Mostrando entradas con la etiqueta musicoterapia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta musicoterapia. Mostrar todas las entradas

miércoles, 1 de agosto de 2018

EL PODER TERAPEUTICO DE LA MÚSICA

Durante este mes de Agosto estaré de vacas en el blog y, aún así, el blog no parará: cada semana revisaremos algunos de mis posts más antiguos y populares. Esta semana, aprovechando que, ¡os recuerdo!, el sábado 4 de Agosto hago en Málaga junto a la musicoterapeuta Maca Martínez el Taller de Musicoterapia y Psicología Positiva, os presento:

EL PODER TERAPEUTICO DE LA MÚSICA

La música amansa a las fieras. Es decir, nos relaja, ayudando a regular crisis emocionales. También nos inspira, favoreciendo estados de creatividad. Incluso puede proveernos de pasión en los momentos más románticos.

Pero más allá de los usos comunes que encontremos de la música, es gracias a la Musicoterapia, disciplina que utiliza el recurso de la música para promover, prevenir y rehabilitar la salud, que hoy sabemos de los beneficios que tiene este noble arte frente a la vejez, los trastornos neurológicos y la discapacidad.

Entre otros hallazgos, se ha encontrado que:
  • La Musicoterapia ayuda en el mantenimiento y mejora de procesos cognitivos tales como el aprendizaje, la atención y la concentración.
  • Reduce la agitación motriz (típica del Parkison) y disminuye los niveles de ansiedad.
  • Mejora las habilidades sociales y la autoestima.
  • Facilita entornos de tranquilidad y autocontrol en mujeres embarazadas que repercuten en la salud del bebé.
  • Potencia un equilibrio psicofísico y emocional saludable en personas con discapacidad.
  • Se ha demostrado su eficacia en el tratamiento de enfermedades como esquizofrenia, amnesia, demencia, Alzheimer, Parkinson, depresión, problemas conductuales, afasia, trastornos del habla y Síndrome de Tourette, entre otros.
Un vídeo, que se ha convertido en viral y que nos demuestra en pocos minutos el poder terapéutico de la música, es el siguiente. Si no lo has visto aún, dedícate unos minutos a hacerlo, porque te aseguro que no tiene desperdicio:


Los beneficios de la Musicoterapia en poblaciones vulnerables es evidente, pero... Desde la Psicología Positiva en general, y yo en el ejercicio de mi profesión y escribiendo en este blog en particular, venimos defendiendo un modelo de salud mental en el que se pone el énfasis en la promoción de la salud, y no sólo en la prevención y tratamiento.

Es decir, así como vengo manteniendo desde hace tiempo que para nada es necesario tener una patología grave para acudir al psicólogo, sino que cualquiera que sienta que necesita hacerlo puede hacerlo, sin sentirse estigmatizado por ello, igualmente cualquier persona puede aprovecharse de los múltiples beneficios que alberga la Musicoterapia.

El bienestar y el crecimiento personal suponen un bonito reto para todas las personas, independientemente de su edad, condición o estado de salud.

Os dejo con una canción muy conocida, muy especial, y que utilizaremos en el taller. ¿Qué sientes al oírla? ¿Qué te transmite? ¿Qué te evoca? Sea lo que sea, espero que la recibas como el regalo que es:


¡Un abrazo y mucha música!

lunes, 15 de mayo de 2017

MUSICOTERAPIA Y PSICOLOGÍA POSITIVA

Muchos son hoy los escépticos a los que les cuesta asumir que la Musicoterapia sea realmente útil, y que la meten en el saco de esa nueva ola de terapias alternativas que ayudan más a quienes las venden que a quienes las compran.

Todo depende también de cómo se vendan: si te dicen que esas terapias te van a sanar completamente y que van a conseguir que el Universo te dé todo lo que le pidas... yo desconfiaría. Si te dicen que te van a ayudar a sentirte bien, es posible que lo hagan. Y si no, lo tienes fácil: no vuelvas.

La verdad es que la Musicoterapia de alternativa tiene poco. Numerosos estudios científicos han demostrado sus efectos positivos sobre la salud en áreas como el Parkison, Alzheimer, esquizofrenia, discapacidad, la Autoestima y el Bienestar Emocional. Pero hay algo que la Musicoterapia tiene en común con las terapias alternativas: no resuelve problemas.

De hecho, ni siquiera la Psicología Científica (la psicología rigurosa y seria que se basa en evidencias empíricas, y dentro de ella se encuentra la Psicología Positiva), resuelve problemas. Ni siquiera el psicólogo más experimentado y que mayor empeño le ponga, resuelve problemas.

Porque tus problemas los resuelves TÚ.
Y no siempre vas a poder resolver todos tus problemas.

Para los escépticos que no creen en terapias alternativas e incluso dudan de la utilidad de la Musicoterapia y la Psicología Positva: tranquilos, no somos la panacea de nada, ni pretendemos serlo. No podemos conseguirte un mejor trabajo o que tu mujer se vuelva a enamorar de ti y por supuesto si supiéramos la combinación del próximo billete de lotería premiado seguramente nos lo reservaríamos para nosotros mismos.

Pero es que NO necesitas no tener problemas para ser feliz. Para ser feliz simplemente necesitas sentirte bien. Y no necesitas sentirte bien siempre, simplemente, cuando te sientas mal, NO CONVERTIRLO EN UN PUTO PROBLEMA.

¿Cuándo fue la última vez que bailaste? ¿Y que cantaste? ¿Y que jugaste?

¿No te sientes bien al hacerlo?

¿Te has preguntado alguna vez por qué... por qué no lo haces más?

¿Porque... tienes muchos problemas?

Ya...

La Psicología Positiva es la Ciencia que estudia qué nos hace felices, para promocionar el sentirse bien como eficaz método de prevención de la enfermedades mentales y emocionales.

Y la música es un recurso poderosísimo en ese binomio de promoción de la salud-prevención de la enfermedad.

Por eso este viernes 19 de Mayo por la tarde, junto a Maca Martínez, musicoterapeuta, estaremos haciendo el Taller de Musicoterapia y Psicología Positiva. Una experiencia para conocerte mejor y regular de manera más eficaz tus pensamientos y emociones.

Una cita para bailar, para cantar, para jugar...

¿Sabes? Ayer fuí a ver un musical, Chicago, una representación que hizo una agrupación de jóvenes intérpretes salidos de la Escuela de Arte Dramático de Málaga. Me encantó. Me lo pasé genial. Me abstraí... No. Me facilitaron el estar presente en el aquí y ahora. Gracias a que me olvidé de mis problemas.

Ese musical no solucionó mis problemas. Pero acordarme de ellos tampoco lo hubiera hecho. Acordarme de ellos no me habría servido para sentirme mejor.

Los problemas se resuelven afrontándolos, en el momento en el que hay que hacerlos. La vida se disfruta bailando, toda la vida.

¡Y todo es Jazz! 

martes, 13 de diciembre de 2016

LOS PATITOS FEOS SALEN A BAILAR

Este sábado 17 de diciembre hago junto a Maca Martínez, musicoterapeuta, el Taller de Musicoterapia y Psicología Positiva, que no será sólo  un taller de Musicoterapia y Psicología Positiva.

El término más preciso para definir este taller, sería:  Creatividad.

Eso es lo que hicimos en un anterior taller con Maca,  y lo que nos proponemos hacer en este de nuevo:  CREAR.

Crear nuevas formas de comunicarnos, nuevas formas de expresarnos, de ser YO, de verte a TI.

Y es que, aunque ya era bastante consciente de esto, leyendo el libro Los patitos feos de Boris Cyrulnyk, me doy aún más cuenta de lo importante que es el proceso de la creatividad para la liberación de traumas, para el cierre de heridas emocionales.

Creamos algo nuevo que sea bonito y nos sirva de algo, para transformar lo viejo e inservible.

Dejo de ser víctima de mi pasado, para convertirme en creador de mi destino.
Es bello, es hermoso... Me emociona.

Cyrulnyk dice, refiriéndose a los niños que han sufrido experiencias traumáticas severas y que a través de la creatividad logran representar su dolor: "Me hago autor de mi mundo interno y lo doy para poder compartirlo. Cuando los demás lloran, cuando ríen, o cuando aplauden, me aceptan con mi herida. Dejo de ser un anormal, un niño expulsado de la cultura, un monstruo".

Cuando, a través del arte, compartimos nuestro dolor, ya venga éste recubierto con la forma de trauma, complejo, miedo o bloqueo, cito de nuevo a Cyrulnyk: "No les molesto con mi desastre, no les petrifico con mi horror, al contrario, les divierto e intereso, cosa que me revaloriza".

Ya explicaba yo en un post anterior como el trauma golpea dos veces: cuando nos pasa y cuando le damos significado a lo que nos pasa. Y en ese "darle significado", juega un papel relevante la mirada de los otros: su reacción ante lo que nos pasa. Incluso cuando no hay reacción. ¿O acaso la indiferencia no va a alterar el significado del trauma? Incluso cuando el otro no sabe nada de lo que me ha pasado: ¿o acaso los valores de una sociedad no nos hacen adelantar ya cómo será una posible reacción?

Por eso el arte, a través de la música, de la escritura, la poesía, la pintura, el cine o cualquiera de sus disciplinas, es un potente transformador del trauma y de la identidad del traumado: lo que me ha pasado deja de ser un hecho horrible que ha de ser tapado, para convertirse en algo que los demás ven, oyen y entienden; dejo de ser víctima o desgraciado, para convertirme en héroe.

Cuántos héroes-artistas ha habido y habrá, que a lo largo de la historia, han pasado por los eventos más deshumanizadores, y han vuelto a reencontrarse con su humanidad gracias su creación, a su obra, pasando ésta luego a ser inmortal y fuente de inspiración para generaciones enteras.

Cuánto "patito feo" hay, deseando que le des un instrumento, que oigas su voz o que le dejes bailar.

En el taller de Musicoterapia bailaremos, cantaremos y crearemos. Reíremos, jugaremos como cuando éramos niños, y, es muy posible, nos emocionaremos.  Será, espero, una experiencia transformadora, tanto para  nosotros como para vosotros. Así que si estáis en Málaga, os  esperamos.

Recibe un abrazo, y que vivan los patitos feos.


Una muestra de lo que hicimos en un anterior taller:


 

lunes, 11 de enero de 2016

CELEBRAR LA PRESENCIA

¿Se puede sufrir la perdida de alguien a quien no conoces?

Yo estoy convencido de que sí. Y es que hay personas en este mundo que, aunque no hayamos tocado, hemos sentido, y aunque ellos no lo sepan, han influido más en nuestra vida que muchas de los que la comparten con nosotros casi día a día.

Escritores, pensadores, cineastas, poetas, filósofos, divulgadores, músicos, cantantes, artistas... Como el camaleónico David Bowie, que nos ha dejado la pasada noche, y a quien dedico este post.

Y es que, aun no siendo un fan total de mi tocayo, algunas de sus canciones formarán parte ya para siempre de la Banda Sonora de mi vida. Por lo que me han hecho sentir, por lo que me han transmitido, incluso por lo que me han enseñado.

Porque el ser humano es aprendizaje. Somos genética en constante transformación debido a la continua interacción de nuestros genes con el ambiente. Aprendizaje. No somos, nos transformamos. Y en esa transformación no influyen únicamente nuestros padres, compañeros de clase, amigos, enemigos, amores... También, por supuesto, las personas a las que hemos leído, visto o escuchado, y que con sus particulares historias, con su propia visión del mundo... han cambiado el nuestro.

Por eso esas personas en realidad no mueren nunca. Porque la huella que dejaron permanece en nuestro interior. Y esto no es poesía barata, ni espiritualismo ni mucho menos esoterismo. Esto es ciencia. Sus canciones, sus películas y sus relatos, que son la expresión de la interacción de su genética y sus vivencias, forman parte ya de nuestra propia historia genética... una historia que sigue desarrollándose ahora mismo, y que lo hará en el futuro.

¿O no habrá nadie que dentro de 20 ó 30 años se despierte una mañana cantando una canción de David Bowie? Seguro que sí.

Seguro que sí.

Ahora... Recordad a un ser querido que se haya ido. Un padre, una madre, un hermano, un amigo, o un hijo. Todos, seguramente todos, hemos perdido a alguien. ¿Acaso él o ella no nos contó historias o las compartió junto con nosotros? ¿No es verdad que su genética interactuó con la nuestra, transformándonos?

En parte somos como somos por cada una de las personas que han ido pasando por nuestra vida. Y alguna de esas personas siguen vivas, ¡siguen vivas!, dentro de nosotros, porque su huella, es imborrable... Ni mil experiencias más, ni mil personas diferentes, la podrán modificar.

Llorar la ausencia es inevitable. Celebrar la presencia, es posible, incluso cuando es intangible. Y no sólo posible, también es bonito, es un homenaje.
Como este post.

Este sábado 16 de Enero celebro junto a la musicoterapeuta Maca Martínez un Taller de Musicoterapia y Psicología Positiva. Será divertido y pedagógico, y seguro que nos acordaremos del maestro Bowie. Si estáis por Málaga, espero también contar con vuestra presencia.
Y para terminar os dejo con una de mis canciones favoritas de Bowie. Que la disfrutéis. Que la celebréis. Abrazos.

miércoles, 30 de diciembre de 2015

LO MEJOR DEL 2015 (II)

Seguimos haciendo un repaso de lo mejor publicado en el 2015 en la página de Facebook de Gabinete de Psicología Positiva. A punto de comenzar el 2016... ¡feliz Año Nuevo a todos!




Sin duda entre los mejores momentos del año se encuentra el Taller de Musicoterapia que hice con Maca Martínez, y del que salieron estas dos preciosidades musicales. ¡Inolvidable!




 



Artículo que publiqué en Psicocode sobre el duelo por ruptura sentimental y cómo superarlo: El Duelo Romántico. 



Así despedí yo el año 2014, con este fantástico Número Musical de José Mota y Ruth Lorenzo, inundado de positividad, la misma que os deseo para todo el año que viene, para toda la vida. ¡Un abrazo!

 

miércoles, 28 de octubre de 2015

UNA BONITA INICIATIVA: EMOCIOMUSICAL


Hoy vengo a hablaros de una bonita iniciativa que hemos puesto en marcha Jesús Relinque, profesor de Inglés de la ESO en Málaga, Lourdes Jiménez, cantante, y un servidor: EMOCIOMUSICAL, un taller sobre emociones, música e interculturalidad y multinlingüismo, dirigido a alumnos de la ESO de distinta procedencia.

En el taller, tras una presentación bilingüe de Jesús, doy una charla a los chavales sobre Inteligencia Emocional y la música como herramienta gestora de emociones. A través de la música podemos provocar la catársis emocional, aliviar los niveles de estrés, motivarnos, inspirarnos o incluso insuflarnos de pasión para los momentos más románticos.

Tras la charla damos inicio al ejercicio principal del taller: Lourdes canta canciones en 5 idiomas diferentes (alemán, español, inglés, italiano y portugués) y le preguntamos a los chicos qué emoción han sentido con cada canción. Luego, les explicamos la historia de cada canción y traducimos parte de la letra para que contrasten lo que ellos han sentido y la emoción que trató de transmitir el autor de la canción.

El objetivo del taller es hacer que los chavales empiecen a hablar de sus sentimientos con naturalidad y que sean capaz de reconocer sus emociones.

El reconocimiento emocional (percibir y comprender las emociones) es una de las habilidades de la Inteligencia Emocional. Hoy día, aún se sigue menospreciando en nuestro sistema educativo la importancia que tiene la capacidad de reconocer, expresar y regular nuestras propias emociones y las de los demás.

El concepto de IE (Inteligencia Emocional) se hizo famoso en 1995 a partir de la publicación del libro del psicólogo Daniel Goleman, Inteligencia Emocional, que se convirtió en un best-seller. El éxito de este libro se debió a que Goleman descubrió que la IE puede ser tan buena predictora del éxito como el CI (Coeficiente Intelectual). Por eso empezó a tenerse muy en cuenta tanto en el ámbito educativo como en el laboral.

Sin embargo, 20 años después, en España todavía contamos con un sistema educativo basado casi única y exclusivamene en desarrollar y evaluar la Inteligencia Lógico-Matemática. ¿De qué nos sirve crear alumnos con un alto CI si luego se van a frustar ante un suspenso y no van a saber gestionarlo, de qué le sirve a un alumno hacer todos los deberes que le mandan para casa si luego no aprende a trabajar en equipo?

Las personas con una alta Inteligencia Emocional superan más rápidamente las adversidades porque saben regular sus emociones incómodas, se relacionan mejor con los demás porque puede de hablar con precisión de sus emociones y ponerse en el lugar del otro (empatía), y son capaces de motivarse con mayor facilidad.

Motivación, empatía, resiliencia... Son habilidades que nos conducen al éxito, en cualquier área de la vida.

De ahí la importancia de iniciativas como estás, para que los chavales empiecen a conectar con su mundo interior y a hablar de sentimientos, y descubran  además que hay dos lenguajes universales, más allá de las razas, las fronteras y los idiomas: la música y las emociones.

Por el momento, el lunes estuvimos en el IES Al Baytar de Benalmádena y el recibimiento de los estudiantes fue estupendo. Disfrutaron de la experiencia y, estoy seguro, también aprendieron mucho. Este jueves repetiremos en el IES Cánovas del Castillo, y dentro de dos semanas en IES Salvador Rueda. Esperemos que la iniciativa se difunda y podamos realizar esta actividad en muchos institutos más.

Os dejo con unas fotos del taller del lunes y una última reflexión:

La música no nos hace sentir a todos lo mismo...
Pero todos sentimos a través de la música.










Información añadida (30/10/2015):

Ayer repetimos la actividad en el IES Cánovas del Castillo y los chavales volvieron a responder con mucho entusiasmo. Compartimos sentimientos, momentos musicales, y hasta alguna lágrima. Fue muy... emocionante. ¡Repetiremos pronto y seguiremos con este Tour Emociomusical!

Os dejo con algunas fotos y vídeos del evento de ayer:







lunes, 7 de septiembre de 2015

¿UNA CANCIÓN TRISTE PARA UN DESAMOR?

En un post anterior explicaba los beneficios de la música y la Musicoterapia (disciplina que usa la música para promover, prevenir y rehabilitar la salud), sobre el bienestar mental y emocional.

Hoy me hago (te hago) la siguiente pregunta: ¿puede ser la música perjudicial para nuestro estado de ánimo?

Imaginaos por ejemplo a 1) alguien que acaba de sufrir un desamor y se encierra en su cuarto a escuchar canciones de Pablo Alborán. 2) O alguien que se siente fatal por estar melancólico y se pone un disco de jazz o blues. 3) O alguien que se siente intranquilo y se pone heavy metal, 4) o alguien que se quiere concentrar en el estudio y le da por oír reggaeton.

5) O imaginaos a un psicólogo que le dice a su paciente, una persona que acaba de salir de una relación: "Lo que debe hacer usted es dejar de escuchar canciones de Pablo Alborán que no hacen más que recordarle a su pareja, y oír este CD que le he grabado con canciones súper positivas".

No sé qué piensas tras todos estos ejemplos que te he dado, porque desgraciadamente no puedo interactuar contigo (estaré encantado de que añadas comentarios a mi post), pero te invito a reflexionar sobre ello, antes de leer mi propia panorámica del asunto:

La música es maravillosa, tenemos que sentirnos dichosos nada más que por el simple hecho de que exista, y por otra parte gracias a la Ciencia hoy sabemos que la música puede ayudarnos a regular nuestras emociones y hacernos sentir mejor o incluso facilitar procesos cognitivos como la atención y concentración.

Pero la música, aunque terapéutica, no es la panacea de nada, y más allá de un buen uso o mal uso de la música, puede haber múltiples factores, como distorsiones cognitivas o hábitos disfuncionales, que sean los que mantienen o acrecientan el malestar emocional.

Dicho esto, centraré mi análisis en cada uno de los ejemplos anteriores, tomando como base lo que acabo de exponer:

1) Aquí el problema no reside en escuchar a Pablo Alborán (allá cada cual con sus gustos musicales) sino en "encerrarse en su cuarto". Oír canciones de desamor tras un desamor, puede ser muy malo para algunas personas o muy bueno para otras, porque puede ayudarlas a sacar su tristeza. Pero la inactivación conductual es un facilitador de estados depresivos.

2) De nuevo aquí lo que se está haciendo mal no es oír jazz o blues, que son estilos musicales que evocan nostalgia o melancolía, sino sentirse fatal por darse cuenta de que estás triste. No pasa nada si lo estás, no es trágico, ni siquiera dramático, y tampoco pasa nada por acompañar ese momento con una banda sonora triste... si eso te ayuda a superar el momento.

3) Aunque se ha estudiado que los diferentes estilos musicales tienden a provocar distintos estados emocionales, no hay que generalizar, y cada estilo o canción puede provocar efectos dispares según la persona. El heavy metal es posible que relaje a un heavilongo, como quizá ponga de los nervios a alguien que guste de estilos más tranquilos.

4) La música, como dije antes, puede ayudarnos a concentrarnos. Pero es importante tener en cuenta que las personas somos unitarea, no multitarea. Si las actividades que estamos realizando implican a un mismo área del cerebro, nuestra capacidad de atención se verá mermada. Por eso es mucho mejor para concentrarse en el estudio o lectura la música clásica, instrumental o la cantada en un idioma que no conozcamos.

5) La palabra "debe" ya nos remite a la dichosa Dictadura de la Felicidad: hay que ser feliz siempre, bajo cualquier circunstancia. Y por supuesto... ¡súper positivo! Tienes derecho a sentirte triste, y además la tristeza es una de las etapas necesarias para superar el proceso de un duelo romántico. Y sí, incluso tienes derecho a oír a Pablo Alborán. :p

La música puede ayudarnos a sentirnos mejor (o peor), pero no podemos obviar otros factores que influyen en nuestros estados de ánimo, siendo el más importante de todos ellos nuestra propia actitud: la actitud es lo que puede convertir una canción triste en la canción más alegre y necesaria para ese momento.

Hablaremos de música, musicoterapia, emociones y actitudes en el Taller de Musicoterapia y Psicología Positiva que imparto este Sábado 12 de Septiembre junto a Macarena Martínez. Si estás en Málaga, espero verte allí, y estés donde estés... ¡que la música te acompañe!

lunes, 15 de junio de 2015

EL PODER TERAPÉUTICO DE LA MÚSICA


La música amansa a las fieras. Es decir, nos relaja, ayudando a regular crisis emocionales. También nos inspira, favoreciendo estados de creatividad. Incluso puede proveernos de pasión en los momentos más románticos.

Pero más allá de los usos comunes que encontremos de la música, es gracias a la Musicoterapia, disciplina que utiliza el recurso de la música para promover, prevenir y rehabilitar la salud, que hoy sabemos de los beneficios que tiene este noble arte frente a la vejez, los trastornos neurológicos y la discapacidad.

Entre otros hallazgos, se ha encontrado que:
  • La Musicoterapia ayuda en el mantenimiento y mejora de procesos cognitivos tales como el aprendizaje, la atención y la concentración.
  • Reduce la agitación motriz (típica del Parkison) y disminuye los niveles de ansiedad.
  • Mejora las habilidades sociales y la autoestima.
  • Facilita entornos de tranquilidad y autocontrol en mujeres embarazadas que repercuten en la salud del bebé.
  • Potencia un equilibrio psicofísico y emocional saludable en personas con discapacidad.
  • Se ha demostrado su eficacia en el tratamiento de enfermedades como esquizofrenia, amnesia, demencia, Alzheimer, Parkinson, depresión, problemas conductuales, afasia, trastornos del habla y Síndrome de Tourette, entre otros.
Un vídeo, que se ha convertido en viral y que nos demuestra en pocos minutos el poder terapéutico de la música, es el siguiente. Si no lo has visto aún, dedícate unos minutos a hacerlo, porque te aseguro que no tiene desperdicio:


Los beneficios de la Musicoterapia en poblaciones vulnerables es evidente, pero... Desde la Psicología Positiva en general, y yo en el ejercicio de mi profesión y escribiendo en este blog en particular, venimos defendiendo un modelo de salud mental en el que se pone el énfasis en la promoción de la salud, y no sólo en la prevención y tratamiento.

Es decir, así como vengo manteniendo desde hace tiempo que para nada es necesario tener una patología grave para acudir al psicólogo, sino que cualquiera que sienta que necesita hacerlo puede hacerlo, sin sentirse estigmatizado por ello, igualmente cualquier persona puede aprovecharse de los múltiples beneficios que alberga la Musicoterapia.

El bienestar y el crecimiento personal suponen un bonito reto para todas las personas, independientemente de su edad, condición o estado de salud.

Por eso este sábado 20 de junio haré un, seguro que sí, precioso taller junto a la musicoterapeuta Macarena Martínez, en el que exploraremos, de una forma dinámica y divertida, algunos de los beneficios que tiene la Musicoterapia para la expresión y regulación emocional y la gestión de los pensamientos. Pensar bien, sentir sano, a través de la música. Tienes más información en el siguiente enlace:


Si estás en Málaga, te esperamos, no faltes porque te aseguro que valdrá la pena. Y si no... siempre nos quedarán las canciones. Os dejo con una muy conocida, muy especial, y que utilizaremos en el taller. ¿Qué sientes al oírla? ¿Qué te transmite? ¿Qué te evoca? Sea lo que sea, espero que la recibas como el regalo que es:


jueves, 5 de junio de 2014

DISEÑANDO NUESTRA DIETA CULTURAL (II): LA LITERATURA.

Seguimos construyendo nuestro especial mantra positivo, fortalecido por una rica y sanísima dieta cultural. La semana pasada estuvimos trabajando sobre un ingrediente básico en esa dieta, la música, y hoy toca otro ingrediente no menos importante: la literatura.

La literatura es el arte que utiliza como instrumento la palabra escrita, y se ha usado desde los tiempos más remotos para desarrollar y darle forma a los sueños, a la imaginación o incluso a las historias vividas u oídas y crear nuevas historias, nuevos cuentos... una nueva vida. A través de la literatura, tanto autores como lectores, han sido capaces de volar en dragones, contemplar con horror o fascinación criaturas fantasmales, e incluso enfrentarse con gigantes que no eran gigantes sino molinos de viento.

Escribir puede ser altamente terapéutico. En primer lugar porque si te gusta escribir y escribes, fácilmente podrás alcanzar estados de flujo, que son aquellos estados en los que estás tan concentrado en la tarea que te olvidas de todo (problemas, estrés, futuro-pasado...), vives con intensidad el "aquí y ahora" y las horas normalmente se te pasan volando. Es algo muy cercano el flujo a la felicidad absoluta. Pero por otro lado, la escritura me puede ayudar a: expresar emociones y darles un orden y un significado, y a orientarme en la búsqueda de soluciones cuando no dejo de aferrarme al problema y al malestar que me provoca. Además, a través de la escritura simplemente podemos desarrollar nuestra creatividad, que es un recurso personal importantísimo para cualquier ámbito de la vida.

Sin embargo, ya tendremos tiempo en otro momento de abordar más y mejor los beneficios terapéuticos de la escritura creativa y cómo conseguirlos. En este post quiero centrarme en las utilidades para la gestión de nuestro bienestar del placer de la lectura.

Hay uno que es bastante evidente: la literatura es una válvula de escape. Nos permite desconectar, salir de los círculos de estrés en los que a veces nos sumergimos, romper con nuestros pensamientos negativos y rumiaciones. Tengo una amiga que dice: "Yo leo porque así no pienso". Mi amiga necesita trabajar la gestión de los pensamientos negativos: poner el foco de atención en lo bueno, rebatir, o aceptar el pensamiento como lo que es, un pensamiento y nada más. Pero a parte de esas estrategias, yo siempre digo: "Sal de ahí, no te quedes en el pensamiento, haz algo que te guste". Por supuesto, la lectura puede ser ese "algo".

La otra utilidad para nuestro bienestar que le encuentro a leer es que nos podemos insuflar de conocimientos y pensamientos positivos, o lo que he llamado en los anteriores posts: lecciones de vida. Hay historias, párrafos e incluso grandes frases célebres que nos enseñan, de una manera auténticamente privilegiada, maneras para vivir bien. Es así de sencillo, la literatura a veces nos enseña a tener una buena vida. Pero muchas veces, con la misma facilidad, olvidamos. Así que para que eso no pase te voy a hacer una recomendación:
  • Se acabó el leer de forma pasiva. La próxima vez que leas, coge un lápiz.
  • Cada vez que leas una frase, o un fragmento, o una historia completa, que consideres que puede ser una información enriquecedora para tu crecimiento personal, o que sencillamente te haga sentir bien, subráyala.
  • Y finalmente, para construir el mantra positivo: hazte con una libreta o un archivo word, un soporte físico o electrónico en el que puedas guardar toda esa sabiduría y acceder a ella cuando creas que lo necesites.
Ésa será tu pequeña biblioteca de lecciones de vida. Y su valor, te lo aseguro, será incalculable.

De momento, termino dejándote algunos pequeños ejemplos que ya puedes añadir a tu biblioteca. Recibe un fuerte abrazo, y hasta la próxima, donde haremos una sesión de cineterapia. Te prometo que será, ¡de cine!

- "Confía en el tiempo, que suele dar dulces salidas a muchas amargas dificultades". Miguel de Cervantes.
- "En cuanto a la adversidad, difícilmente la soportarías si no tuvieras un amigo que sufriese más por ti que tú mismo". Cicerón.
- "El hombre se creer siempre ser más de lo que es, y se estima menos de lo que vale". Goethe.
- "El futuro tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable. Para los temerosos, lo desconocido. Para los valientes es la oportunidad." Victor Hugo.
- "El que quiere de esta vida todas las cosas a su gusto, tendrá muchos disgustos". Francisco de Quevedo.
- "No tratéis de guiar al que pretender elegir por sí su propio camino". William Shakespeare.
- "Los espejos se emplean para verse la cara; el arte para verse el alma". George Bernard Shaw.
- "Una colección de pensamientos debe ser una farmacia donde se encuentra remedio a todos los males". Voltaire.
- "La vida es demasiado importante como para tomársela en serio". Oscar Wilde.
- "Siempre imaginé que el paraíso sería algún tipo de biblioteca". Jorge Luís Borges.

jueves, 29 de mayo de 2014

DISEÑANDO NUESTRA DIETA CULTURAL (I): LA MÚSICA

En el último post propuse crear un nuevo mantra: diseñar una dieta cultural rica en positividad, Inteligencia Emocional y modelos de fortalezas y virtudes humanas, con el fin de alimentar nuestros pensamientos, sentimientos, autoestima... Alimentar nuestro bienestar, al fin y al cabo.

Aunque esta dieta puede estar formada por cualquiera de las disciplinas artísticas que nos enriquecen de cultura (arte, fotografía, cómic, teatro, pintura, ficción televisiva...) vamos a centrarnos en tres elementos que van a ser los pilares básicos de la dieta: música, literatura y cine.

Y vamos a empezar con la música,  ya que de los tres seguramente fue el que surgió antes. No es difícil imaginarse a nuestros ancestros los primates golpeando los huesos de las piezas de animales que cazaban y provocando con ello sonidos rítmicos. Y es que con cualquier objeto físico se puede hacer música. Prueba si no a golpear tus nudillos contra una estructura sólida que tengas al alcance: una mesa, una pared, el cabecero de la cama... Haz que ese golpeteo no sea constante y repetido, cambia los tempos, la velocidad, la intensidad... ¿Ves? Acabas de hacer música.

Dime, con sinceridad: si te sentías algo alicaída, ¿te sientes un poco mejor después de este sencillo ejercicio? La creación artística, ya sea musical o de cualquier otra disciplina, es altamente terapéutica. Incluso la musicoterapia, que consiste en el manejo de la música para trabajar con personas en diferentes ámbitos (se utiliza por ejemplo para trabajar con autistas), ha demostrado ser un proceso que sirve para promover la comunicación, mejorar las relaciones, facilitar la expresión y el movimiento...

Pero en esta ocasión, aunque animo a todo ser humano a que practique cualquier disciplina artística, sólo nos vamos a fijar en la cultura como receptores y, centrándonos en la música, vamos a hacernos una lista de canciones que nos hagan sentir emociones positivas, como la alegría o la serenidad, o que contengan mensajes positivos, o lo que en el post anterior llamaba lecciones de vida: pequeñas historias, ideas o frases que nos aportan sabiduría para la gestión de nuestro bienestar y crecimiento personal.

Para hacer esa lista simplemente habrá que poner oído. Y esa ya es una tarea muy interesante, porque muchas veces pasamos por la vida embutidos completamente en nuestros pensamientos y preocupaciones, y no escuchamos las maravillas que pasan a nuestro alrededor:


Fabricando sonrisas... Precisamente cuando nos sentimos tristes o melancólicos solemos hacer lo contrario, creamos las condiciones idóneas para que esa tristeza no nos abandone. La tristeza, al igual que otras emociones "poco agradables", como la ira, el miedo o la vergüenza, no son malas, son humanas, y tenemos todo el derecho del mundo, como humanos que somos, a sentirlas, pero es mucho mejor si transitamos por aquellas que no nos hacen sentir bien que si decidimos quedarnos ahí. Y sin embargo, no es difícil imaginarse a un adolescente escuchando canciones de desamor una y otra vez una y otra vez... precisamente después de haber sufrido un desamor. A un adolescente... o a un adulto. Si te sientes mal, acéptalo, sin críticas ni reproches, y después haz algo que te haga sentirte mejor. Hay comportamientos que son incompatibles con la tristeza, como gritar, saltar, cantar:


Desde luego hay canciones que no tienen por qué tener la fuerza y la garra que Luz Casal imprime a sus temas, sino un tinte más melancólico, y no por ello hacernos sentir decaídos. La carga emocional de una pieza musical depende en gran medida del receptor: de su interpretación, de lo que le evoquen ciertas melodías o instrumentos, y de dónde ponga su foco de atención, que puede ser en el ritmo, en la letra, en la voz... A continuación expongo dos ejemplos para entenderlo: el primero es una canción de musicalidad alegre pero historia trágica; y el segundo una canción de melodía triste pero mensaje muy positivo.



Lo normal es que se despierten emociones positivas y te entren ganas de bailar con el Pedro Navaja a pesar de contarte una historia que acaba con dos muertes. Y muchas son las personas que percibirían la canción de Louis Amstrong como una canción triste si no conocieran su letra o no vieran la luz de su sonrisa al interpretarla.

La carga emocional pues, de una canción, puede estar influenciada por muchos factores y depende sobre todo de la subjetividad del receptor. La misma subjetividad que deberá determinar tus lista de canciones positivas. 

Pero a parte de las emociones que nos despierten, está claro que hay canciones que son auténticas lecciones de vida, y en sus letras encontramos mensajes que nos llenas, nos motivan y nos enriquecen de saber. Aquí te dejo una lista de algunos ejemplos. Espero que tú te animes a encontrar los tuyos. Recibe por ello, mi más sincero aplauso.
  • "Ojalá me hubiera dado cuenta antes, no siempre lo urgente es lo importante". Fito y fitipaldis.
  • "Sin miedo sientes que la suerte está contigo, jugando con los duendes, abrigándote el camino, haciendo a cada paso lo mejor de lo vivido, mejor vivir sin miedo" Rosana.
  • "Hace tiempo alguien me dijo cual era el mejor remedio, cuando sin motivo alguno se te iba el mundo al suelo, y si quieres yo te explico en qué consiste el misterio, que no hay cielo, mar ni tierra, que la vida es un sueño". Jarabe de Palo.
  • "Este pez ya no muere por tu boca, este loco se va con otra loca, estos ojos no lloran más por ti". Joaquín Sabina. 
  • "Puedo joder, puedo encantar, puedo llamarte sin hablar, puedo vencer, puedo palmar, puedo saber que sin vosotros duele más". Vetusta Morla.
  • "Hoy puede ser un gran día, duro con él". Joan Manuel Serrat.
  • "Sin preocuparse, es como hay que vivir, a vivir así, yo aquí aprendí, Hakuna Matata". El Rey León.