Mostrando entradas con la etiqueta resiliencia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta resiliencia. Mostrar todas las entradas

miércoles, 1 de julio de 2020

EL ENEMIGO PÚBLICO NÚMERO 1 DE LA RESILIENCIA

Esta semana hago en Málaga el Taller de Crecimiento Post-Confinamiento. Será en primero desde que empezó la pandemia de la COVID-19, así que estoy muy ilusionado con el reencuentro y seguro que nos sirve a todos para nutrirnos unos de los otros con nuestras experiencias y aprendizajes durante la cuarentena. Si estas en Málaga para la fecha, te animo a participar: sábado 4 de julio de 10:30 a 13.30.

Y aprovechando la ocasión, rescato un post que publiqué en Junio de 2018 sobre la resiliencia, uno de los aspectos que trabajaremos en el taller. Espero que te guste y que le saques mucho jugo para desarrollar esa hermosa y valiosísima capacidad que tenemos todos para superar la adversidad y transformarla en una oportunidad. ¡Comienza el post!


-------------------------

La Resiliencia es la capacidad del ser humano para hacer frente a las adversidades de la vida, superarlas, y ser transformado positivamente por ellas.

Lo que no te mata te hace más fuerte. O más sabio. O más bueno.

Como capacidad que es, es susceptible de ser potenciada y desarrollada, a través del fortalecimiento de otras competencias personales:

- Capacidad de aceptación y de resolución. Cuando en lugar de quejarme y ver lo negativo me centro en buscar alternativas y soluciones.

- Autoestima positiva. Una buena valoración de uno mismo. Aceptación de los defectos y confianza en las virtudes.

- Optimismo Inteligente. El optimismo ingenuo es pensar que siempre te irá bien. El optimismo inteligente es de aquél que sabe que le puede ir mal pero confía en que le irá bien basándose en pruebas.

- Inteligencia Emocional. La capacidad para comprender, expresar y regular nuestras propias emociones y la de los demás. Es muy importante para mantenernos estables emocionalmente en tiempos de tormenta.

- Estilo de afrontamiento activo. Las personas con un buen nivel de resiliencia no evitan, ni echan culpas ni hacen actividades compensatorias (por ejemplo, beber alcohol para olvidar), sino que enfrentan los problemas cara a cara.

- El sentido del humor. Imprescindible. Ayuda a desdramatizar y dejar de ver la adversidad como algo terrible. Quita hierro y, por lo tanto, dolor a los traumas.

- Aparte de factores personales, los externos también juegan su papel en el desarrollo de una buena resiliencia: el modelo educativo, los condicionantes económicos y culturales, el apoyo social.

Todos estas competencias y factores son susceptibles de ser transformadas para mejorar nuestro nivel de resiliencia. Pero todo aquello que se puede cambiar, también puede resistirse al cambio.

Las resistencias y bloqueos que nos pueden impedir o dificultar tener un buen nivel de resiliencia son todos los opuestos a las competencias comentadas: negatividad, déficit de autoconfianza, pesimismo, represión o descontrol de emociones, evitación, dramatización, y factores externos adversos. Pero todos tienen un denominador común. 

¿Sabes ya cuál es?

EL MIEDO

Porque el miedo puede hacer que:

 - Lo vea todo negativo.

- No confíe en mí y en mis fortalezas.

- Piense que todo irá siempre mal.

- Me deje dominar por el miedo.

- Evite aquello que me da miedo.

- Sobrevalore aquello que me da miedo.

Esto es lo que llamamos eustrés o estrés negativo (porque cierta cantidad de estrés -tensión- es positiva para afrontar las situaciones): cuando subestimamos nuestras capacidades y sobrevaloramos la dificultad y gravedad del estímulo, llegando a percibir este como una amenaza de proporciones bíblicas.

¿Y si hago el ridículo? ¿Y si me despiden? ¿Y si me dejan? Lo pasaré fatal. No seré capaz de superarlo.

Pensar que no serás capaz de superarlo, es el primer escollo para superarlo. Es la resistencia psicológica que te dificultará poner en marcha los mecanismos (aceptación, optimismo, resolución, humor, etc) que te permitirán afrontar la adversidad con resiliencia.

Pensar que no serás capaz de superarlo es la voz del miedo. Es lo que te dice el miedo. Y no se trata de acallarlo, ya que no podemos vivir sin miedo. Porque gracias al miedo sobrevivimos. Solo que a veces el miedo excede sus funciones y convierte en amenazas lo que son adversidades, duras adversidades en muchos casos, pero que nos permitirán aprender, crecer y mejorar.

No se trata de vivir sin miedo. Se trata de aprender a vivir con miedo. Se trata de darse cuenta de que si el miedo aparece, no es suficiente motivo para dejar de creer en nosotros o para magnificar los sucesos negativos de nuestra vida, ya hayan pasado, estén pasando o puedan pasar.

Se trata, en definitiva, de que cuando el miedo hable, no creer tanto en él como en nuestra maravillosa capacidad para superar la adversidad y salir fortalecidos.

No te fíes tanto de tu miedo, como de tu resiliencia.

Y dominarás tu miedo.


-------------------------------

Cuestiona todo lo que digo, la duda nos acerca más a la verdad.

Comparte este post si te gustó.

Hago terapia psicológica en Málaga y online para el resto del mundo.

¡Un abrazo resilientes!

lunes, 24 de junio de 2019

SUPERAR LA ADVERSIDAD

Desde ahora y, más o menos, una vez cada mes, publicaré algunos de mis posts antiguos más leídos. Así descanso un poco y recordamos ideas muy útiles a las que siempre viene bien hacer un repaso, porque en psicología tan importante es lo que conviene aprender, como desaprender, como recordar.

Esta semana, SUPERAR LA ADVERSIDAD, un post que publiqué originariamente en  Enero de 2015 y que nos habla de una cualidad clave para el bienestar y crecimiento personal: nuestra capacidad de resiliencia.


- - - - - - - - - - - - -

El optimismo nos prepara mejor, desde un punto de vista actitudinal, para afrontar los retos de la vida, es decir, nos dota de fuerza de voluntad. Si pienso que puedo lograrlo, pondré más empeño; si pienso que tendré suerte, me autoimpulsaré para la acción.

Pero hay veces que por mucho empeño que ponga, las cosas no salen como yo quería y no alcanzo las metas propuestas, ya que intervienen factores que están fuera de mi margen de maniobra, que no controlo, lo mismo que no controlo un accidente causado por fuerzas naturales, que me despidan porque a pesar de haber hecho mi trabajo de manera excelente la empresa se ve obligada a hacer recortes de plantilla, o que fallezca un ser querido.

Todo eso forma parte de lo que conocemos como adversidad, y la adversidad forma parte de la vida. No podemos pretender tener una vida sin adversidades y, lo repetiré mil veces, positividad no es pensar que todo te va a ir bien, es tener la convicción de que cuando las cosas no vayan bien seré capaz de seguir adelante. Tener una vida sin adversidad es algo que escapa totalmente de nuestro margen de maniobra, es algo que no controlamos. Pero sí que controlamos nuestra reacción ante la adversidad.

Y ahí es donde entra en juego la resiliencia: nuestra capacidad para sobreponernos a la adversidad. Resiliencia es... Qué narices, resiliencia es Rocky Balboa:


Ni tú, ni yo ni nadie golpea más fuerte que la vida, pero no importa lo fuerte que golpeas sino lo fuerte que pueden golpearte, y lo aguantas mientras avanzas, hay que soportar sin dejar de avanzar.

¿Por qué hay quien se hunde cuando pasa por un fracaso y hay quien se focaliza en las nuevas oportunidades que se le abren? ¿Por qué algunas personas se rinden ante el más mínimo contratiempo y otras se crecen frente a los desafíos? ¿Por qué algunos muestran una entereza sorprendente ante eventos trágicos y otros tardan años en superarlos?

Porque somos diferentes. Hay que aceptar esto. No todos partimos de la misma herencia genética, ni de las mismas experiencias vitales y por tanto del mismo aprendizaje. Pero si aceptamos esto, también debemos aceptar que podemos ser diferentes a nosotros mismos, sin cambiar lo que somos, sin cambiar nuestra esencia, pero podemos crecer: aprender, mejorar, superarnos...

Por eso la resiliencia es una capacidad susceptible de desarrollarse. Y he aquí una serie de factores facilitadores de la resiliencia:
  1. Foco de atención no en el problema, sino en las soluciones, alternativas o compensaciones.
  2. Sé consciente de tus fortalezas, recursos y virtudes.
  3. No seas victimista. No te recrees en el dolor. No te castigues. Autocompasión positiva = se amable contigo.
  4. Comprométete con el aquí y ahora. Planifica el futuro.
  5. No ocultes tu vulnerabilidad. La salida del dolor es a través del dolor.
  6. Acepta que la vida tiene una parte injusta.
  7. Aprende de los fracasos. Mira el lado bueno de los eventos negativos.
  8. No evites. Enfréntate a los problemas.
  9. Ten sentido del humor. Desdramatiza.
  10. Inspírate en modelos.Como Nick Vujicic, que nació en la adversidad:

Así que la próxima vez que la vida te golpee, dime: ¿te vas a quedar tumbado en la lona, o vas a levantarte?

¡Un abrazo!

jueves, 25 de octubre de 2018

VAS A ESTAR BIEN

Hay veces en la vida que pasamos por momentos duros, difíciles, de incertidumbre... El infortunio nos golpea de repente, de manera inesperada, y pensar que las cosas finalmente "van a salir bien" o que tú mismo "vas a estar bien", nos ayuda a sobrellevarlos.

Pero hay muchas personas a las que les cuesta ser optimistas. Racionalizan sobre ellos mismos y su situación de vida (seguramente demasiado) y encuentran que no es seguro que las cosas vayan a salir bien o que vayas a estar bien. Por supuesto, esa seguridad, esa certidumbre, es imposible obtenerla, y por lo tanto importante es renunciar a ella.

A este tipo de personas, o a todo el mundo (incluido a mí mismo), porque todos hemos pasado por momentos en los que el optimismo era difícil de adoptar y renunciar a esa garantía de certeza se volvía harto complicado, nos preguntaría:

¿Has venido al mundo a hacer predicciones?

¿Has venido al mundo a acertar? ¿A saber lo que va a pasar?

¿O has venido al mundo a ser feliz, a... estar bien?

El "va a estar bien", el "vas a estar bien" no debe ser tomado como una predicción, ya que como tal, por su propia naturaleza, puede acabar siendo una predicción errónea.

El "va a estar bien" o "vas a estar bien" debe ser tomado como una declaración de intenciones. 

Porque la felicidad no va de predecir y acertar. La felicidad no va de tener certeza, ni seguridad. La felicidad ni siquiera va de lo que me pasa o me pueda pasar. La felicidad es sobre todo una cuestión de actitud, de con qué actitud afronto lo que me pasa o me pueda pasar.

Y con el "va a estar bien" o "vas a estar bien" yo declaro mi intención de estar bien, me comprometo a tener una actitud que me facilite estar bien.

Frente a la adversidad, frente al fracaso, frente a la pérdida, frente a la enfermedad, frente al dolor: llora, ten miedo, rabia, ¡permítete estar mal! Porque la felicidad no es estar siempre bien. No es eso...

Pero sí tiene mucho que ver con no abandonar nunca mi predisposición a sentirme bien.

Porque para eso venimos al mundo.

Vas a estar bien Eva. ¡Un abrazo!

martes, 7 de agosto de 2018

UNO QUE LLEGA Y DICE

Durante este mes de Agosto estaré de vacas en el blog y, aún así, el blog no parará: cada semana revisaremos algunos de mis posts más antiguos y populares. Esta semana, posiblemente también uno de los más divertidos:


UNO QUE LLEGA Y DICE

En la vida a veces andamos perdidos.
Estos dos sí que están perdidos.

Esto se traduce básicamente en que: NO SABEMOS. No sabemos cómo reaccionar, no sabemos qué decisión tomar, no sabemos cómo gestionar nuestro propio mundo interior, no sabemos cómo afrontar las adversidades...

Buscamos entonces, muchas veces desesperadamente, respuestas en el entorno, sin saber, que la respuesta principal a nuestras dudas e incertidumbre, se encuentra en nosotros mismos.

¿Son los chistes más útiles que las ecuaciones?
Pero es en el entorno donde encontramos a menudo fuentes de inspiración que nos ayudan a facilitar el encuentro con nosotros. Así, la cultura está repleta de lecciones de vida, de historias y cuentos, metáforas y mensajes, contenedores de modelos, ejemplos e ideas que nos ayudan a conectar de manera más positiva con nuestros pensamientos y emociones y a gestionar, por ende, nuestro bienestar de manera más eficaz

Así, el chiste, además de ser un canalizador de la risa, que por sí sola ya es bienestar, es también cultura, es también lecciones de vida:

¿Te sabes el chiste del Súper Ratón? Un ratón se come sin saberlo una seta alucinógena y entonces empieza a creerse que es Súper Ratón. Para convencerse de sus súper poderes se lanza a la carretera dispuesto a parar al primer camión que se encuentre. A lo lejos aparece un camión cisterna grandísimo y el "Súper Ratón" se planta en medio de la carretera con la mano extendida por delante, muy confiado en que lo detendrá. Casualmente, el camión pincha un neumático y empieza a detenerse lentamente, lentamente... ¡Hasta pararse justo delante del Súper Ratón, que sonríe victorioso! Entonces, el camionero se baja del camión, observa el neumático pinchado, y grita: "¡Maldita sea, ahora voy a tener que sacar el gato!" Y dice el ratón: "¡Eh, que como saques al gato te vuelco el camión, canalla!"

Eso es AUTOCONFIANZA.

Van dos aceitunas por la calle y una se cae y dice: "Creo que me he roto un hueso". Y la otra replica: "Pero qué dices, si eres de anchoas..."

Cómo vas a conocer el origen de tu dolor, y mucho menos su solución, si no te conoces antes a ti mismo. AUTOCONOCIMIENTO.

Va conduciendo el marido y la mujer a su lado empieza a decirle: "Tengo que contarte algo... Voy a pedir el divorcio (él no hace ningún gesto y sólo acelera a 90 km/h), y no sólo eso: me he enamorado de tu jefe y me voy a ir a vivir con él (él acelera a 110), y voy a pedir para mí nuestra casa, el chalet en la playa, este coche... (él acelera a 140) ¡Pero bueno, ¿es que vas a seguir acelerando sin más y no me vas a decir nada?! A lo que él replica tranquilo: "Yo sólo sé que tengo lo único que me hace falta" Ella le mira confusa y él sentencia: "El airbag".

Hay momentos en los que lo mejor es mantener la CALMA.

Un hombre va a visitar a su amigo a su casa y le pide una cerveza. El amigo le dice que la coja él mismo, así que va, abre la nevera, y descubre que su amigo es un psicópata que guarda en el interior de su nevera sangre, restos humanos, vísceras... El amigo grita espantado: "¡Esto es un horror!, ¿se puede saber dónde tienes la cerveza?"

CÉNTRATE en tu objetivo y no dejes que nada te distraiga.

"Mamá, tengo dos noticias, una buena y otra mala". "Primero la buena, hija". "Que he pasado una prueba". "¡Muy bien! ¿Y la mala?" "Que era un test de embarazo".

Toda realidad tiene su LADO POSITIVO.

Uno que ya he contado otras veces: El hombre que va al psicólogo y le dice: "Doctor, cuando estoy en mi casa veo a un monstruo de dos cabezas, cuatro metros de altura y garras enormes. ¿Tiene solución?" Contesta el doctor: "Claro, pero el tratamiento durará un año y le costará 6.000 euros". Y dice el hombre: "Pues déjelo doctor que ya voy yo a mi casa y me hago amigo del monstruo".

ENFRÉNTATE  a tus miedos. Nota importante: un psicólogo te puede ayudar a ello.

Y para terminar, una pregunta: ¿Qué hace una vaca con los ojos cerrados? ... Leche concentrada.

Hay ocasiones en las que la mejor lección que podemos extraer de la vida, ES UNA SONRISA. :)



miércoles, 20 de junio de 2018

EL ENEMIGO PÚBLICO NÚMERO 1 DE LA RESILIENCIA

La Resiliencia es la capacidad del ser humano para hacer frente a las adversidades de la vida, superarlas, y ser transformado positivamente por ellas.

Lo que no te mata te hace más fuerte. O más sabio. O más bueno.

Como capacidad que es, es susceptible de ser potenciada y desarrollada, a través del fortalecimiento de otras competencias personales asociadas a un buen nivel de resiliencia:

- Capacidad de aceptación y de resolución. Cuando en lugar de quejarme y ver lo negativo me centro en buscar alternativas y soluciones.

- Autoestima positiva. Una buena valoración de uno mismo. Aceptación de los defectos y confianza en las virtudes.

- Optimismo Inteligente. El optimismo ingenuo es pensar que siempre te irá bien. El optimismo inteligente es de aquél que sabe que le puede ir mal pero confía en que le irá bien.

- Inteligencia Emocional. La capacidad para comprender, expresar y regular nuestras propias emociones y la de los demás. Es muy importante para mantenernos estables emocionalmente en tiempos de tormenta.

- Estilo de afrontamiento activo. Las personas con un buen nivel de resiliencia no evitan, ni echan culpas ni usan actividades compensatorias (p. ej: beber alcohol para olvidar), sino que enfrentan los problemas cara a cara.

- El sentido del humor. Imprescindible. Ayuda a desdramatizar y dejar de ver la adversidad como algo terrible. Quita hierro y por lo tanto, dolor a los traumas.

- Aparte de factores personales, los externos también juegan su papel en el desarrollo de una buena resiliencia: el modelo educativo, los condicionantes económicos y culturales, el apoyo social.

Todos estas competencias y factores son susceptibles de ser transformadas para mejorar nuestro nivel de resiliencia. Pero todo aquello que se puede cambiar, también puede resistirse al cambio.

Las resistencias y bloqueos que nos pueden impedir o dificultar tener un buen nivel de resiliencia son todos los opuestos a las competencias comentadas: negatividad, déficit de autoconfianza, pesimismo, represión o descontrol de emociones, evitación, dramatización, y factores externos adversos. Pero todos tienen un denominador común. 

¿Sabes ya cuál es?

EL MIEDO

Porque el miedo puede hacer que:

 - Lo vea todo negativo.

- No confíe en mí y en mis fortalezas.

- Piense que todo irá siempre mal.

- Me deje dominar por el miedo.

- Evite aquello que me da miedo.

- Sobrevalore aquello que me da miedo.

Esto es lo que llamamos eustrés o estrés negativo (porque cierta cantidad de estrés -tensión- es positiva para afrontar las situaciones): cuando subestimamos nuestras capacidades y sobrevaloramos la dificultad y gravedad del estímulo, llegando a percibir éste como una amenaza de proporciones bíblicas.

¿Y si hago el ridículo? ¿Y si me despiden? ¿Y si me dejan? Lo pasaré fatal. No seré capaz de superarlo.

Pensar que no serás capaz de superarlo, es el primer escollo para superarlo. Es la resistencia psicológica que te dificultará poner en marcha los mecanismos (aceptación, optimismo, resolución, humor, etc) que te permitirían afrontar la adversidad con resiliencia.

Pensar que no serás capaz de superarlo es la voz del miedo. Es lo que te dice el miedo. Y no se trata de acallarlo, ya que no podemos vivir sin miedo. Porque gracias al miedo sobrevivimos. Pero a veces el miedo excede sus funciones y convierte en amenazas lo que sólo son adversidades que nos permitirán aprender, crecer y mejorar.

No se trata de vivir sin miedo. Se trata de aprender a vivir con miedo. Se trata de darse cuenta de que si el miedo aparece, no es suficiente motivo para dejar de creer en nosotros y magnificar los sucesos negativos de nuestra vida, ya hayan pasado, estén pasando o sólo puedan pasar.

Se trata en definitiva de que cuando el miedo hable, no creer tanto en él como en nuestra maravillosa capacidad para superar la adversidad y salir fortalecidos.

No te fíes tanto de tu miedo, como de tu resiliencia.

Y dominarás tu miedo.

¡Un abrazo resilientes!

lunes, 16 de noviembre de 2015

AFRONTAR LA TRAGEDIA

Los atentados de París han provocado una reacción manifiesta en las Redes Sociales y las comunidades.

Esto ha sembrado el debate: ¿por qué no reaccionamos de la misma manera ante las muertes en Siria o Líbano, contadas a centenares cada día? Como explica la psicóloga Iria Reguero en este artículo: este fenómeno no es intencional, no es que valoremos como menos grave la muerte de una persona de un país, raza o religión determinados, pero sí que tendemos a empatizar más con aquellas personas con rasgos similares a los nuestros, por un lado, y por otro el optimismo irreal nos lleva a pensar que la tragedia es más difícil que se cebe con los de "nuestro grupo" (occidentales, europeos). Por eso cuando la tragedia acontence, nos sorprende más, y tardamos más en asimilarla.

Sin embargo... Lo que ha pasado ha sido bueno. Me refiero a la reacción de la gente por supuesto, ya que ojalá nunca hubiera motivos para las muestras de solidaridad y unión que hemos visto estos días. Me entristece, y me irrita profundamente que no suceda igual cuando la tragedia golpea en otros lugares del mundo, pero no creo que se trate de castigar ahora a quienes envuelven su foto de perfil de Facebook con la bandera gala, sino de pedir que esa conducta fraternal se generalice a todos los conflictos, a  todas las víctimas, a todos los muertos... y cómo no, a los vivos.

Si hay un idioma universal, es el de las emociones. Y todas las personas en el mundo sufren cuando en sucesos tan terribles como los vividos estos días pierden a un familiar, a un amigo, a un vecino. Este post va dedicado a ellos y a informar de cuáles son las pautas de intervención que aplican los profesionales en tragedias de este tipo a supervivientes y familiares de las víctimas:

DURANTE EL SUCESO O JUSTO DESPUÉS.
  • Se busca tranquilizar a la persona. Usando técnicas sencillas de relajación, o recurriendo a fármacos, pero también haciéndole ver que su reacción es normal y transitoria y que no busque una explicación lógica de lo ocurrido (cómo explicar la barbarie), . 
  • Facilitar la catársis. Que la persona exprese y libere sus emociones, su llanto, su rabia... Es importante realizar una escucha empática, evitando los juicios de valor. Simplemente dejar que se desahogue.
  • El apoyo social. Fundamental. Si hay algo que alivie el tremendo dolor es el abrazo de alguien cercano. Es importante que la persona no se sienta sola, acompañándole en su proceso y prestándole atención, aunque al mismo tiempo hay que respetar su intimidad y silencio ya que no todo el mundo reacciona y afronta esta situaciones de la misma manera.
LOS DÍAS Y SEMANAS POSTERIORES. 

En esta fase se trata de ayudar a la persona a que se reincorpore a su vida normal lo antes posible (lo "antes posible" será muy diferente según los casos). Para ello:
  • Continuar con el apoyo social, pero siempre dándole espacio y tiempo.
  • Proponerle pequeñas metas o recuperación de rutinas que le ayuden a enfocarse en el presente.
  • Descansar. Después de situaciones de gran impacto emocional las personas necesitan más descanso de lo que suele ser común.
  • Enfrentarse lo antes posible a lugares y situaciones que recuerden lo que ha pasado (volver a la zona). Sirve para superar los efectos del estrés post traumático.
  • Solicitar ayuda psicológica. En la mayoría de los casos, cuando no resulta necesario, es muy, muy conveniente y aprovechable.
Hay una frase que dice: "Espera lo mejor, prepárate para lo peor". Nunca se está lo suficientemente preparado para una tragedia de estas características, pero somos más fuertes de lo que imaginamos, y aunque cuesta mucho dolor, las personas se sobreponen y rehacen sus vidas.

Y es que eso es algo que los terroristas, provengan del Mundo Islámico, de las multinacionales o de los gobiernos, nunca entenderán: el miedo nunca superará nuestras ganas de vivir.    

miércoles, 28 de octubre de 2015

UNA BONITA INICIATIVA: EMOCIOMUSICAL


Hoy vengo a hablaros de una bonita iniciativa que hemos puesto en marcha Jesús Relinque, profesor de Inglés de la ESO en Málaga, Lourdes Jiménez, cantante, y un servidor: EMOCIOMUSICAL, un taller sobre emociones, música e interculturalidad y multinlingüismo, dirigido a alumnos de la ESO de distinta procedencia.

En el taller, tras una presentación bilingüe de Jesús, doy una charla a los chavales sobre Inteligencia Emocional y la música como herramienta gestora de emociones. A través de la música podemos provocar la catársis emocional, aliviar los niveles de estrés, motivarnos, inspirarnos o incluso insuflarnos de pasión para los momentos más románticos.

Tras la charla damos inicio al ejercicio principal del taller: Lourdes canta canciones en 5 idiomas diferentes (alemán, español, inglés, italiano y portugués) y le preguntamos a los chicos qué emoción han sentido con cada canción. Luego, les explicamos la historia de cada canción y traducimos parte de la letra para que contrasten lo que ellos han sentido y la emoción que trató de transmitir el autor de la canción.

El objetivo del taller es hacer que los chavales empiecen a hablar de sus sentimientos con naturalidad y que sean capaz de reconocer sus emociones.

El reconocimiento emocional (percibir y comprender las emociones) es una de las habilidades de la Inteligencia Emocional. Hoy día, aún se sigue menospreciando en nuestro sistema educativo la importancia que tiene la capacidad de reconocer, expresar y regular nuestras propias emociones y las de los demás.

El concepto de IE (Inteligencia Emocional) se hizo famoso en 1995 a partir de la publicación del libro del psicólogo Daniel Goleman, Inteligencia Emocional, que se convirtió en un best-seller. El éxito de este libro se debió a que Goleman descubrió que la IE puede ser tan buena predictora del éxito como el CI (Coeficiente Intelectual). Por eso empezó a tenerse muy en cuenta tanto en el ámbito educativo como en el laboral.

Sin embargo, 20 años después, en España todavía contamos con un sistema educativo basado casi única y exclusivamene en desarrollar y evaluar la Inteligencia Lógico-Matemática. ¿De qué nos sirve crear alumnos con un alto CI si luego se van a frustar ante un suspenso y no van a saber gestionarlo, de qué le sirve a un alumno hacer todos los deberes que le mandan para casa si luego no aprende a trabajar en equipo?

Las personas con una alta Inteligencia Emocional superan más rápidamente las adversidades porque saben regular sus emociones incómodas, se relacionan mejor con los demás porque puede de hablar con precisión de sus emociones y ponerse en el lugar del otro (empatía), y son capaces de motivarse con mayor facilidad.

Motivación, empatía, resiliencia... Son habilidades que nos conducen al éxito, en cualquier área de la vida.

De ahí la importancia de iniciativas como estás, para que los chavales empiecen a conectar con su mundo interior y a hablar de sentimientos, y descubran  además que hay dos lenguajes universales, más allá de las razas, las fronteras y los idiomas: la música y las emociones.

Por el momento, el lunes estuvimos en el IES Al Baytar de Benalmádena y el recibimiento de los estudiantes fue estupendo. Disfrutaron de la experiencia y, estoy seguro, también aprendieron mucho. Este jueves repetiremos en el IES Cánovas del Castillo, y dentro de dos semanas en IES Salvador Rueda. Esperemos que la iniciativa se difunda y podamos realizar esta actividad en muchos institutos más.

Os dejo con unas fotos del taller del lunes y una última reflexión:

La música no nos hace sentir a todos lo mismo...
Pero todos sentimos a través de la música.










Información añadida (30/10/2015):

Ayer repetimos la actividad en el IES Cánovas del Castillo y los chavales volvieron a responder con mucho entusiasmo. Compartimos sentimientos, momentos musicales, y hasta alguna lágrima. Fue muy... emocionante. ¡Repetiremos pronto y seguiremos con este Tour Emociomusical!

Os dejo con algunas fotos y vídeos del evento de ayer:







martes, 15 de septiembre de 2015

GRATITUD


¡Gracias, gracias, gracias...!

No se me ocurre otra palabra que escribir, y la escribiría mil veces más, para mostrar mi alegría por alcanzar el post nº100, y por que me hayáis acompañado en este largo recorrido en el que semanalmente he compartido con vosotros pequeñas dosis de bienestar y crecimiento personal. Yo he crecido mucho. Espero que vosotros también. ¡¡¡Graaaciaaasss!!!

Además, numerosos estudios científicos evidencian que la gratitud produce efectos beneficiosos sobre nuestra salud mental, reduciendo la ansiedad y la depresión, nos hace dormir mejor y ser más resilientes, y fortalece las relaciones (y si no pincha aquí). Así que cuando expresas gratitud haces feliz a alguien, pero también te das felicidad a ti mismo. 

Existe un vídeo que ha sido viral y que muestra el efecto que puede provocar la gratitud en las personas. No dejéis de verlo, os emocionará:


No puedo olvidarme en este momento de un grupo de personas muy especial: mis pacientes y los participantes de mis talleres. Cualquiera diría: "Vaya, son ellos los que deberían darte las gracias a ti", pero la verdad es que siento una enorme gratitud hacia ellos, porque con ellos aprendo cada día a ser mejor profesional... mejor persona. Por eso, les dedico este post.

Y es que cuando nos acordamos de lo afortunados que somos
por estar rodeados de ciertas personas, y damos las gracias,
las penas se nos hacen más pequeñas.

A por 100 más. Continúa el viaje, ese viaje que nunca acaba, al centro mismo de la felicidad.

¿Me acompañas? 

martes, 21 de abril de 2015

ACEPTAR LA PARTE INJUSTA DE LA VIDA

Os propongo reflexionar un momento sobre la siguiente frase:


Veamos sus posibles implicaciones:
  • No implica que haya que ser mala persona.
  • No implica que para ir a una corrida de toros debas hacerte vegetariano para que el toro no te ataque.
  • Implica ACEPTAR que la vida a veces puede tratarte mal... Hagas lo que hagas.
Sin embargo, esta verdad cuesta mucho asumirla. Nos resistimos a aceptar. Y esa resistencia nos agota y a veces nos hunde en desesperación.

No es difícil, por ejemplo, imaginarse a alguien convencido de que si mantiene una actitud positiva y se esfuerza y persevera, las cosas le saldrán bien, y que sin embargo, tras un par de fracasos consecutivos, ese optimismo que le caracterizaba se convierta en indefensión aprendida.

Indefensión aprendida = Haga lo que haga no servirá de nada (Resignación).
Aceptar = ESTO no ha servido de nada.

Cuando no aceptamos los sucesos negativos en nuestra vida, ya sean fracasos, pérdidas o traumas, es porque nos aferramos a las expectativas que teníamos. De tal manera que no dejamos de pensar: "Esto no debería haber pasado". No debería haberse terminado, no debería haberme tocado a mí, no debería haber sido así.

Debería. ¿Quién es el que debe nada a nadie? ¿El Universo, Dios, el Presidente?

Tú te debes Felicidad a ti misma.

Pero cuando nos fallamos a nosotros mismos somos los primeros que nos hacemos daño, negando ese Gran Deber que tiene todo ser humano a tratar de ser feliz. Éste es el proceso mental:

Me porto lo suficientemente bien como para que me pasen cosas buenas - Me ha pasado algo malo - No soy bueno - No merezco felicidad

Una falacia absoluta, porque estamos partiendo de una premisa errónea que es: por ser bueno (me esfuerzo, trabajo, me porto bien, pago mis impuestos, etc.) sólo, única y exclusivamente me deberían pasar cosas buenas.

Pero ya sabemos que la vida no funciona así. En el mundo hay bien y mal, y mientras antes aceptemos la adversidad, más pronto podremos superarla.

Así que deja de dirigir tu foco atencional a la Acción, lo que pasó y no puedes cambiar, y empieza a dirigirlo hacia tu Reacción, lo que vas a hacer aquí y ahora para conducirte hacia la felicidad.

Esa felicidad incompleta, inexacta e inestable, pero posible, muy posible, en un mundo injusto, pero lleno de posibilidades.


miércoles, 28 de enero de 2015

SUPERAR LA ADVERSIDAD



En el anterior post hablaba de la fuerza del optimismo, que no es otra que prepararnos mejor desde un punto de vista actitudinal para afrontar los retos de la vida, es decir, nos dota de fuerza de voluntad. Si pensamos que puedo lograrlo, pondré más empeño; si pensamos que tendré suerte, no me quedaré escondido en casa por miedo a que nada más salir a la calle me atropelle un coche.

Pero hay veces que por mucho empeño que ponga, las cosas no salen como yo quería y no alcanzo las metas propuestas, ya que intervienen factores que están fuera de mi margen de maniobra, que no controlo, lo mismo que no controlo que me atropelle un coche si el conductor iba borracho, que me despidan porque a pesar de haber hecho mi trabajo de manera excelente la empresa se ve obligada a hacer recortes de plantilla, o que se me muera un ser querido.

Todo eso forma parte de lo que conocemos como adversidad, y la adversidad forma parte de la vida. No podemos pretender tener una vida sin adversidades y, lo repetiré mil veces, positividad no es pensar que todo te va a ir bien, es tener la convicción de que cuando las cosas no vayan bien seré capaz de seguir adelante. Tener una vida sin adversidad es algo que escapa totalmente de nuestro margen de maniobra, es algo que no controlamos. Pero sí que controlamos nuestra reacción ante la adversidad.

Y ahí es donde entra en juego la resiliencia. La resiliencia es nuestra capacidad para sobreponernos a la adversidad. Resiliencia es... Qué narices, resiliencia es Rocky Balboa:


Ni tú, ni yo ni nadie golpea más fuerte que la vida, pero no importa lo fuerte que golpeas sino lo fuerte que pueden golpearte, y lo aguantas mientras avanzas, hay que soportar sin dejar de avanzar.

¿Por qué hay quien se hunde cuando pasa por una ruptura sentimental y hay quien celebra que le han despedido por las nuevas oportunidades que están por presentársele? ¿Por qué algunas personas se rinden ante el más mínimo contratiempo y otras se crecen frente a los desafíos? ¿Por qué algunos muestran una entereza sorprendente ante eventos trágicos y otros tardan años en superarlos?

Porque somos diferentes. Hay que aceptar esto. No todos partimos de la misma genética, ni del mismo aprendizaje, ni de las mismas experiencias vitales. Pero si aceptamos esto, también debemos aceptar que podemos ser diferentes a nosotros mismos, sin cambiar lo que somos, sin cambiar nuestra esencia, pero podemos cambiar: aprender, mejorar, crecer, superarnos...

Por eso la resiliencia es una capacidad susceptible de desarrollarse. Y he aquí una serie de factores facilitadores de la resiliencia:
  1. Foco de atención no en el problema, sino en las soluciones, alternativas o compensaciones.
  2. Sé consciente de tus fortalezas, recursos y virtudes.
  3. No seas victimista. No te recrees en el dolor. Autocompasión positiva = sé amable contigo.
  4. Comprométete con el aquí y ahora. Planifica el futuro.
  5. No ocultes tu vulnerabilidad. La salida del dolor es a través del dolor.
  6. Acepta que la vida tiene una parte injusta.
  7. Aprende de los fracasos. Mira el lado bueno de los eventos negativos.
  8. No evites. Enfréntate a los problemas.
  9. Ten sentido del humor. Desdramatiza.
  10. Inspírate en modelos.Como Nick Vujicic, que nació en la adversidad:

 Así que la próxima vez que la vida te golpee, dime: ¿te vas a quedar tumbado en la lona, o vas a levantarte?

lunes, 22 de septiembre de 2014

CUESTIÓN DE ACTITUD

Hoy en la madrugada cambiamos "oficialmente" de estación. El verano da lugar al otoño. Y para los que amamos la estación veraniega es éste un cambio un poco doloroso, así que ayer, pensando ya en ello, me desahogué escribiendo el siguiente post en una red social:

"El verano es una actitud, y termina cuando a mí me salga los hue... narices"

Esto me ha hecho reflexionar en que, no el verano, LA VIDA, es una cuestión de actitud. Y muchas veces hay que echarle hue... Narices. Y ovarios.

¿Acaso vas a dejar de ir a la playa o practicar deporte sólo porque el calendario diga que ya no es verano, si aún hace buen tiempo? Desde luego, si te gustan la playa y el deporte no tienes por qué.

¿Acaso vas a renunciar a tu bienestar y vas a abandonarte a la miseria  por ser época de tormentas? ¿Vas a desistir en tu búsqueda de la felicidad ante la primera tempestad que destruya el paisaje veraniego en el que vivías envuelto? No tiene que ser así. Por mucho que te llueva, por mucho que te golpee el viento en la cara: no pierdes tu derecho a ser feliz. 

Aunque hayas perdido a esa persona que tanto querías, aunque te hayan echado de ese trabajo que amabas, aunque tu vida cambie de forma tan radical que pienses que nada volverá a ser lo mismo, grábatelo con fuego ardiente en la cabeza: no pierdes tu derecho a ser feliz.

En la vida de nadie es verano por siempre. Así que estate preparado para disfrutar del plácido sol... y aprender a bailar bajo la más torrencial de las lluvias:


Porque, tenlo claro:

La felicidad no depende tanto de lo que nos pasa, 
como de cómo lo percibimos, interpretamos, asimilamos
y aprovechamos para nuestro futuro.

Para hablar de todo esto y mucho más daré el próximo sábado día 4 de Octubre un taller en Málaga llamado "Taller de Psicología Positiva: ¡Soy infeliz y me alegro!", al que os invito a asistir: más información en este enlace.

Y sí, lo sé. ¿¿¿Soy infeliz y me alegro??? Pero, diréis, ¡si ese mensaje es totalmente contradictorio con el "tienes derecho a ser feliz"! Mmm, sí, y no, no, no tiene por qué... De ello hablaremos en el taller, pero os adelanto tres premisas en relación a esto que para mí son fundamentales:

1. La felicidad no es una meta, es una búsqueda. En el momento en que se terminara esa búsqueda... ¡os aseguro que dejaríamos de ser felices!
2. No existen personas felices, existen estados de felicidad.
3. Hoy en día parece que para ser feliz hay que controlar cosas que la mayoría de las veces están fuera de nuestro margen de decisión (casa grande, coche caro, familia perfecta...). La emoción la decides tú.

La mala noticia es que tomar esa decisión, alcanzar esos estados o persistir en la búsqueda, en ocasiones, no es nada fácil. Y en ese punto, precisamente en ese punto, es cuando hay que echarle hue... ova... nari... ¡Actitud, hay que echarle actitud, coño!

jueves, 4 de septiembre de 2014

LA ESCRITURA-TERAPIA

La Inteligencia Emocional es un concepto que Daniel Goleman puso en auge en la década de los noventa, y se concreta en nuestra capacidad para identificar, comprender, expresar y regular nuestras propias emociones y la de los demás de un modo eficaz y productivo.

Inteligencia Emocional es saber contar hasta diez antes de declarar la III Guerra Mundial, IE es saber ponerse en lugar del otro incluso cuando vemos que la postura que defiende está a 10.000 años luz de la nuestra, IE es oír una canción "despierta vecinos" después de que te haya dejado tu pareja y no la última canción de desamor del último cantautor triste de moda (y que nadie se dé por aludido).

La IE nos ayuda a relacionarnos mejor con los demás y con nosotros mismos. Es fundamental a la hora de adquirir autoconfianza y motivación en el trabajo, superar problemas de pareja, aumentar nuestra resiliencia ante las adversidades, gestionar conflictos internos e interpersonales, etc.

Sin embargo, a pesar de sus múltiples ventajas, no se nos enseñó IE en el colegio (ahora parece ser que sí que se está empezando a aplicar en el sistema educativo español). Nos instruyeron para prestarle más atención a los números que a las emociones (¿¿¿???).

Por fortuna, otra cosa que nos enseñaron en el colegio es a leer y a escribir. Y la escritura puede ser un vehículo magnífico, para la comprensión, salida y regulación de las emociones.

Se utiliza mucho en psicoterapia, y con razón: escribir es una manera de ponerle nombre a las cosas, de comprender cómo nos sentimos y por qué nos sentimos así, y de buscar una solución o un cambio.

Escribir saca esos pensamientos tan caóticos y desordenados que no paran de moverse sin dirección alguna dentro de nuestra cabeza (y ya sabemos lo estrechamente relacionado que está nuestro sistema cognitivo con nuestro sistema emocional), y los ordena en el papel, los verbaliza, les da un significado a partir del cual podemos hallar un sentido a nuestro sentir, un sentido que nos proporcionará más calma y bienestar.

Ejercicios sencillos para desarrollar el poder terapéutico de la escritura:
  • Escribe un diario emocional. Es decir, centrado en las emociones. Describe evento que te haya hecho sentir de manera especialmente mal o bien. Haz que la escritura de ese diario sea un medio para desbloquear, para canalizar desde dentro afuera. Expresa tus emociones en el papel. Y finaliza el capítulo de tu diario con una solución al conflicto que ha supuesto la aparición de las emociones negativas (por ejemplo: "ahora sé que haber discutido con Susana es lo que me hace sentir así, por lo que cuando llegue a casa hablaré con ella y trataré de arreglar lo sucedido"), o con una conducta alternativa a la que está manteniendo tu emoción negativa (por ejemplo: "quedarme tumbada en la cama pensando en lo que pasó y que ya no puedo cambiar no me sirve de nada, así que voy a hacer alguna actividad que me anime y distraiga").
  • Vamos a ser positivos: escribe un diario de positividad. Hay tanta negatividad flotando en el ambiente que a veces nos dejamos atrapar por ella. La escritura puede ser un soporte para entrenar el "poner el foco de atención en lo positivo". Escribe todas las cosa buenas que te pasen a lo largo del día durante un par de semanas como mínimo: eventos que te hagan sentir bien, logros (por pequeños que sean) e incluso cosas que no te pasen a ti directamente, como por ejemplo que hayas sido testigo de un gesto de generosidad o ternura.
  • ¿Te gusta escribir? ¿Eres creativo? En ese caso puedes escribir un cuento, un relato, una pequeña fábula, una obra de teatro, una poesía... Además de una herramienta para liberar emociones, si realmente te gusta y consigues concentrarte en la tarea, puede ser una oportunidad magnífica para alcanzar el estado de flujo, que es ese estado en el que nos olvidamos de nosotros mismos y nuestros problemas, las horas se nos pasan volando, y somos muy felices.
  • ¿Hay alguien a quien te gustaría pedir perdón o perdonar y ya no está, o no te atreves a decírselo? Escríbele una carta. La escritura también puede ser un medio para liberarte de la culpa o del rencor.
  • ¿Existe en tu vida una figura de poder bajo la que te sientes sometido? Puede ser un padre, un profesor o un jefe. Escribe sobre él, describiendo sus imperfecciones, sus rasgos más ridículos y fallos o vicios más habituales. Verás que no es perfecto, que no es un Dios y que puedes hacerle frente. Su poder es sobre todo un regalo de tu imaginación.
Y ha llegado la hora de usar la imaginación para hacernos regalos a nosotros mismos.