el propósito de hacerte feliz. Tu pareja y tú, habéis nacido, habéis vivido, y en un momento de vuestras vidas os habéis conocido y habéis decidido compartir vuestra felicidad, y vuestra infelicidad, juntos. Punto. Tu pareja no te va a montar en una puta alfombra voladora para darte una vuelta de noche por la ciudad. Bajemos las expectativas. Detallistas sí, pero realistas también.


Y, dicho todo esto (el "soltero amargado" se ha quedado a gusto), desearos un feliz día del amor. Del amor a la pareja, al amante, a la familia, a los amigos, a la naturaleza y a los animales, a la cultura, del amor al prójimo, por supuesto, del amor propio (que no falte nunca) y, cómo no, del amor a la VIDA. 


Hace poco alguien, a quien amo, me dijo: "Mira, David, nacemos, hacemos cosas, seguimos haciendo cosas, y nos morimos. Yo me niego a eso. Me rebelo contra ese sentido de la vida. Yo quiero vivir una vida cuyo sentido sea cultivar las relaciones con los demás". Es decir, el amor.


Y ese, me parece un acto de rebeldía súper hermoso.


Cuestiona lo que digo, la duda nos acerca más a la verdad.


Si te gustó el post, compártelo, porfa, no te lo quedes sola para ti.


Si te gusté yo, (si me amas, aunque sea solo un poquitín) hago terapia en consulta en Málaga y online para el resto del mundo. Tengo un libro titulado La dictadura de la felicidad que está mu chulo (o eso me gusta pensar).


Y, con mucho amor, que no falte hoy ni nunca, ¡recibe este fuerte abrazo! 

lunes, 30 de enero de 2023

EL SENTIMIENTO DE DESAMPARO

En una sociedad como la nuestra cada vez es más común sentirse desamparado. La cultura capitalista promueve un modelo de vida individual y competitivo frente a uno más comunitario y cooperativo. El Estado, que ha de velar por sus ciudadanos, ya sea debido a ideologías o a limitaciones de recursos, se encuentra inaccesible en muchas situaciones para una gran mayoría de gente (ejemplos: listas interminables en sanidad, burocracia asfixiante y sin sentido para cualquier tipo de gestión con la administración). Y, por último, cada vez son más las personas que apuestan por un estilo de vida distinto al tradicional (solteros, parejas sin hijos) o que se ven obligadas a ello por las circunstancias (el fenómeno de la soledad no deseada).


En algunos sitios del hemisferio sur pueden tener muchos problemas para sobrevivir, pero ciertamente se detectan menos casos de depresión y ansiedad que en Occidente. En muchos lugares de África, por ejemplo, se mantiene el espíritu de la tribu: la tribu permanece ahí, para ayudarte, para protegerte cuando lo necesites. Así es más fácil no dejarse llevar por la ansiedad, ¿verdad? ¿Puede ser que haya una correlación entre ese sentimiento de desamparo y la tasa elevada de problemas de salud mental en el norte?


Pero, ¿qué es el sentimiento de desamparo? Si atendemos a la RAE, desamparar es "Abandonar, dejar sin amparo ni favor a alguien o algo que lo pide o necesita". Es decir, a partir de esta definición, podemos concluir que cuando una persona se siente desamparada se siente sin ayuda, desprotegida, abandonada y sola frente a un mundo cada vez más complejo y deshumanizado.


No me digas que no te has sentido así en tu puta vida.


Pero, ¿sabes qué? Yo no estoy escribiendo este post solo para describirte el sentimiento de desamparo y sus posibles causas. Lo estoy escribiendo para ayudarte/me a manejarlo. Y, para ello, te diré solo una cosa:


NO ES VERDAD


No es verdad que esté solo, que te hayan abandonado, que estés desamparado. No es verdad.


Nuestros pensamientos y sentimientos son reales, están ahí y hemos de aceptarlos, y no tratar de eliminarlos, porque no podremos, sino aprender a tolerarlos. Pero que el pensamiento y el sentimiento estén ahí no significa que sean una verdad, la mayoría de las veces solo son teorías, y a veces teorías bastante alejadas de la verdad.


Por ejemplo, la ansiedad suele ser un estado que se dispara cuando anticipamos o imaginamos algo que no está sucediendo o le damos un valor más catastrófico del que realmente tiene. La ansiedad nos hace sentir que estamos en peligro, cuando, si observamos con atención plena en el momento presente, la mayoría de las veces que sentimos ansiedad no estamos en peligro, solo sentimos que lo estamos por lo que pensamos o percibimos de forma errónea.


El sentimiento de desamparo, por la descripción que he dado antes, es fácil que nos lleve a estados de ansiedad y depresión. "Estoy solo, sin ayuda, desprotegido". Pero, ¿es esto verdad? Veamos una serie de argumentos que lo desmitifican:


- ¿No tienes familia, amigos, conocidos, incluso desconocidos (profesionales, asociaciones) que te puedan ayudar en las distintas formas de apoyo que existen (emocional, instrumental, informativo y evaluativo)?


- Si estás solo, ¿no puedes buscar ayuda, establecer nuevas relaciones?


- A pesar de todas las dificultades y defectos, ¿no disponemos de un Estado social con salud y educación públicas y servicios sociales?


- No vas a cambiar la sociedad y vamos a seguir siendo individualistas, pero, ¿no es verdad que existen excepciones: ONGs, redes de apoyo mutuo, cooperativas, colectivos, comunidades terapéuticas...?


- Y, en un mundo en el que cada vez todos estamos un poco más solos (pero no desamparados), ¿no es verdad que todavía puedes pensar que habrá muchas cosas que puedas hacer por ti mismo? Es decir, en último término siempre podemos contar con nosotros mismos y confiar en nuestra propia valía para seguir adelante.


De hecho, este último argumento pienso que es clave, porque considero que muchas de las personas que padecen de problemas de ansiedad y depresión y tienen este sentimiento de desamparo, cuando objetivamente existen redes sociales que les pueden ofrecer ayuda y protección (ya sea por parte de la familia, los amigos, la comunidad o el Estado), lo que tienen como base es un problema grave de inseguridad. Se sienten desvalidos, es decir, que no valen lo suficiente ellos mismos como para afrontar los pequeños o grandes retos de la vida o para manejarse con emociones difíciles como la soledad, la tristeza o el miedo, emociones que sentimos todos (los "desamparados" y los que no). Y como no valen lo suficiente, necesitan siempre de esa ayuda y protección, y nunca mucho les parece suficiente.


Vemos así, por tanto, como el sentimiento de desamparo y el de sentirse desvalido están profundamente relacionados: "No confío en mí para valerme, por lo que necesito mucha más ayuda y protección de la que puedo obtener. Estoy desamparado".


Frente a esa idea, otras tres con las que quiero que te quedes para rebatirla y apaciguar ese sentimiento de desamparo


- No estás desamparado. Tienes un círculo: familia, amigos, comunidad, Estado. Si no lo tienes, puedes acceder a él.


- Puedes conseguir ayuda y la vas a necesitar en muchos momentos de tu vida porque no sabemos/podemos hacerlo todo nosotros mismos.


- Puedes confiar en que sí hay ya muchas cosas que puedes hacer por ti mismo o aprender a hacerlas.


Y es que, en un mundo cada vez más individualista y deshumanizado, todavía,
menos mal, queda mucho amor.


Todavía queda esperanza.


Cuestiona todo lo que digo, la duda nos acerca más a la verdad.


Si te gustó el post, no te lo quedes solo para ti, porfa, comparte y comenta.


Si te gusté yo, hago terapia en consulta en Málaga y online para el resto del mundo. Y tengo un libro muy chulo titulado La dictadura de la felicidad.


Y, con mucho amor, ¡recibe este abrazo!

miércoles, 11 de enero de 2023

¿CÓMO SUPERAR EL BAJÓN POST NAVIDAD?

Ya sea por el ambiente que se genera, por las vacaciones, o por el espíritu navideño, muchas personas caen en una especie de depresión post-navidad (no es una depresión clínica, solo una bajada del estado de ánimo). La vuelta al trabajo y a la rutina a veces se hacen cuesta arriba. Otros en cambio están encantados con que la Navidad se haya acabado porque no soportan esas fechas (y tienen todo el derecho del mundo). Pero, si eres de los del primer grupo y ahora que recién acabaron las fiestas, te encuentras un poco "depre", aquí tienes unos consejos para superarlo:


- En primer lugar, acepta que la vida tiene su parte dura. Las vacaciones están bien, porque se descansa, y las fiestas están bien porque te diviertes (siempre y cuando el cuñado de turno no te las estropees), pero, ¿sabríamos valorarlas si fueran una constante? ¿No nos cansaríamos o acabaríamos aburriéndonos? 


- Ama tu rutina. Las rutinas también están bien. No todo puede ser novedoso y salirse de la norma. Gracias a la rutina, nos organizamos, tenemos cierto orden sobre nuestras vidas.


- Pero, ni tanto ni tan calvo, por lo tanto, haz cosas de vez en cuando para salir de tu rutina. Ni todo puede ser novedoso ni todo debe ser una rutina, porque entonces nos sentiremos atrapados en ella. Enero es un mes tan válido como cualquier otro para salir de la rutina. No estoy hablando de hacer un viaje o grandes planes. Salir de la rutina es tan sencillo como hacer algo diferente en momentos inesperados: ¿no sueles ir entre semana al cine y lo dejas para el fin de semana?, pues date el capricho de ir entre semana también, por ejemplo, o en lugar de dedicar la noche a ver la tele con tu pareja, como soléis acostumbrar, podríais dedicarla a jugar a algún juego (sí, también valen los eróticos). Haz cosas diferentes, en definitiva, ama también la improvisación.


- Pregúntate qué es lo que realmente te hacía feliz de las fechas navideñas. ¿Era estar más con la familia? ¿Y por qué no te propones verlos más a lo largo de todo el año? ¿Era dedicar más tiempo a tus aficiones porque estabas de vacaciones? Podrías entonces reestructurar tu agenda para dedicarle menos tiempo a las obligaciones y responsabilidades y un poco más a tus hobbies. ¿Eran las comidas? Bueno, cuidao con esto último, que comer, afortunadamente, es un placer del que podemos disfrutar todo el año, pero si nos pasamos luego vienen esos kilitos de más de los que tanto nos arrepentimos. En definitiva, haz más, durante todo el año, aquello que más te gusta hacer. No lo dejes solo para Navidad.


- Ilusiónate con próxima fechas que están por venir: en nada están aquí los carnavales de febrero, luego la semana santa, luego el verano y después Navidad otra vez, ¡si es que el año pasa volado! Ahora en serio (aunque no te creas que lo de antes era broma: el tiempo pasa volando), si somos expertos en anticipar problemas y catástrofes, ¿por qué no usamos nuestra imaginación para inventarnos proyectos y proponernos metas que nos motiven en este nuevo año que empieza? Planifica tu futuro, desde el aquí y ahora, ¡e ilusiónate con él!



- Y por último, y más importante: AMA. En la Navidad se potencian los sentimientos de amor al prójimo, de estar más con los seres queridos, de ayudar a quien le hace falta, de ser más amables y generosos... Los estudios psicológicos al respecto demuestran que estas actitudes y sentimientos (amor, solidaridad, altruismo, amabilidad, generosidad, gratitud...) nos hacen experimentar más y mejores estados de felicidad. Dar, da felicidad. Así que si no dejas el ser una buena persona solo para Navidad, y tratas de serlo todo el año, no solo te estarás ayudando a ti mismo, sino que estarás contribuyendo a hacer del mundo un lugar mejor.


Espero que estos consejos te sirvan no solo para superar la "depre" post navideña sino a tener un 2023 que, como mínimo, sea mejor que el 2022 (que en lo personal, te confesaré fue un año un poco de mieeerda, pero no pasa nada, no todos los años pueden ser buenos). Este lo será, espero. Y también deseo que lo compartas conmigo, siguiéndome. ¿Vamos, me acompañas?


¡A por el 2023!


Cuestiona todo lo que digo, la duda nos acerca más a la verdad.


Si te gustó el post, comenta y comparte, no te lo quedes solo para ti, porfa.


Si te gusté yo, hago terapia en consulta en Málaga y online para el resto del mundo, y tengo un libro muy mono titulado La dictadura de la felicidad.


Y, como pronto es Blue Monday, (¡oooh, Blue Monday, qué desgracia!) a ver si me da tiempo a escribir y publicar un post sobre el mismo. Hasta entonces, o hasta la próxima, ¡recibe este abrazo!

miércoles, 21 de diciembre de 2022

LO MEJOR DEL 2022

Como cada año, hago un repaso a lo mejor de este 2022 visto en Redes Sociales sobre psicología y crecimiento personal. Frases, artículos y vídeos que no tienen desperdicio. Espero que te guste y le saques provecho. Y, por supuesto, no me despido de ti sin desearte unas felices fiestas, una muy buena entrada de 2023 (que esperemos sea mejor que el 2022), y que Papá Noel y/o los Reyes Magos se porten muy bien contigo. ¡Un abrazo!





Interesantísima y muy productiva conferencia de la psiquiatra Marian Rojas-Estapé sobre cómo funciona nuestro cerebro, y por ende nuestra conducta, en el mundo digital en el que vivimos.


Jose Carlos Ruíz: "Solo queremos a los otros para que validen nuestra identidad".
Muy interesante entrevista al filósofo autor de "El arte de pensar" y "Filosofía frente al desánimo".






Una breve historia que describe a la perfección la locura de mundo en el que vivimos... y la alternativa.




Documental sobre cómo las RRSS potencian modelos irreales de felicidad y de belleza totalmente inalcanzables, generando con ello insatisfacción y ansiedad y contribuyendo a la aparición de múltiples trastornos psicológicos.






¿Conoces la “enfermedad de la prisa”? Pues, quizá te identifiques bastante…

Muy interesante charla sobre neurociencias y bienestar. "Un pensamiento solo es una propuesta neuronal". Y podemos elegir qué propuestas nos son útiles y cuáles no. ¡No te la pierdas!





Entrevista que me hicieron este mismo lunes en el Canal 10 de la Universidad de Córdoba de Argentina, hablando de mi libro, La dictadura de la felicidad. ¡Hazte con él a través de amazon o pidiéndolo a tu librería más cercana, el mejor regalo para estas navidades! 😄



miércoles, 7 de diciembre de 2022

¿SE PUEDE LLENAR EL VACÍO DE UNA PERSONA QUE SE HA IDO?

En estas épocas navideñas que se acercan se fomentan las reuniones familiares, y es completamente normal que, si no todos, la mayoría de nosotros, eche en falta a alguien y que experimente una sensación de vacío.


Ante esa sensación, podemos preguntarnos si se puede llenar el vacío que nos ha dejado esa persona. Y la respuesta, probablemente, sería no. Cada persona es única, irrepetible y tomar consciencia de que las vivencias que hemos tenido con ella no volverán, más que en nuestros recuerdos, deja un profundo pozo de dolor. Este dolor debemos permitírnoslo, sin dotarlo de un significado negativo, sin terribilizarlo, dejarlo estar, y entender que es normal que sea más vívido en una época como la Navidad.


Pero, si la pregunta es si podemos llenar el vacío que sentimos, no el que nos ha dejado la persona que se ha ido, sino todo el vacío que sentimos, el vacío que creemos que somos, la respuesta probablemente sea sí. Trayéndonos el amor de las personas que siguen estando ahí, de nuestros seres queridos, sean familiares, amigos, compañeros de trabajo o incluso vecinos.


Solemos caer en la visión túnel, nuestra percepción se obceca en ver solo aquella persona que nos falta. Y no se trata de distraer la mirada y hacer como si no pasara nada. Esa persona no está ahí, esa silla está vacía. Pero, ¿podemos dar un paso atrás y ampliar nuestra visión, salir del túnel, y observar el resto de sillas que están ocupadas?


No se trata de reemplazar el amor del ser querido que se ha ido, ya que seguramente es irremplazable. Se trata de acompañar la pérdida de ese amor, trayendo el amor de otras personas que son importantes y queridas para ti. No se trata de eliminar el dolor sino de aliviarlo con amor. Trayéndote amor. Y algunas maneras de hacerlo son:


1. Cuando te acuerdes de esa persona que ya no está, permítete ese recuerdo, date ese momento, aunque te duela. No está pasando nada malo, es lo normal. Luego, para no quedarte todo el tiempo ahí, acompaña ese dolor trayendo a tu recuerdo las personas que quieres y por las que te sientes querido.


2. Cuando estés en una reunión familiar, haz una cosa parecida: permítete que tu visión se vaya hacia esa silla vacía a la que extrañas. Sin embargo, para no quedarte solo ahí, redirige tu atención hacia las otras sillas, las ocupadas, y cualquier comentario, cualquier gesto, cualquier interacción positiva con esas personas, trata de recibirlas con gratitud, ya que podrían ser la última, igual que un día así fue también con la persona que se ha ído.


3. Busca el afecto con esas personas. No tiene por qué ser solo en las fechas señaladas. Tomar un café, hacer una llamada o mandar un mensaje simplemente para decir "Me acordé de ti y quería decirte que te quiero". ¿Quieres traer el amor de  los tuyos? Ámalos.


El vacío de una persona querida que se va es irreemplazable. Pero eso no nos hace estar totalmente vacíos. Podemos llenarnos, y mucho, con amor. Así que ama, ¡e ínflate de amor!


Cuestiona todo lo que digo, la duda nos acerca más a la verdad.


Si te gustó el post, no te lo quedes solo para ti, compárelo, porfa.


Si te gusté yo, hago terapia psicológica en consulta en Málaga y online para el resto del mundo. También tengo un libro titulado La dictadura de la felicidad.


¡Y recibe este abrazo! 

jueves, 24 de noviembre de 2022

CÓMO HACER QUE LA OPINIÓN DE LOS DEMÁS NO ME IMPORTE TANTO

Reconócelo, el título del post te ha atraído lo suficiente como para meterte en él con la ilusión de que tras su lectura lo que los otros piensen de ti te va a importar una m***.

Por eso, lo primero que quiero hacer es ponerte los pies en la tierra y decirte que no, lo siento, no se puede. La opinión que otros tengan de nosotros nos afecta, en cierta medida, y no podemos evitarlo.

Somos animales sociales y, en parte, solo en parte, basamos nuestra autovaloración en lo que demás nos dicen. Y eso no es necesariamente malo, gracias a los feedbacks positivos puedo reforzar mi autoestima o gracias a las críticas (constructivas, por supuesto), puedo mejorar.

El problema aparece, como casi siempre, cuando suelo darle una excesiva importancia a la opinión de los demás. Tanta que baso mi autoconcepto en lo que los demás digan de mí. Ya no importa mi opinión, los valores que yo considero que son importantes, lo que mis propios actos dicen. Solo pongo el valor en lo que los demás piensen.

Esto puede llevar a una vida en la que uno, además de sentirse muy presionado, porque siempre busca obtener una opinión positiva de los otros, se sienta frustrado, porque no le es posible obtener esa valoración positiva permanente y porque va a vivir de manera poco auténtica: no va a actuar conforme a sus propias expectativas sino a lo que cree que esperan los demás de él.

Y vivir una vida basada en cubrir las expectativas de los demás, además de ser frustrante, puede llevar a una sensación de vacío enorme, porque me olvido de mí, de lo que quiero, de lo que a mí verdaderamente me importa, y solo me centro en satisfacer a los demás.

Y, cuidado, no digo que no nos guste satisfacer a los demás, eso nos hace sentir bien, pero sí resulta un problema cuando nos olvidamos de nosotros mismos, o cuando una crítica me afecta tanto que no puedo dormir por días, o cuando la posibilidad de una opinión negativa me presiona de tal manera que siento una alta ansiedad.


Se trata, insisto, de darle la importancia justa a las cosas. Y para eso, podemos hacernos varias preguntas, como por ejemplo:

- ¿Puedo gustarle o caerle bien a todo el mundo?

- ¿Lo puedo hacer siempre bien todo?

- ¿Es normal que haya cosas que no sepa hacer?

- ¿Lo que los demás piensen de mí define todo mi ser?

- ¿Es más válida la opinión de una persona que no me conoce de nada que mi propia opinión?

- ¿Los demás se pueden equivocar sobre mí igual que yo me puedo equivocar sobre otros?

- Si me hacen una crítica o un comentario negativo, ¿dejo de ser una persona válida y con cualidades positivas?

- Que una persona me dé una opinión negativa sobre un aspecto de mí, ¿significa que no le importo o no me valora?

- ¿Puedo controlar realmente el que los demás piensen de mí?

- ¿Es más importante lo que los demás piensen de mí o cómo me sienta yo conmigo mismo?

Cuando cuestiono creencias como "la opinión de los demás es muy importante", o "lo que piensen los demás de mí me define", dejo de darle tanto valor a los pensamientos negativos automáticos que aparecen asociados a esa creencia. Por ejemplo, puedo recibir una mala crítica en mi trabajo y mi reacción automática ser de una ansiedad desproporcionada porque tengo alguna de estas creencias arraigadas en mí y enseguida aparecen pensamientos como que he hecho el ridículo, que no valgo nada o que lo que piensa esa persona es terrible y no voy a poder trabajar nunca más a gusto con él.

Pero, a través de cuestionamientos como los que yo acabo de hacer, podemos darnos cuenta de que mi reacción emocional está siendo muy intensa porque me llego a creer esos pensamientos cuando son distorsiones cognitivas que exageran la realidad. Gracias al cuestionamiento de nuestros propios pensamientos, podemos ver los acontecimientos desde otro prisma, más realista y, sobre todo, más amable con nosotros mismos.

Cuando una idea o pensamiento te moleste, cuestiónalo, date cuenta de que no es una realidad, es solo un pensamiento, y que seguramente está siendo sesgado. Y que ese cuestionamiento te ayude a poner las cosas en su sitio, a relativizar. Porque sí, lo que los demás piensen de nosotros nos afecta. Pero, desde luego, ni nuestro bienestar general ni nuestro autoconcepto ni autoestima pueden depender de ello, ya que, además, es algo que escapa a nuestro control.

Hagamos las cosas por nosotros mismos y permitámonos ser imperfectos. Y si
a los demás no les gustan nuestras imperfecciones, aceptémoslo, ¡sin convertirlo en un drama!

Cuestiona siempre lo que digo, la duda nos acerca más a la verdad.

Si te gustó el post, no te lo quedes solo para ti, compártelo porfa.

Si te gusté yo, hago terapia psicológica en consulta en Málaga y online para el resto del mundo. También puedes leer mi libro, titulado La dictadura de la felicidad.

Y recibe, como siempre, ¡este fuerte abrazo!

miércoles, 9 de noviembre de 2022

CÓMO ELIMINAR LAS PREOCUPACIONES

Generalmente una preocupación no viene de forma gratuita, sino que nos preocupamos por algo. Algo que está pendiente de resolución.


El problema surge cuando esa preocupación aparece cuando no debe (y así suele ser). Cuando nos vamos a dormir o en cualquier otro momento que no podamos hacer nada para atenderla. Se produce entonces un exceso de pensamiento que lleva a rumiar: dar vueltas y vueltas sobre la preocupación, sin llegar a ningún sitio.


Esto sucede porque el cerebro nos está avisando de que nos estamos dejando algo sin resolver. Por eso hemos de enviarle una señal a nuestro cerebro para que se quede tranquilo, para que entienda que no le estamos ignorando. Y, para ello, puedes aplicar la siguiente técnica durante el día, para no irte a la cama pensando en ello. Sigue estos pasos:


1. Escribe cuál es tu preocupación, defínela. Por ejemplo: una avería en el coche, terminar una tarea del trabajo, un problema de salud. Si tu preocupación versa sobre algo que ha sucedido en el pasado y ya no puedes cambiar, o sobre algo del futuro que ni siquiera sabes si va a pasar, descártala. No puedes hacer nada con eso.


2. Debajo de cada preocupación, escribe las acciones que puedes hacer. Han de ser precisas y realizables. Por ejemplo: llevar el coche al taller, los pasos para terminar la tarea laboral, pedir cita para el médico.


3. Agéndate un espacio de tiempo para ejecutar esas acciones.


4. Cuando toque, ejecútalas.


5. Aceptación. Este es un paso cuando la preocupación sí versa sobre el presente pero no se puede hacer nada. Hay preocupaciones respecto a las que no podemos aplicar ninguna solución. La aceptación es ya de por sí una resolución.


Si sigues estos pasos, por escrito, le estarás mandando a tu cerebro la señal de que te estás ocupando y, por tanto, ya te puede dejar en paz, no hace falta que te siga recordando que hay un asunto pendiente de resolver porque ya estás en ello.


Una vez hecho esto, es muy importante que redirijas tu atención al aquí y ahora. Ya no tiene sentido que sigas dándole vueltas al problema porque le has buscado solución y le has puesto fecha para ejecutarla. Solo que eso no se puede hacer ahora. Pero no hace falta. Hemos de tomar consciencia tanto de que hay preocupaciones que no se pueden solucionar, solo aceptar, como que hay muchas otras que sí se pueden solucionar pero cuando toque. Esta técnica sirve para que cuando el cerebro te vuelva a molestar recordándote la preocupación, decirle: "Oye, que sí me estoy ocupando de esto, lo tengo en cuenta".


Y, a partir de ahí, de esa toma de consciencia, podemos centrarnos en lo que toque en ese momento, ya sea descansar, relacionarnos con nuestros seres queridos o dedicar tiempo a nuestras aficiones. ¡Que no hemos venido a este mundo solo a resolver problemas!


Así que recuerda: quítate esa pre-ocupación ocupándote y luego disfruta de tu derecho a descansar y a pasártelo bien.


Cuestiona lo que digo, la duda nos acerca más a la verdad.


Si te gustó el post, no te lo quedes solo para ti, compártelo porfa.


Si te gusté yo, hago terapia psicológica en consulta en Málaga y online para todo el mundo. También puedes comprar mi libro, La dictadura de la felicidad, a través del siguiente enlace.


Y, como siempre, recibe ¡un abrazo!